viernes, 21 de mayo de 2010

Una parada en el camino

Andalucía es una tierra de aluvión y muchos profesores son de otras tierras y, quizá, están un poco ajenos a algunas costumbres que aquí están muy arraigadas. Estos días se produce un acontecimiento que a un gran número de personas les genera un fuerte sentimiento que se traduce en coger sus bártulos y hacer el camino. El "camino" para el Aljarafe, para Sevilla y muchas otras ciudades de Andalucía y de fuera de ella, es el camino hacia el Rocío, hacia la marisma almonteña, al santuario de la Blanca Paloma. Fieles al principio de que todo lo que el alumno ama es una buena fuente de inspiración para el trabajo didáctico, quizá reparemos en que existe una extraordinaria muestra de literatura que tiene que ver con el Rocío. Desgraciadamente, desde hace unos años, las revistas del "corazón" y los programas de tele-basura han propiciado una imagen distorsionada del Rocío y se olvidan las raíces históricas de la peregrinación y sus elementos culturales, religiosos, plásticos o artísticos. Una multitud de oficios crecen en torno a esta romería, la más famosa de nuestro país: zahoneros, talabarteros, floristas, boyeros, bordadores, entre otros, proporcionan los elementos que visten los que hacen el camino y también los componentes de las carretas, el vehículo indispensable para recorrer los kilómetros que separan el origen del destino, en la aldea del Rocío.
En lo que se refiere a la "literatura rociera" hay numerosas muestras de textos narrativos, poéticos y de investigación que recogen las vicisitudes de la romería, en todos sus aspectos. Especialmente asequibles son las letras de sevillanas rocieras, que nuestros alumnos conocen y que pueden ser un elemento de partida para darles a conocer otros aspectos de más enjundia y, sobre todo, para desarrollar su imaginación y su creatividad. No es bueno que se desprecie lo que se tiene más cerca y por eso respetar las tradiciones y entenderlas en su sentido más exacto es una de las tareas que el educador tiene que asumir, dependiendo siempre del entorno en el que realiza su tarea.
El título de nuestra entrada, que es el inicio de una conocida sevillana "una pará en el camino/una guitarra y un cante/ una guitarra y un cante/ y una copita de vino/ y un revuelo de volantes" nos sirve, de todas formas, para contaros que esta mañana, a la hora del recreo diurno, tuvimos ocasión de compartir un agradable desayuno con los compañeros que han actuado de ponentes y moderadores de mesas en nuestras recién pasadas VI Jornadas Pedagógicas. Allí han estado Antonio Granero, Antonio Gosalvez, Rafael Domínguez, José María Sánchez, Balbino González, José María Velasco, Rosario Iglesias, María Díaz, Teresa Cuesta, Inmaculada Juliá, Isabel Celis, Yolanda Rodríguez, Fernando López, María José Andrés y algunos miembros del Equipo Directivo. Al calor del cafelito y del zumo (éste nada caluroso) hemos podido expresar a estos compañeros el agradecimiento del Instituto por su aportación tan valiosa y así animarlos para que continúen en la línea de trabajo e innovación que han querido compartir con todos nosotros. Eso ha sido nuestra particular "parada en el camino".

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