lunes, 24 de octubre de 2016

"Como una extraña" de Rachel Abbott

La novela policíaca es un terreno que he recorrido durante toda mi vida de lectora. Desde los diez o doce años las novelas de Agatha Christie han llenado el librerito blanco en el que estaban los libros más leídos de la casa. 

En las estaciones de tren, en los kioscos, en la imprenta (así llamábamos a la librería donde los comprábamos), en cualquier parte donde se pudieran hallar, incluso en el Vips o en un gran almacén, encontrar un título no leído era una fiesta para todas nosotras. De esta forma los conocemos todos y podéis preguntarme por cualquiera de esas novelas que sabré deciros argumento, personajes y desenlace. 

Ya sé que muchas personas la consideran literatura menor, pero no veo nada pequeño en hacernos pasar un rato agradable, ayudarnos a olvidar los problemas y, sobre todo, lanzarnos sobre la pista de alguien que ha hecho algo malo. La intriga, el suspense, la duda, son elementos consustanciales a su trama y todo eso te hace vibrar como lectora. Si me pedís algunos títulos de los que Dame Agatha escribió tengo que escoger "El asesinato de Rogelio Ackroyd" sobre todo, y luego algunos otros como "Se anuncia un asesinato", "Inocencia trágica", "Un cadáver en la biblioteca" o "El misterioso caso de Styles", el primero que escribió. Por decir algo, porque podría estar dando títulos al menos dos horas. Y no es el caso. 

Los crímenes de formato apacible, doméstico, nuestros favoritos, competían con ventaja con otros sucedidos en entornos exóticos a los que la autora acudía con su segundo marido, el arqueólogo Max Mallovan. 

Este libro, ni los libros policíacos de ahora de los que hay legión y que no suelo leer, no tienen nada que ver con aquellos. La simplicidad de los argumentos, en los que el asesino era quien debía ser, o el entorno campestre, rural, pueblerino, no tienen nada que ver con los crímenes urbanos de ahora, en los que hay sexo, drogas, mafias, trata de blancas, secuestros y otros afines. 

Tampoco los policías tienen el suave encanto de Poirot o la ingenuidad engañosa de la señorita Marple. Y eso, por no nombrar otras sagas policíacas bien conocidas de todos. La mía, siempre, Christie. 

Pues bien, aquí Rachel Abbott traza una intriga en la que los niños son protagonistas, aunque de muy diversa forma. Comienza el libro con la desaparición de una niña y continúa con el secuestro de un bebé. No os diré cómo acaba porque sería spoiler, pero sí os comentaré que aunque es entretenida y está bien escrita, el territorio chirría un poco y sobra cierto sentimentalismo con que se adorna alguien pretendidamente malo, o mala. No hace falta hacernos llorar, querida Rachel, basta con que nos entretengas. 

El personaje principal es Emma, casada con un hombre que perdió trágicamente a su mujer en un accidente y a su hijita (es la desaparecida). Tienen un bebé (que es el que raptan). También hay policías, antiguos novios, novias de policía y algunos malotes. El mejor malo del mundo para mí, no obstante, sigue siendo Joseph Cotten en "La sombra de una duda" ese asesino de viudas ricas que siempre tenía una mirada extraña y una sonrisa escéptica. 

Como una extraña. Rachel Abbott. Editorial Siruela. Policíaca. 

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