miércoles, 26 de agosto de 2015

"Intimidad" de Hanif Kureishi


Intimidad, el libro de Hanif Kureishi, se escribió en 1998, se publicó un año después y yo lo compré en 2005, en una edición de la colección Compactos de Anagrama, de ese mismo año. La traducción corre a cargo de Mauricio Bach.

En ese momento, sin embargo, no lo leí. Como otras veces, me atrajo el título, la portada del libro, esa única palabra y quizá, no lo recuerdo ahora, la sinopsis. El caso es que se quedó en la librería de puertas acristaladas y allí ha estado hasta ahora esperando su lectura. Ha esperado diez años. El tiempo necesario para entender a Jay, el protagonista. Los libros, ya se sabe, son muy pacientes y pueden pasarse toda la vida esperando. Mucho más pacientes que las personas. 

Aquel no era el momento de leerlo, ahora lo sé. Tal vez no lo habría entendido, no habría supuesto una sacudida como en estos días de finales del verano, cuando la vida ha traído aconteceres que sirven para explicar las cosas que el libro narra con sencillez, sin tener que recurrir a estructuras complicadas. Es un libro corto y rápido. Todo ocurre en una noche. O, mejor dicho, todo se piensa en una noche y tiene lugar en una mañana. 

Jay es un escritor de cierto éxito y su mujer, Susan, una ejecutiva de prestigio. Aunque la menciono como "su mujer" no están casados, al estilo de muchas parejas que consideran los papeles como una amenaza para su vida en común. Con papeles o sin ellos, lo que tiene que acabar, se acaba y esta es la historia, por tanto, de un final.

Conocemos a Jay y a Susan al final de su relación, cuando nada tiene ya la pátina del deseo, de la pasión, del amor, en suma. Conocemos también a Victor, el amigo de Jay que va a acogerlo en su casa bohemia cuando la tormenta se lleve todo por delante. Conocemos a los dos pequeños hijos, que juegan con su padre, que comen, duermen y existen. Conocemos a Nina, una de las amantes, de las miles de amantes que pululan por la vida de Jay de manera que no hay que descartar que su relación con Susan no sea un intermedio entre algunas de ellas. Conocemos a Asif, un hombre que es feliz en medio de un grupo de amigos infelices.

Y, conocemos sobre todo a Jay, su desolación, su miedo, su incapacidad para amar, sus cuentas pendientes con sus padres, su ansia de una felicidad cuyos trámites desconoce, su imposible decisión, sus malas formas para acabar y empezar cualquier encuentro amoroso...Lo conocemos y eso es lo que hace que el libro nos inquiete, porque resulta inquietante conocer a alguien desde dentro, porque no son los hechos, sino las emociones, lo que consigue que el libro nos resulte cercano.


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