miércoles, 9 de enero de 2013

El flamenco en la escuela: pasado, presente y futuro. Segunda Parte


En la Colección de Materiales Curriculares para la Educación Primaria, que se editaron con motivo de la inmersión en la Logse, se dice:

“La presencia del flamenco en la enseñanza constituye una necesidad insoslayable y un reto para el profesorado andaluz. Esa necesidad viene subrayada por el hecho de que el flamenco, además de tener unos valores musicales, artísticos y literarios intrínsecos, es un medio de expresión del pueblo andaluz. La escuela no puede permanecer al margen de algo tan vivo y tan nuestro, y, por lo tanto, tan cercano al alumno. El flamenco es un conjunto de formas de expresión cultural de características multiformes que incide sobre los diversos grupos sociales de nuestra Comunidad. “

        Se entendía, por tanto, que el flamenco era parte de un entorno muy cercano al alumno y que, por lo tanto, partir de su estudio y conocimiento debería constituir un motivo de motivación para el trabajo escolar. En este sentido, sólo una pregunta podemos hacernos ¿está el flamenco tan arraigado en los distintos pueblos y ciudades de Andalucía como para que constituya un elemento común de partida en el currículum de la enseñanza?

         Con el fin de favorecer el trabajo en el aula se editaron los Talleres de Cultura Andaluza, cuyo número 18, publicado en 1986 (y reeditado dos años después) se denominaba “Cantes y Bailes”. En la misma línea se editó el libro antes citado de Calixto Sánchez y José Luis Navarro y entre los años 1988 y 1990 vieron la luz sucesivamente los vídeos que formaban una colección sobre flamenco, también editada por la Consejería de Educación, compuesta por 26 entregas.

       Los problemas que entonces se vislumbraron en relación con el intento de una enseñanza escolar del flamenco se referían a la necesidad de una selección de contenidos, una secuenciación de los mismos, así como una batería de actividades que, partiendo de unos determinados conceptos metodológicos, hiciera posible, de forma práctica, llevar el flamenco a las aulas. A esta necesidad intentó responder el libro “Didáctica del Flamenco” que escribí en 1989 por encargo de la Consejería de Educación y que se publicó en 1990 dentro de la colección que se denominó Nuevos Talleres de Cultura Andaluza.

       Este libro propugnaba una Didáctica del Flamenco basada en una serie de principios metodológicos básicos:

          1.   Partir del entorno más cercano al alumno (esto es, de las manifestaciones musicales del folklore) para llegar al flamenco

2.   Comenzar por el ritmo y el compás

3.   Utilizar una metodología participativa

4.   Integrar la enseñanza del flamenco en un trabajo multidisciplinar

        Estas cuatro premisas fueron debatidas y acordadas en los numerosos cursos de formación sobre el flamenco que se organizaron e impartieron en esos años. En 1991 tuvieron lugar, en este mismo escenario del Centro Andaluz de Flamenco, entonces denominado Fundación Andaluza del Flamenco, las primeras Jornadas sobre Didáctica del Flamenco. Estas Jornadas que coordinamos el entonces director de la Fundación, Joaquín Carrera, y yo misma, ponía especial énfasis en la participación de aquellas personas que estaban llevando a cabo experiencias diversas sobre el flamenco en el aula. Por ello, al ser de carácter regional, tuvimos profesores y maestros de toda Andalucía, que se organizaron en diversos talleres con el fin de trabajar de modo directo y de intercambiar sus experiencias.

        Una cuestión previa subyacía en todo el planteamiento, algo que no debemos perder de vista: no se trataba, ni se trata, de enseñar a “hacer” flamenco, sino de enseñar a comprender, conocer, entender el flamenco. No se trata de formar futuros profesionales, sino conocedores de los aspectos más básicos de este Arte y, sobre todo, de generar una corriente de respeto hacia el mismo. Un respeto que nos puede parecer obvio a los que, de alguna manera, estamos interesados en esto pero que, todavía, tiene mucho terreno por recorrer, pues, como manifestación artística ha sufrido y sufre una situación de incomprensión, aislamiento e, incluso, de marginación. Qué parte de responsabilidad tienen en ello los mismos que dicen defender al flamenco, es algo que excede del tema de esta conferencia, pero que, sin duda, hay que considerar a la hora de hacer una reflexión completa.

        Partiendo, por lo tanto, de la base de que la enseñanza escolar del flamenco está orientada a suministrar una formación suficiente al alumnado, con el fin de que conozca, distinga y respete sus contenidos, hay que señalar que ello no está reñido con que se adopte una metodología de trabajo participativa, que se haga atractiva al alumno y que implique, por ello, que se puedan realizar actividades de aprendizaje de palmas o de cantes sencillos, sin que queremos hacer de la escuela un concurso de estrellas.

        Desde que se iniciaron los movimientos de reforma en la enseñanza, consecuencia de los cambios legales y de la inquietud del propio profesorado, se hizo necesario un esfuerzo de formación que compensara los desconocimientos entre el profesorado. Ese esfuerzo divulgativo no es ajeno al flamenco en otros formatos y contextos, lo que se pone de manifiesto, por ejemplo, en la modalidad de CONFERENCIAS ILUSTRADAS que son tan recurrentes en los ciclos de las peñas flamencas y de otras instituciones que se dedican a este trabajo de divulgación. El flamenco, por su propia complejidad y porque, está alejado de las vivencias cotidianas del andaluz, precisa ser explicado, contextualizado y connotado, para ser entendido y apreciado en sus matices y en su conjunto.

        En los Centros de Profesores, en las Delegaciones Provinciales y en la propia Consejería se fomentaron los encuentros, cursos, jornadas, congresos, que ponían en contacto a las distintas personas que se habían interesado por convertir el flamenco en objeto de estudio y aprendizaje escolar.

        Los cursos de flamenco para maestros y profesores que llevamos a cabo durante años tuvieron la oportunidad de contar con los mejores artistas. Nombres como Carmen Linares, José Mercé, Diego Clavel, Miguel Vargas, Aurora Vargas, Tina Pavón, Emilia Jandra, Marcelo Sousa, José Parrondo, Luis de Córdoba, Mariana Cornejo, El Mistela, Ana Parrilla, Manolo Franco, Moraíto Chico, José Luis Postigo, Antonio Carrión, Manolo Sanlúcar… estuvieron ilustrando las conferencias de los mayores entendidos: Manuel Ríos Ruiz, José Blas Vega, Félix Grande, Manuel Herrera Rodas, Ricardo Rodríguez Cosano, Antonio Murciano, Antonio García Barbeito, Amós Rodríguez Rey, José Cenizo…

        El ambiente de trabajo en torno al flamenco en las aulas era efervescente y produjo numerosos frutos, dispersos, eso sí, pero que dejaron una huella fundamental en los alumnos que disfrutaron de estas clases en los colegios e institutos de Andalucía.

 (Conferencia de Catalina León Benítez, Jerez de la Frontera, 2008) (Continuará)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Realiza tu comentario dentro del respeto y la corrección.