sábado, 29 de diciembre de 2018

Le he querido tanto...


Si fuera preciso os contaría el momento exacto en que le vi. Cómo iba vestido, en qué tonos, qué resplandor tenía su mirada. Contaría el movimiento de sus manos y la forma de andar y contaría casi todo sin olvidar un detalle, con la música de fondo de cualquier canción, incluso en silencio. Le he querido tanto...Era una luz, una risa, una esperanza, una huella sin mácula. Una vez llegaron unas flores blancas, con una vela redonda y ámbar, rodeada de hojas secas y de racimos de pequeñas uvas rojas. Era navidad. En otra ocasión fue un estallante cesto de claveles, rosas y lirios azules, colocados con primor en un recipiente de mimbre con un lazo azul claro en uno de los costados. Y hay libros por aquí que llevan su nombre. Y una taza amarilla con la imagen de Jane Austen. Y libretas de colores. Y una bandeja para poder leer sentada en el sofá. Esas cosas. Le he querido tanto...Me estremecía pensar que existía, que estaba en alguna parte, que había alguien como él. Nunca soñaba con que aparecía delante de mí para no sufrir la decepción de la ausencia. Pero, cuando íbamos a vernos, volaba dejando atrás mi cansancio, mi dolor de cabeza, corría por toda la ciudad, no era capaz siquiera de esperar al autobús o de coger un taxi, corría y corría porque así me sentía más libre para llegar antes, para estar a su lado, para verlo. Le he querido tanto...Me ocupaba el pensamiento cada día. Esperaba el sonido del teléfono como si fuera un regalo sin precio. Abría sus mensajes con la esperanza puesta en su palabra. Tenía los ojos siempre abiertos a su presencia y los oídos dispuestos a escuchar su voz en el teléfono desde cualquier sitio, en cualquier momento. Nada era igual si estaba cerca. Todo era distinto si desaparecía. La claridad era él, la oscuridad todas las palabras que no quise haber escuchado. Le he querido tanto...He llorado por las noches como si fuera una niña desamparada. He rezado porque me amara de alguna forma, un poco tal vez. He pedido que algo, una fuerza existente en algún sitio, hiciera surgir en su corazón un sentimiento que me convirtiera en el motivo de su felicidad. Le he querido tanto...Ahora no sé qué hacer con tanto amor. Tan cubierto de lágrimas. Tan bello, pese a todo.

(Fotografía: Irving Penn. Música: Bradley Cooper, Lady Gaga, Michael Bublé)

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