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Ana Mayi: Azul casi Gades

 


Ediciones Mayi es una editorial con sede en Cádiz, cuya política de edición está centrada en ese ámbito geográfico e incluye géneros diferentes. Es la aventura personal de una mujer que conoce desde siempre, por tradición familiar, lo que significan la edición, la impresión y el mundo de los libros. Por eso queremos conocerla mejor a ella y a su trabajo. Porque nos importan los libros, porque queremos a Cádiz. 

Pero ¿quién es Ana Mayi?

Llevo desde el año 2006 al frente de Ediciones Mayi, una pequeña editorial ubicada en Cádiz. Realicé estudios de Filología Hispánica en el entonces Colegio Universitario y en la Universidad a distancia de la capital. Terminé mis estudios y comencé a trabajar en la empresa familiar dedicada a las artes gráficas. Tuve la suerte de conocer a muchos autores que escribían sobre Cádiz, su provincia, y sobre Andalucía en general, que trataban temas muy interesantes sobre historia, patrimonio, viajes, costumbres, biografías y consideré que a esa potencia creativa que yo palpaba, y que a veces se quedaba en los cajones porque por aquí no había muchas editoriales, se le podía dar un cauce, una salida y comencé con la idea de tener mi propia editorial dedicada sobre todo a los temas que he comentado anteriormente. 

Me llevó un tiempo prepararme, pues consideré que solo con Filología Hispánica no era suficiente. Y comencé realizando un curso de Economía y Empresa, cursillos de edición de libros, de comercio y a familiarizarme con las nuevas tecnologías. Reuní algún dinero con el que comenzar.  Y por fin, en el año 2006 inauguré mi empresa. Comencé con dos líneas editoriales muy definidas: viajes, turismo y cómic que con el tiempo he ido ampliando a otros géneros, pues me presentaban cosas muy interesantes que no podía dejar escapar. La última ha sido la de literatura Infantil y Juvenil. Actualmente no me dedico a la poesía, ni al teatro que no descarto en un futuro. 

El milagro de crear una editorial 

Mi primera publicación fue Cádiz. Guía turística. Y al año siguiente la tradujimos al inglés: Cadiz. Tourist guide. No fue fácil esta guía pues tardé casi tres años en terminarla. Reuní a historiadores profesores de la UCA, arquitecto, fotógrafos, guías profesionales, periodistas dedicados a la gastronomía, más considerados del momento. Hoy se sigue vendiendo porque se sigue considerando la guía más completa sobre la ciudad.  

En cuanto al cómic, el primer título fue Don Juan Tenorio y Halloween, dibujado por Jesús Méndez, entonces creativo y gerente de Creasur, una agencia de publicidad muy activa y nombrada, hoy ya desaparecida.

Con mis primeros títulos no triunfé, tampoco puedo decir que fueran un fracaso total, pero no alcancé los objetivos previstos. Fui tropezando hasta que conseguí que Julio Molina Font, escritor local muy conocido, me enviara un original que se convirtió en mi primer triunfo y un fenómeno editorial, pues en una semana se vendieron, solo en Cádiz, mil ejemplares de La historia pequeña de Cádiz. Al año siguiente salió Más sobre la historia pequeña de Cádiz y dos años después Cádiz en claroscuro, una trilogía costumbrista que actualmente he renovado con una edición compilada y sigue su exitosa trayectoria. 

Y de ahí mi catálogo fue ampliándose con títulos como Cádiz oculto. Historias gaditanas para no dormir; Llamadme Cabrón. Historia de un pirata; Manuel de Falla y Cádiz; Cádiz, una provincia para comérsela. En fin, esos fueron mis principios.

