lunes, 2 de mayo de 2011

Una tarde con Sábato

Era verano y hacía calor. Era la casa de unos amigos cerca de Sevilla. Era una tarde. Me veo a mí misma, sentada junto a una ventana, en una silla baja como las que usan las mujeres para la costura. Tengo un libro en la mano, un libro abierto. Pasan dos horas y ya he leído ese libro. He leído el libro en una tarde, en esas dos horas, antes de que el calor se aplacara y pudiéramos salir a la calle, a reírnos con los amigos, a ver a la gente, a contemplar la caída de la noche desde ese mirador privilegiado sobre Sevilla. El libro me ha absorbido por completo y ahora, después de tantos años, no puedo recordar con detalle su argumento ni sus personajes pero sí la sensación de abstracción, de angustia. Sí la tensión. Sí la irremediable convicción de que no podía dejar el libro a un lado hasta que lo leyera. Y aún más. De que no podía dejar el libro a un lado después de haberlo leído.

Ese libro era “El túnel”. Su autor, Ernesto Sábato, acaba de morir con cien años. Quería deciros algunas cosas de él pero he preferido contaros mi vivencia personal acerca de uno de sus libros y remitiros al blog de mi compañera Carmen Cuesta, profesora de Latín y bibliotecaria del Instituto Juan de Herrera de San Lorenzo de El Escorial, que ha recogido en una de sus entradas muchas cosas de las que yo os contaría sobre Sábato.

1 comentario:

  1. Tuve una experiencia muy parecida con "El túnel", una de las novelas que más me impactó en la adolescencia. Gracias eternas a Sábato por escribirla.

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