Ir al contenido principal

Nina Leen: todo lo que respira belleza


(Joan Caulfield, fotografía de Nina Leen)

De todas las fotografías que han aparecido durante años en las revistas LIFE y VOGUE siempre me quedo con las de Nina Leen. Son arte puro. La fotógrafa, armada con su Rolleiflex, inmortalizó las imágenes de modelos, aristócratas, políticos, artistas, pero también de gente anónima, jovencitas, mujeres en su vida cotidiana, familias y animales. Todo lo que respira belleza lo captó. 

No se sabe cuál fue su fecha de nacimiento exactamente, pero fue entre los años 1909 y 1914 en Rusia. Murió en 1995. De esos años primeros de su vida hay pocos datos. No tenemos el nombre de su maestro o maestros en la fotografía. Se sabe que estuvo en Alemania, Italia y en Suiza  hasta 1939 en que se instaló en los Estados Unidos y ahí se quedó trabajando. Al año siguiente ya colaboró con LIFE con una foto de tortugas en el zoológico del Bronx. Siguió publicando sus fotografías en esta revista hasta que cerró en 1972. El modo de vida americano aparece en su obra recogiendo todos los aspectos, lo que muestra la sorpresa que ella tuvo cuando conoció este país y la diferencia con el suyo de origen. 

Nina Leen se casó con el también fotógrafo Serge Balkin. De su vida personal apenas conocemos nada, es su obra la que habla por ella y define tanto su maestría técnica como su sensibilidad. Es fácil deducirlo viendo sus fotografías, sobre todo las que dedica a personas anónimas. Tiene algunas preciosas series dedicadas a las amas de casa, las jóvenes en bicicleta, los jóvenes en reuniones, también en clase, series de animales que formaron un libro y mucha fotografía de moda y retratos de gente importante. 



(De su serie dedicada a la juventud americana)


(De su serie dedicada a la juventud americana)


(Nina Leen realizó una serie de fotografías a la familia Kennedy. En esta Jackie sostiene a su pequeña hija Caroline)


(Las jóvenes estudiantes también fueron objeto de muchas de sus fotografías)


(Lauren Bacall fue una de las estrellas que fueron plasmadas por la cámara de Nina Leen)


(Durante más de cuarenta años Nina Leen realizó reportajes de moda para la revista LIFE)


(Los jóvenes en bicicleta y todo lo que traía consigo su uso al aire libre forman parte de otra serie de fotografías) 


(A Nina Leen le entusiasmaba la forma de vida de los jóvenes americanos, tan distintos a su mundo de origen. Estos jóvenes están en el cine)


(Otra foto de la serie de las bicicletas)


(Fotografía en la que aparece Nina Leen cargada con su cámara y su trípode)

Aunque la fotografía en blanco y negro es una de sus dedicaciones, también fotografió en color y ahí tuvo excelentes tomas, muchas de ellas dedicadas al mundo de la moda, que estaba en auge y que la convierte en una fotógrafa de referencia. La moda femenina, el mundo íntimo de la mujer, las confidencias entre ellas, el uso de accesorios diversos, las actitudes, todo suponía una forma nueva de ver a la mujer y su papel en la moda. 



(Las sombrillas y parasoles tienen un tratamiento nuevo y moderno en las modelos de Nina Leen)


(Una mujer elegantísima y enguantada se dispone a abrir la puerta de su coche. Otro signo de modernidad en el papel de la mujer)


(En esta increíble fotografía, cada modelo tiene una actitud diferente. Las miradas no se cruzan en ningún momento, los colores de los vestidos se complementan unos con otros, las joyas son un signo de lujo en comparación con la sencillez de los sillones y contrastan también con el fondo de la pared, con una decoración puramente clásica) 


(He aquí una icónica portada de LIFE, en la que cuatro amigas están tendidas en la arena disfrutando de tomar el sol. El atrevimiento de los trajes de baño, el gesto distendido de las chicas, el incipiente bronceado, los accesorios, todo avanza un tiempo nuevo en la estética femenina de los baños de mar)

En noviembre de 1950 Nina Leen hizo esta fotografía del grupo de pintores expresionistas abstractos que estaban en desacuerdo con la política de exposiciones del MOMA y, por ello, habían enviado una carta al respecto. Eran "Los irascibles". La revista LIFE se hizo eco de la protesta y publicó la foto en enero de 1951. Pocas veces un testimonio gráfico es capaz de recoger a la élite del arte moderno en un determinado momento de la historia. 