Siempre en la cuerda floja

Teniendo en cuenta las dimensiones de mi editorial, una microempresa, soy yo la que la dirijo, administro y llevo el timón de mis líneas editoriales. Si me interesa lo que me presentan corro con todos los gastos de edición tras la firma de un contrato en el que quedan reflejado los pactos a cumplir entre el autor y la editorial. Este sistema me hace estar siempre en la cuerda floja. Me imagino como a una funambulista, manteniendo ese difícil equilibrio entre lo que me conviene publicar para seguir y lo que me gustaría llevar en mi catálogo, que con el tiempo lo consigo, pero después de mucho tira y afloja económico que nada tiene que ver con la literatura. Aunque cuento, en cuanto a lecturas, correcciones, diseños, maquetaciones, ilustraciones y traducciones, con buenos profesionales en los que confío, el visto bueno lo doy yo. La comunicación con los medios también la llevo yo.

Me tiro a la piscina creyéndome Esther Williams...

Ediciones Mayi apuesta por las historias bien contadas. La trayectoria de los autores no la tengo tan en cuenta si lo que me presentan es bueno y me interesa. Cuando hacía el curso de Edición recuerdo que uno de los profesores me decía que editar era una vocación, y es posible que haya algo de eso porque cuando encuentro una buena historia con una trama bien resuelta y unos personajes que parezcan reales que llegan a conmoverme, me ilusiono tanto que empiezo a calentar motores, siempre como si fuera la primera vez, para ver cuanto antes ese título reflejado en mi catálogo. Aunque las estadísticas me avisen de que no es el momento adecuado para ese tema o ese género, me tiro a la piscina creyéndome Esther Williams. Eso me pasó con el detective Benito Bram, personaje creado por Rasero Balón, que nos lo presentó en la novela Áticos y viento. Un caso de Benito Bram. En torno a él hemos creado un grupo de entusiastas en Facebook que animamos a su autor a que nos siga contando casos de este singular protagonista.  


La complicidad de los autores

Creo que una de las cosas fundamentales por la que todavía existo como editorial es porque cuento con la complicidad de los autores. En estos momentos, que estamos de promoción con la novela juvenil Misión en Gades. Un viaje en el tiempo, la encuentro con su autora, Belén Pérez Daza, dramaturga que se ha estrenado como escritora de narrativa infantil juvenil con Ediciones Mayi. Cuando concierto encuentros con jóvenes lectores en colegios y librerías, los preparamos conjuntamente y ella aporta su saber estar en las tablas y su conocimiento de las nuevas tecnologías las veces que haga falta. Y nos lo pasamos muy bien. 

De la misma forma he encontrado esa camaradería con Wayne Jamison, periodista y autor de Esvásticas en el sur, libro con el que también seguimos de promoción. Siempre está por esa labor de apoyo a la editorial que yo agradezco tanto. Y, la verdad es que con casi todos ha sido así. También he tenido algunos desencuentros, pequeños problemillas, porque nadie es perfecto, pero muy pocas veces.

No todos los escritores que van en mi catálogo me han presentado sus obras para publicarlas, los hay también a los que se las he encargado para completar o aumentar alguna de mis líneas, sobre todo los que se refieren al turismo, a la gastronomía, al patrimonio, a la historia, ya sea local, provincial o de Andalucía. 

El catálogo de ediciones no es muy extenso. Desde el principio quise que fuera así. En las diversas materias en las que me muevo: ensayo, guías y libros divulgativos he contado con especialistas en los temas a tratar y en cuanto a ficción, como ya he dicho antes, la buena escritura y las buenas historias.  

La novela del siglo

Cuando alguien me envía su texto procuro leerlo y contestarle. Lo antes posible. A veces recibo tantos originales para leer que tengo que descansar algún tiempo porque no me entero de nada, a lo mejor se me ha ido la novela del siglo y no me he dado ni cuenta. 


Editar en Andalucía

A mi me parece que se publican demasiados libros. Si nos atenemos a la última encuesta sobre la lectura en España, nos dice que lee el 68% de la población, y las tiradas de las grandes editoriales se han acortado, pues entonces, me parece que lee menos gente de la que dicen, al menos, libros.  No creo que los planes de fomento a la lectura hayan dado un buen resultado o las pequeñas editoriales hayamos visto mejoras con esos planes. La cuestión de la no lectura tiene mucho que ver con trabajar la comprensión lectora y con los planes de estudio.  

