jueves, 3 de mayo de 2018

"El asesinato de mi tía" de Richard Hull

Nada es lo que parece. Si eres uno de esos lectores curiosos que sucumben a la tentación de darse una vueltecita por las últimas páginas antes de terminar...no lo hagas. Te perderías lo mejor. Las vueltas de tuerca de Henry James son pecata minuta comparada con estas. 

Y, además, intenta leer este libro en un mal momento. Un día terrible en el trabajo, o un día terrible porque no tienes trabajo. O cuando tu pareja te ignore. Incluso en las crisis existenciales de esas que vienen con la primavera. Un día en el que necesites una ducha de risas, nada de sonrisas insinuantes, sino risas en toda su plenitud, carcajadas, risotadas, dolor de estómago de reírte. 

Este libro es un antídoto contra el mal rollo y precisa, por ello, leerlo en su orden, sin saltarse páginas y sin avanzar resultados. Porque nada es lo que parece, ya lo he dicho. Y porque todas y cada una de sus palabras han de entenderse en determinado sentido. No olvides que su autor, Richard Hull, fue el segundo de a bordo de Agatha Christie en el Detection Club, una sociedad en la que se reunían los escritores policíacos y que presidía la gran dama. 

Edward Powell es el sobrino de la tía Mildred. Vive con ella en un pueblecito de Gales, de nombre impronunciable, rodeado de una naturaleza detestable, con paisajes absurdos y nula vida cultural. La exquisitez de Edward no se compadece con su modo de vida y, claro está, el hombre tiene que buscarse distracciones y, sobre todo, tiene que hallar una salida. Su mejor amigo es un pequinés, su coche tiene nombre propio y abomina de la comida inglesa, siempre la misma, siempre tan sin fundamento, con salsas tan planas y sin pedigrí. Le gusta la lectura, pero no esos libros de las bibliotecas ambulantes, sino tomos que encarga expresamente y que le llegan por correo. Es un tipo raro, sí, pero de tipos raros está el planeta lleno. 

Por su parte, Mildred Powell, que es la tía de Edward, es una mujer resolutiva, de carácter y bastante amiga de todos los que forman su entorno, el tipo de la oficina de correos, el del garaje, el médico del lugar, toda la fauna posible, incluidos dos enormes terriers con nombres que no reproduciré porque pueden dar lugar a una indigestión de letras. También es autoritaria, cortante e irónica. Esta última cualidad me da en la nariz que es la que menos soporta su sobrino. Y quizá tampoco esté muy de acuerdo con que la asignación que ella le pasa sea tan raquítica...

Esta curiosa pareja habita en la misma casa y bajo las mismas normas. Su convivencia puede traducirse en una mezcla de agua y aceite. No hay forma de hallar el consenso y, si fueran partidos políticos, serían enemigos irreconciliables. ¿Cómo sabemos todo esto? Ah, pues porque el querido Edward lo escribe todo. Su diario es un dietario y va dejando huella de su paso, de sus pensamientos y de sus pequeñas (o grandes) locuras. Si la tía Mildred encontrara un día este diario la cosa terminaría en explosión nuclear. Veremos a ver qué pasa. 

No puedo contarte más, querido lector. Porque destriparía el asunto y me odiarías ad infinitum. De modo que apréstate a leerlo, busca el peor momento de tu vida (o uno de los miles de peores momentos de los que disfrutamos los seres humanos) y lánzate a sus páginas abiertamente. Pero sin hacer trampa. Hacer trampa se paga y si no, que se lo digan a Edward. 


El asesinato de mi tía. Richard Hull. Editorial Alba. División rara avis. Traducido por Ismael Attrache y Carmen Francí. Título original: Murder of My Aunt. Publicado originariamente en 1934. Diseño de la edición de Alba Pepe Moll de Alba. Primera edición enero de 2018. 

El autor de este desternillante libro de misterio es Richard Henry Sampson, cuyo seudónimo de Richard Hull popularizó a partir de la publicación de esta, que fue su primera novela, en 1934. Nació en Londres en el año 1896. Antes de dedicarse a la literatura había sido oficial de infantería. Después de esa novela publicó otras, todas dentro del género de crímenes. Su última novela se publicó en 1953. Fue asistente de Agatha Christie en la presidencia del Detection Club, una asociación de escritores de novelas policíacas fundada en 1929. Murió en Londres en 1973. 

(Datos del autor extraídos de la contraportada del libro)


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