Catorce hombres y una mujer posaron para Nina Leen arracimados estratégicamente, de forma que se pueda captar a todos ellos con el mayor detalle y amplitud. Todos los fotografiados tienen el semblante serio y miran a la cámara de forma muy clara. Excepto uno. Ese "uno" con gafas y que mira de través es, precisamente, Mark Rothko

En la primera fila, además de Rothko, están Theodoros Stamos, Jimmy Ersnst, Barnet Newman y James Brooks, si contamos de izquierda a derecha. En la segunda fila, y en la misma dirección, Richard Pousette-Dart, William Baziotes, Jackson Pollock, Clyfford Still, Robert Motherwell y Bradley Walker Tomlin. Por fin, atrás del todo, Willem de Kooning, Adolph, Gottlieb, Ad Reinhardt y Hedda Sterne. 

Salvo el pantalón arrugado en primer plano de Stamos, el atuendo de todos ellos es pulcro y formal. Podrían ser un grupo de oficinistas o de políticos. Su gesto serio indica que la protesta no era baladí y que el empuje de Pollock, segunda fila, de perfil también, había logrado que unos seres tan individuales como los pintores se unieran por primera vez en una reivindicación. La única mujer, Hedda Sterne, aparece más alta que los demás, subida en cualquier sitio, elegantemente vestida con su abrigo negro y su tocado del mismo color. Es como si la fotografía quisiera indicar que había solo una mujer pero que pintaba mucho en todo aquello. 



Los personajes de las fotografías de Nina Leen no posan, están. No son parte del paisaje ni del contexto, sino que ambos se subordinan a ellos, a sus historias. Cada historia es diferente y se escribe con un sonido diverso. A veces no les vemos los rostros, o no percibimos su expresión, pero hay un pequeño detalle, o muchos, que nos desvela la trama. Es un relato de misterio que lleva a un desenlace no siempre satisfactorio. Esta es la virtud principal de una fotógrafa que conservó en su vida muchos puntos oscuros, quizá porque, de ese modo, era más fácil ocultarse a los ojos de quienes contemplaban su obra. 

La mujer que plancha mientras está sentada mirando la televisión parece querer huir de una realidad que no le gusta. Hay un contrasentido entre el vestido, que podría servir para dar un paseo bien acompañada, y el desaliño de la casa y su actitud misma. El trabajo doméstico no parece gustarle. De modo que lo intenta disfrazar mientras en la pantalla está sucediendo algo mucho más excitante. La pareja que aparece en la imagen lleva vestidos de fiesta y se divierte, algo que quizá resulte bastante lejano a la mujer que plancha. Una mujer en los años cincuenta que no ha encontrado todavía aquello que, de verdad, quiere ser. Por eso la indiferencia de las prendas de ropa, caídas sobre la silla o dejadas al descuido en la tabla de planchar; por eso la parquedad del escenario, sin riqueza ni detalle; por eso su postura; por eso, sus sueños sin cumplir. 



Dentro de la nómina de espléndidas fotógrafas que empezaron a desarrollar su obra en los años iniciales y mediados del siglo XX, la figura de Nina Leen se antoja superdotada. Dueña de una sensibilidad especial, de una visión propia, la poesía que destila su obra está llena de paradojas, llena de contradicciones y de efectos tangibles. No es posible mirar sus fotos sin que una historia surja de ellas, sin que se cubran de palabras que se conviertan en la segunda piel de la imagen. Las luces y las sombras escriben aquí una historia imparable, del modo en que ella misma lo había concebido. Historias de triunfo o fracaso, dentro de un mundo que emergía lleno de novedades y que Leen presenció como una privilegiada espectadora. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Editores y escritores: "Genius" de Michael Grandage.