 Andalucía es un hallazgo en sí misma. Desde que comencé me sigue sorprendiendo toda su cultura, su historia, su geografía, sus gentes, sus costumbres, sus fiestas, su gastronomía, sus hablas…  Es poderosa, tiene mucho para dar. Y por eso me enfada que la industria editorial no esté tan asentada aquí como en otras comunidades como por ejemplo Levante, y me sigue enfadando que en las listas de zonas lectoras siga apareciendo en los últimos lugares. 

Compruebo que en nuestra Comunidad el mundo editorial se concentra en Sevilla, Málaga y Granada, sobre todo. En Cádiz concretamente somos pocas editoriales independientes y eso, desde mi punto de vista, es una desventaja porque no existe un grupo cohesionado, con más o menos fuerza que haga valer propuestas y conseguir mejoras. Como tampoco hay lectores que sigan con vehemencia a los autores gaditanos en general, como observo en otras provincias.  Sí noto, y eso es una ventaja, que con la explosión que estamos padeciendo del mundo del carnaval muchas empresas se están fijando y apostando por los autores de aquí. 

En cuanto a las localidades de la provincia actuamos con mucha independencia unas de otras. Ni siquiera en las Ferias, tal como las celebramos ahora, nos reunimos para dar a conocer nuestras publicaciones, no sabemos qué se pública en las distintas localidades si no las visitamos. 

Tantos proyectos nuevos

Ahora mismo mi cabeza bulle de tantas cosas como quisiera abarcar, pero en lo que estoy trabajando actualmente es en una nueva guía de la ciudad que incluya a la Bahía. Sigo apostando por lo infantil juvenil con la traducción al inglés del cuento El misterio de Baelo Claudia y preparando la siguiente entrega de la trilogía Un viaje en el tiempo.  El nuevo caso de Benito Bram también anda por ahí. Y sigo en contacto con gente que quiere que le publique sus libros y que algunos me parecen muy interesantes, a ver qué podemos sacar de esos contactos.  

En estos momentos mi editorial está a pleno rendimiento, o eso es lo que creo. No publico mucho, pero sí elijo lo que quiero publicar. 

El camino que me queda por terminar de recorrer es el de las nuevas tecnologías. Estamos preparando una nueva página web y andando los pasos para ofrecer parte de mi catálogo en e-book.  Esto último me está costando mucho, pero hay que seguir apostando por el libro electrónico en buena convivencia con el de papel. 


Coser y editar

Siempre me ha gustado escribir, pero a lo único que llego es a recrear mis viajes en unas notas, especie de crónicas, que me sirven también para clasificar las fotos que hago y ordenar mis recuerdos.  Me guío por los autores que han dejado escrito libros de viaje, uno de mis temas favoritos a la hora de leer. El último que he disfrutado ha sido Guía para viajeros inocentes de Mark Twain de la editorial Ediciones del viento. 

La lectura para mí no es una afición, no sé cómo decirte lo que para mí significa leer, porque yo la siento como parte de mí misma, inherente a mi persona, a lo que me rodea: es trabajo, es ocio, es recreación. Me cuesta trabajo no leer. 

Pero sí tengo aficiones varias como la pintura o el modelado en barro, para los que no tengo mucho tiempo o, mejor dicho, ninguno. Labores como coser, hacer punto, bordar sí las practico más, son más accesibles y me impongo llevarlas a cabo para desconectar. Un placer muy doméstico pero muy relajante es escuchar la radio mientras coso. Después de comer, como lo hacía en mi colegio, un rato para las labores, no todos los días, pero siempre que puedo lo procuro. 

Yo soy de la época en la que se escuchaban novelas por la radio y las frecuentes visitas al taller de costura de mi tía, en el que ese momento era sagrado y debía permanecer callada para que se pudiera escuchar con atención, permanecen en mi memoria como un ritual. 

Aparte de la editorial, sigo trabajando en la empresa familiar, así que no dispongo de mucho tiempo para tantas aficiones como me gustaría llevar a cabo, ni siquiera para actualizar mi blog.  


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Web de la editorial: http://edicionesmayi.com

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