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"La señora Harris en Nueva York" de Paul Gallico


(Pintura hiperrealista de Robert Neffson, Nueva York, 1949)



(Pintura hiperrealista de Richard Estes, Kewanee, Illinois, 1932)

Este es un libro amable, un relato sencillo. Parte de una historia muy dura, un niño maltratado. Pero Paul Gallico pone el énfasis en lo bueno, en la gente que se ofrece generosamente para ayudar a los demás y así salva con elegancia lo sórdido. Es un punto de vista que rodea todo el libro. Lo mismo ocurría en "Flores para la señora Harris" la anterior novela de este autor que publicó también la editorial Alba en su colección Rara Avis. La idea de que todo es posible si uno pone el suficiente empeño y sobre todo, el suficiente corazón, sobrevuela ambos libros. A esto se añade la personalidad casi mágica de la señora Ada Harris, menuda, ingeniosa y atrevida, una mujer de la limpieza que vive en el East End y está dotada de una intuición única. El mayor cometido de esa cualidad es distinguir dónde está la buena gente y cómo ponerla de su parte. Porque esta es la segunda idea principal: el mundo está lleno de malvados pero también hay mucha gente buena. Y el énfasis se pone aquí en lo segundo. Esa buena gente existe en todas las esferas, desde los embajadores, los marqueses, los aduaneros, los capitanes de barco, los chóferes y las modistillas. Todos tenemos la oportunidad de ser buenos y es importante aprovecharla. 

Si en el libro anterior la señora Harris marcha a París, después de un enorme esfuerzo de ahorro, para poder comprarse un vestido de la casa Dior, ahora su cometido es mucho más altruista y la casualidad y la suerte juegan mayor papel. Un niño pequeño, Henry Brown, sometido a maltrato por una familia de acogida, ha de ser devuelto a su padre para que cuide de él y lo salve del infierno. Este, nada menos, es el afán de Harris y de su querida amiga, la señora Violet Butterfield. Ambas conocen las desgracias del niño porque viven pared con pared con la malvada familia que lo maltrata, los Gusset, gente perversa y dañina. Así que encuentran una magnífica oportunidad en el ofrecimiento que una señora en cuya casa trabajan, la señora Henrietta Schreiber, les hace a ambas, marcharse a Nueva York donde su marido va a ocupar un puesto importante. Las zozobras de Henrietta, una mujer bella pero insegura, son menores si sabe que su vida doméstica, que ahora marcha como un reloj gracias a Harris y Butterfield, va a continuar más o menos igual en la nueva urbe. 

Dicho y hecho. Una sencilla estratagema logrará que el pequeño Henry embarque también con destino al país de la libertad. Pero, una vez allí, no terminarán los problemas y se pone en marcha, sin ellas quererlo, una situación improvisada que requerirá de tacto, de sentido común y, sobre todo, de buenos corazones que marchen al unísono. 

Sí. Es cierto que hay ingenuidad en la historia, sencillez en el relato y cierta previsibilidad en la trama. Pero no hay ganas de engañar ni de mentir al lector. No hay artificio, ni trampa, sino la claridad de quien escribe con la intención de mostrarnos el lado bueno de las cosas y cómo este lado bueno surge incluso, y sobre todo, cuando todo parece hundirse. Y una delgada línea que une más que separa un relato para adultos como este de una historia para jóvenes. Estos libros pueden y deberían ser leídos por adolescentes porque contienen la luz que a ellos les atrae. Esa inyección de optimismo nada irrelevante, esa pequeña fuerza cotidiana que da luz a las vidas, hasta a las más oscuras, sobresale de la narración como un imán. Que la protagonista de estos libros sea una mujer de la limpieza británica es, no solo un atrevimiento, sino una aventura y, además, una esperanza. Cualquiera es protagonista de su vida y cualquiera debería ser capaz de convertir su vida en merecedora de ser vivida. Y contada. 


La señora Harris en Nueva York. Paul Gallico. Publicado originalmente en 1960. Editorial Alba. División Rara Avis. Traducción Ismael Attrache. Título original: Mrs. Harris Goes to New York. Primera edición en castellano: Mayo de 2018. Diseño de portada: Pepe Moll de Alba. 

La señora Harris en Nueva York, secuela de Flores para la señora Harris (1958) se publicó por primera vez en 1960 (Michael Joseph, Londres): nota de la editorial. 

Dedicatoria: Para Ginnie.

Reseña sobre el autor: Paul Gallico nació en Nueva York en 1897. Estudió en la Universidad de Columbia. Fue periodista deportivo para el The New York Daily News. Escribió algunas novelas infantiles, como El ganso de nieve (1941) y un gran número de relatos cortos. La película Lili está basada en su libro Love of Seven Dolls (1954). Flores para la señora Harris tuvo tres secuelas: La señora Harris en Nueva York, Mrs. Harris, M. P, en 1965 y Mrs. Harris Goes to Moscow, 1974. Las dos últimas no se han publicado en castellano. En 1969 publicó La aventura del Poseidón, que se llevó al cine con gran éxito en 1972. Murió en Mónaco en 1976. 

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