Cuando el cine y la literatura se unen para dar lugar a un producto puede pasar cualquier cosa. Y de entrada nadie diría que la figura de un editor puede hacer surgir el entusiasmo que todo protagonista debe causar en el público. Si el editor es Max Perkins y el escritor es Thomas Wolfe, la cosa puede empezar a variar. Pero, si el editor es Colin Firth y el escritor Jude Law, entonces todo se puede transformar en una verdadera alegría para el cuerpo y los sentidos.  Me confieso colinfirthiana desde que este hombre altísimo y con mirada inteligente bordó el papel de Fitzwilliam Darcy en "Orgullo y Prejuicio" versión de la BBC de 1995. Nunca ha habido ni lo habrá un actor que se convierta en un personaje austeniano más verosímil. Tanto es así que miles de admiradoras lo siguen identificando con Darcy, el hombre enamorado de Elizabeth Bennet que todas hubiéramos querido conocer. Ves a Firth y te crees que estás viendo a Darcy. Pero, aún más, lees a Austen y observas el ...

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emp...

Mafalda, Quino y las horas más dulces

Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos , tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa. Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución);...

"El impacto de lo viejo"

Puede parecernos que los tiempos han cambiado tanto que las manifestaciones artísticas son la cruz de aquellas que pueblan la historia del arte. Puede parecernos que los temas, los modelos, las técnicas, los formatos, han modificado de tal manera su esencia que nada de lo que ahora se trabaja en los talleres de los artistas tiene parangón con el pasado. Puede parecernos, incluso, que los lenguajes son diferentes, simplemente porque podemos echar mano del iPad, del móvil o de la televisión por cable. Fuera de Silicon Valley la vida continúa poco a poco, sin ese estruendoso girar de las horas que convierte los minutos en revoluciones constatables. El Big Data, las telecomunicaciones, la web 3.0., la hiperconectividad, los paraísos virtuales, las redes sociales, todo ello es el signo de los tiempos, la muestra clara de que los siglos generan contradicciones, iconos y un muestrario imposible de evitar en el que nuestra vida se muestra hasta en su mínima esencia.  Pero, si ahon...

Clásicos juveniles: Julio Verne adivina el futuro

Julio Verne , de quien comenzamos enlazando una Webquest realizada con motivo del primer centenario de su muerte, celebrado en 2005, es uno de los escritores más prolíficos, originales e interesantes de la historia de la Literatura universal. Incluso quiénes no hayan leído sus libros tienen referencias sobre su obra, sobre sus novelas, algunas de las cuales se anticiparon al desarrollo de la vida sobre el planeta. Los libros de Julio Verne  (Nantes, 1828-Amiens, 1905) son considerados como literatura juvenil de primera magnitud y muchos de ellos se usan en las aulas para incentivar la lectura y para que los alumnos se adentren en el tesoro de la palabra escrita. Sus comienzos como escritor fueron difíciles. La primera obra que le supuso reconocimiento y fama fue Cinco semanas en globo publicada en 1862. Sus siguientes obras en esta línea fueron Viaje al centro de la Tierra , De la Tierra a la Luna y La vuelta al mundo en ochenta días , una de las más apreciadas...

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito.  Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, ...

Sobre la lectura

La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar: LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adapt...

Moda femenina en la época de Jane Austen

Jane Austen  vivió entre 1775 y 1817, el período histórico conocido como “época georgiana”. Se dio la circunstancia de que, entre 1811 y 1820, precisamente el período en el que  Austen publica sus novelas, el rey George III tuvo que ceder el trono al Príncipe de Gales, luego George IV. Ese período se conoce como “la Regencia”. Los personajes de las novelas de  Jane Austen  visten de acuerdo con la “moda Regencia”. Era una moda que venía, como es natural, de Francia y que, cuando se cortaron los lazos entre ambos países, quedó desprovista de las innovaciones del país vecino, en una especie de prolongación artificial de las tendencias.  En  “Emma” , por ejemplo, novela que podemos tomar como referencia para ver el arreglo femenino, solamente hay cuatro alusiones al look de una mujer. La primera de ellas es la referida a los botines de cordones que Emma rompe adrede para obligar al señor Elton a que las invite, a ella y a Harriet, a entrar en ...