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Susan y Eliza

 


  Hay quien sostiene que el personaje de Lady Susan Vernon está inspirado en la prima hermana Eliza, hija de una hermana del señor Austen, Philadelphia. 

Philadelphia se casó con Tyson Hancock y de esta unión nació Eliza, el 22 de diciembre de 1761, en Calcuta. Sin embargo, siempre corrieron rumores de que, en realidad, el padre de Eliza era el gobernador general de Bengala, señor Warren Hastings. Estos rumores se veían confirmados con el detalle de que Eliza llamó Hastings a su hijo y también con el fideicomiso de diez mil libras que le asignó el propio gobernador a Eliza. 

  Eliza se casó en 1781 con Jean-François Capot de Feuillide, que decía tener el título de conde, con el que tuvo a su único hijo. El matrimonio acabó trágicamente porque Capot fue guillotinado en 1794. Por su parte, Lady Susan Vernon es una viuda muy atractiva, con gran poder de seducción y notable inteligencia, madre de una adolescente a la que trata fatal. Lady Susan está mal de dinero y debe recurrir a diversas tretas para lograr un matrimonio ventajoso no solo para ella sino para su hija, cuyos sentimientos no le importan lo más mínimo. Es el clásico ejemplo de mujer manipuladora y narcisista, que solo vela por sus propios intereses y que no duda en utilizar a todo el mundo para su provecho. 

   Cualquiera que haya seguido la biografía de Jane Austen y las referencias que en ella se hacen de la joven Eliza, notará algunas diferencias fundamentales que hacen imposible tal identificación. La primera de ellas se refiere a su condición de madre. Lady Susan Vernon es incapaz de querer a su hija y la trata de forma desconsiderada como una pieza más del puzzle que organiza para obtener ventajas. En cambio, Eliza, que tuvo un solo hijo y muy enfermo, lo cuidó amorosamente y no se separó de él para nada, supeditando su vida a la suya, hasta que el chico murió con quince años. La segunda gran diferencia es su situación económica. Lady Susan Vernon da continuos sablazos a familiares y conocidos, para poder llevar una vida acorde con sus expectativas, mientras que Eliza disponía del citado fideicomiso, que le solucionó la vida sin que tuviera que depender de nadie. 

   Por otra parte, es cierto que Eliza hizo un matrimonio desgraciado e inconveniente con el aristócrata francés, quizá en busca de un título nobiliario, pero ella, aunque probablemente no estaba enamorada, trató siempre muy bien a su marido y lo ayudó cuanto pudo. Su vitalidad natural, su belleza y su atractivo femenino suponían siempre un reclamo para los hombres, que ella conocía, pero está claro que fue respetuosa con sus dos maridos, el segundo de los cuales fue Henry, el hermano más querido de Jane Austen, con el que se casó en 1797, cuando ella tenía treinta y seis años y el joven, veintiséis. El matrimonio fue feliz y duró hasta 1813, año en el que ella murió. Henry quedó viudo con 42 años y sin hijos, casándose en segundas nupcias en 1820 con Eleanor Jackson. 

   Es cierto que Eliza parecía una persona exótica y diferente, pero también lo es que su personalidad vitalista, su sentido del humor y su permanente disposición a disfrutar, la hacían una compañera ideal para todas las primas. Mantuvo su belleza siempre, porque era una especie de actitud. En cambio, Lady Susan, una mujer muy hermosa y atrayente, estaba sola en realidad, porque las relaciones familiares eran ficticias y porque su egoísmo le trajo la soledad y el repudio, incluso de su única hija, Frederica, con la que tenía una mala relación. Quizá el mayor parecido entre ambas mujeres, una imaginada y otra real, era la forma en que los hombres se sentían atraídos. 

   Ese parecido queda eclipsado por la radical diferencia de caracteres y, sobre todo, porque Eliza era bondadosa y noble mientras que Lady Susan es una malvada, por mucho que nos resulte atrayente su continua maquinación. Prueba de su doble cara es que se sinceraba por carta con su amiga, la señora Johnson, acerca de la poca gana que tenía de acudir a Churchill, la propiedad de sus cuñados, mientras que a estos les intentaba convencer de su cariño y buena disposición: "Voy a pasar por Londres cuando vaya a esa insoportable aldea campesina, pues finalmente iré a Churchill. Discúlpame, querida amiga, pero es el último recurso que me queda. Si hubiese en Inglaterra otra casa con las puertas abiertas para mí, la preferiría. Detesto a Charles Vernon y le temo a su esposa". 

     En relación con su hija, por mucho que hablara mal de ella y la calificara negativamente, las personas que la conocían se daban cuenta, por fuerza, del engaño de la madre. Así lo manifiesta la señora Vernon en una carta dirigida a su madre, Lady De Courcy: "Pienso, querida madre, que no hay que criticarla como hija. Es verdad que tuvo una educación descuidada, que es muy joven y que sea madre constituye un pésimo ejemplo".

   

   Las maquinaciones de Lady Susan Vernon para lograr un matrimonio conveniente para su hija no están llevadas por la lógica preocupación de las madres de la época, sino que tienen el punto de egoísmo y perversión que caracteriza sus acciones. En realidad, ella desea un buen matrimonio, no solo para su hija sino también para ella misma. Y, sobre todo, lo que quiere es poder manejar a su hija en sus decisiones y disponer de todo lo que ella posea. Por eso quiere un candidato maleable. En una conversación entre Reginald De Courcy con su hermana Catherine Vernon, que esta relata por carta a su madre, se reflejan estas intenciones: "No permitas que ese Martin haga infeliz a Frederica Vernon. Él quiere casarse con ella y la madre alienta la boda pese a que la hija no tolera la idea. Ella es una buena chica y se merece un destino mejor. No es más que un tonto pero solo Dios sabe lo que trama su madre". 

    Cuando Lady Susan se entera de que su hija se ha confiado a Reginald De Courcy, no puede dejar de explorar, como ella misma cuenta a su amiga la señora Johnson: "Debo reprender serenamente a Frederica por haber acudido a Reginald. Debo castigarlo a él por haberla recibido con buena predisposición y por todo lo que hizo después. Debo atormentar a mi cuñada por el insolente aire triunfal que exhibe desde que expulsó a Sir James..."

    "Lady Susan" se pudo escribir entre los años 1794 y 1805, aunque no tenemos datos exactos y esto solo es una suposición. Se publicó en 1870 como un apéndice de "Memoir of Jane Austen" de James Edward Austen-Leigh. Fue él quien le puso el título, que no tenía. Salvo "Sentido y sensibilidad" (1811), "Orgullo y prejuicio" (1813), "Mansfield Park" (1814), "Emma" (1815), el resto de su obra se ha publicado póstumamente. 

(Pinturas de Thomas Lawrence, pintor inglés nacido en Bristol en 1769 y fallecido en Londres en 1830. Fue un excepcional retratista que plasmó en retratos a las bellísimas mujeres de la mejor sociedad de la época en la que vivió) 

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