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"Doble fuga de amor y muerte" de Jean Legrand


La prueba más evidente del desconocimiento que tenemos en España de la vida y la obra de Jean Legrand es que su reseña en la Wikipedia solamente puede consultarse en francés. A mí me parece un autor maldito, uno de esos escritores que andan siempre en el filo de la navaja. Editan de milagro, se autoeditan y no entran nunca en los circuitos comerciales, porque su estilo no es compatible con los grandes públicos. No son comerciales, en suma. Son gente rara, que escribe cosas raras. Así que hay que saludar con una alegría agradecida esta publicación de la editorial Periférica, porque nos trae una nouvelle, solo cincuenta y siete páginas, que no debería pasar desapercibida. Quizá abramos así la puerta al conocimiento de un escritor que, de otro modo, seguiría estando en la semiclandestinidad. 

Jean Legrand nació en Montpellier, en el año de 1910. Montpellier es una ciudad fastuosa. La conocí hace años y conserva para mí el encanto de lo que se asocia a tu biografía en los mejores momentos de ella. En 1929 se marcha a París, el centro entonces de un movimiento cultural muy destacado. Los escritores, pintores, artistas de todo signo andaban por París y tenían entre manos toda clase de cosas por hacer. 1929 es un año convulso por muchos motivos y en Francia tenían ya la premonición de que la tranquilidad de la que se disfrutaba no iba a durar demasiado. Así fue, como sabemos. Como cuentan las escasas noticias que tenemos sobre él, Legrand amaba el surrealismo, el jazz, a Nietzsche y a Proust. Nada del otro mundo, por otra parte. Sus gustos coincidían con la gauche divine del momento. Él mismo estaba muy cercano en sus postulados políticos a la extrema izquierda. Los oficios que desempeñó en París están todos relacionados con la literatura, librero, impresor, y, desde luego, no obvió formar su propio movimiento literario, muy pequeño eso sí, que bautizó como "sensorialismo". No podía ser de otro modo en alguien que tenía, entre sus principales amigos, a Henri Michaux, para quien el cielo era "azul, azul, azul y raso".

La Editorial Periférica reseña el contenido de este libro: Con el telón de fondo de una  guerra apenas evocada, un hombre y una mujer, dos jóvenes, se conocen una  mañana. Los amantes se instalan lejos de la ciudad, en el campo, donde todo recuerda  al Paraíso. Su amor, hecho tanto de exceso como de angustia, de contemplación  como de éxtasis, es el contrapunto a la tragedia histórica y la única fuerza  subversiva en medio de la violencia. Los dos cuerpos son conscientes de su  vulnerabilidad, pero también de su poder tanto redentor como creador. 
Inédita hasta ser recuperada en  Francia hace tres años, esta novela corta de Legrand cuenta en nuestra edición  con un anexo de gran interés: un pequeño artículo publicado en 1942 (titulado  «Nacimiento del amor») que arroja una luz muy especial sobre Doble fuga de amor y muerte: sensualidad  y asombro. 
A pesar de su brevedad, este  volumen está lleno, sin embargo, de exigencia y de placer para el lector.  Creemos que son doblemente esenciales estas páginas, testamento de un autor  mítico que aún estaba por descubrir en nuestra lengua.

Legrand no fue nunca un escritor al uso. En la mayoría de las ocasiones tuvo muchas dificultades para poder publicar. Si lo hizo, por ejemplo, en Gallimard, fue por recomendación de algún amigo. En sus últimos tiempos todavía se hizo más patente su imagen de escritor maldito, oscuro y sin concesiones. Sus tres últimos libros tienen un marcado carácter autobiográfico y en ellos se puede constatar que no quiso renunciar a sus postulados para buscar mayor notoriedad o más facilidades para publicar o vender libros. En Francia es un escritor de culto, pero en España es la primera vez que se puede leer su obra. La traducción es de Manuel Arranz.

Volvemos a la Editorial para recuperar la pequeña biografía que del autor aparece: Jean Legrand  nació en 1910 en Montpellier y en 1929 llegó a París. Amaba el Surrealismo  (aunque nunca fue surrealista) y el jazz, a Nietzsche y a Proust. Estudió junto  a un impresor en Nantes, para luego convertirse en impresor él mismo; fue  editor y creador de un minúsculo movimiento literario: el Sensorialismo. Amigo  de Claude Cahun y de René Crevel, publicó algunos de los textos de Georges  Bataille y Benjamin Péret y trató de cerca a Henri Michaux, a Jean Paulhan y a  Raymond Queneau. En la segunda mitad de los años cuarenta se dio a conocer como  escritor con una trilogía compuesta por: Journal de Jacques, Jacques ou L’homme possible y Aurette y Jacques, pero al poco dejó de  publicar. En los años cincuenta se retiró a la región donde había nacido, a las  inmediaciones de Montpellier. Murió en París en 1982, convertido en un escritor  tan secreto como mítico.

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