sábado, 5 de enero de 2019

"Agosto es un mes diabólico" y "Noche" de Edna O´Brien


Este es un librito de unas trescientas páginas que contiene dos historias escritas por Edna O´Brien con un denominador común: el erotismo. No deja de ser extraordinario que una persona con la educación estricta que recibió en su Irlanda natal sea capaz de expresar de una manera tan certera, tan abundante de detalles, tan potente y vívida, la relación erótica entre los hombres y las mujeres. Podría una preguntarse cómo es esto posible y habría que recurrir a una respuesta ya conocida: la Verdad, por un lado; la Imaginación, por otro, conforman una estructura capaz de reflejarlo todo si se tiene talento para ello. La vida de Edna O´Brien tuvo tanto de represión como de libertad y esa conjunción de elementos juega a su favor. A eso se une la capacidad de recrear emociones, sentimientos, deseos, pasiones y situaciones concretas que debe a su indudable y poderoso talento literario. Por eso en toda su obra las escenas eróticas tienen, a la vez, delicadeza y estremecimiento. Es muy difícil recrear escenas amorosas si uno no posee esas cualidades. Resultan toscas, duras y sin escalofríos. Pero en Edna O´Brien recrear el amor carnal, el amor físico, el amor en todas sus facetas, es una muestra más de su capacidad literaria. 

En "Agosto es un mes diabólico" nos encontramos a una mujer divorciada que se queda sola en el tórrido verano londinense porque su hijo se ha ido de camping con su padre. "Hacía cinco días que el cielo ardía y la ciudad de Londres hervía a fuego lento a sus pies" Ella vive en una casa prestada. Esta es una cuestión recurrente en la vida de Edna. Nunca tiene una casa a la que pueda llamar suya, pues su casa de la infancia le produce, a la vez, rechazo y apego. Pero la casa ya no existe y ella siempre está en casas extrañas, con las que no sueña. Incluso ahora, en 2019, vive en una casa alquilada en un buen barrio de Londres. Del hombre sabemos poca cosa. Aparece de pronto. Tiene cuatro hijos, una exesposa y una amante, y trabaja de noche en un periódico como redactor, pero aparece un día y es todo de ella. Son ambos una especie de transeúntes en un Londres semi abandonado. "Le hizo el amor como jamás se lo había hecho ningún otro hombre" "La suavidad y la dureza unidas" Pero lo que parece una historia de devaneos, una forma de llenar el vacío, se va deslizando por la pendiente de la tristeza más honda que un ser humano puede tener y entonces se convulsiona la narración de manera que ya nada es lo mismo. Y el viaje que emprende desde el Londres caluroso a la suave caricia del aire del sur de Francia tendrá un eco final que cambiará su vida por completo. 


El segundo relato "Noche" es una representación onírica de los pensamientos y frustraciones de una mujer para quien la vida parece que ya ha pasado de largo. Recoge momentos de la historia pasada de la autora, situaciones, ambientes, costumbres, incluso pequeños detalles de la vida en una granja o del contacto con los animales. En muchos textos de Edna el recuerdo de la comida de su infancia recrea tiempos nostálgicos: "Lo que más me apetecería ahora son unas natillas. Llenarme la boca con su suavidad, no demasiado dulces pero sin que les falte su pizca de vainilla" "La primera leche que me dio a beber fue de una botella. Más tarde de un cántaro. Las vacas eran mis amigas y eso que solíamos estar de acuerdo" La naturaleza tiene carácter humano, la vida en los valles, en las colinas, en las praderas tiene un significado que solo conocen aquellos que han tenido la suerte de conocer de cerca ese modo de existir, en el que los pequeños sonidos se identifican y donde las personas se alían entre sí para vencer a los males externos. El relato se desliza por senderos que a veces resultan misteriosos, otras veces son desagradables y siempre te dejan un regusto extraño, como si no hubiera forma de escaparse del eco que permanece después de leer. Esa es una de las características de Edna, su carácter insistente, su repetición constante de algunas ideas a través de muchas formas expresivas, dando la impresión de que merodea en torno a las palabras hasta que todas ellas quedan exprimidas al máximo como si fueran naranjas.


Hay un trasfondo de melancolía en las dos narraciones, de tristeza no suficientemente explicada, pero latente. Una especie de nomadismo emocional que enfrenta a sus protagonistas, mujeres, con unos estados de ánimo que las superan y que las dejan exhaustas. Con motivo o sin él, las dos tienen que convertirse en sanadoras de sí mismas y observar al resto del mundo como si no hubiera motivo para creer en él. Ninguna de las narraciones tiene el aire claro, el estilo directo, el delicado engranaje de sus novelas o de sus cuentos, sino que, por el contrario, parecen surgir de un interior confuso, de unas sensaciones mal hilvanadas y que la literatura intenta recomponer, como las piezas mal distribuidas de un mecano. En ocasiones, los sentimientos no obedecen a la razón ni esta se compadece de la realidad y por eso la escritura, que pretende establecer el orden en el mundo que vivimos, llega a percibir y a trasladar, con infinita crudeza, ese permanente deseo de encontrar algo que no se tiene, que no se intuye, que no se conoce. En esto, como en otras cosas, Edna O´Brien es una maestra.

Agosto es un mes diabólico. Escrito por Edna O´Brien. Traducción de Mireia Bofill. Dedicado a Stanley Mann. Se inicia con una cita de John Keats, uno de los poetas de cabecera de O´Brien: Y tiene su invierno deformado/pues sus naturaleza mortal así lo exige. Título original: August is a Wicked Month. Fecha de publicación original 1965. 

Noche. Escrito por Edna O´Brien. Traducción de Raquel Velázquez. Dedicado a sus hijos, Carlo y Sasha, a los que ella llama aquí "muchachos". Se inicia con una canción: Ella está muy lejos/de donde el joven/héroe descansa. Continúa con una cita de E. Weekley: Los auténticos Hooligans eran una divertida familia irlandesa cuyo comportamiento, hacia finales del siglo XIX, animó la monótona cotidianidad de Southwark. Título original: Night. Fecha de publicación original 1965.

Esta edición conjunta de ambas historias ha sido publicada por la editorial DeBolsillo en su colección Contemporánea, Penguin Random House, grupo editorial, en septiembre de 2018. El diseño es de Andreu Barberan. 

Las fotografías que acompañan al texto de esta entrada son de Jack Vettriano, Fife, Escocia, 1951, excepto la foto inicial que es de la autora del blog. 

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