jueves, 31 de mayo de 2012

La leyenda del arquero indomable

Tengo que reconocer que me gusta el personaje de Robin Hood. Y me resulta extremadamente curioso, porque hay tanta niebla y, a la vez, tanta luz, a su alrededor, que puede uno escarbar hasta el fondo y comprender que siempre queda un cabo suelto. Ese cabo es algo tenue, de lo que se puede tirar y aparecer otra historia derivada de la principal. Es una leyenda cíclica encajada en la historia real. Y el cine no ha podido desaprovechar la oportunidad de ofrecer, desde mil puntos de vista, todo lo que atañe a este personaje y a su amada, Marian.
La última versión que he visto sobre Robin Hood en cine ha sido la de Ridley Scott, interpretada por Russel Crowe. Fantástica, épica, brillante, con esos tonos azules y grises que tan bien le van a las tierras frías de Inglaterra. Veamos qué datos encontramos en la Wikipedia sobre este personaje legendario:

Según la leyenda, Robin Hood era un barón llamado Robin Longstride o Robin de Loxsley, quien era de gran corazón y vivía fuera de la ley, escondido en el Bosque de Sherwood y de Barnsdale, cerca de la ciudad de Nottingham. Hábil arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se les oponían. En la Inglaterra del medievo, todo individuo que se oponía a los edictos reales era considerado un forajido.

Los historiadores buscaron ávidamente un Robin Hood real, y encontraron personajes con nombres parecidos, que bien pudieron ser el legendario bandido, aunque en épocas posteriores al reinado de Juan sin Tierra.
Las investigaciones de Joseph Hunter revelaron que un hombre llamado Hood vivió en Locksley y Wakefield, en el condado de York. Era sobrino de un herrero al servicio de un noble, y había nacido en 1290. En 1322, Thomas, conde de Lancaster, alzó en armas a sus súbditos, entre los que se contaba Bob o Robin Hood, contra el Rey Eduardo II de Inglaterra. La rebelión fue aplastada y se supone que Robin se refugió en el campo de Barnsdale, lindante con el de Sherwood. Se supone también que Robin atacó constantemente a los comerciantes que atravesaban el campo, hasta que el propio rey y otros nobles, disfrazados de monjes, fueron por él y lograron que el bandido prometiera fidelidad al soberano. Todas estas suposiciones adosadas a los datos sobre la existencia de un Robin Hood en tiempos de Eduardo II, fueron recogidas en La pequeña gesta de Robin Hood por Wyrkyn de Worde, primero en popularizar el uso de la imprenta en Inglaterra y primero en señalar a Robin como Robert Frizhood, conde de Hunttington. Esta obra fue publicada en 1459. Hay quien sostiene que el Conde de Hunttington, un noble que en 1160 inició un enfrentamiento, tras ser despojado previamente de su Título, con el rey de Inglaterra, dio origen a tal ficción. Sin embargo, otros estudiosos insisten en situarlo en el siglo XIV bajo el nombre del forajido Robert Hood, personaje este contemporáneo del Rey Ricardo Corazón de León. El Robin histórico reaparece en registros de 1324, que prueban que recibió salarios en el palacio real. La leyenda dice por su parte que este Robin volvió a los bosques para continuar sus aventuras, hasta que, herido de muerte, se refugia en el convento de Kirklees. Antes de expirar, dispara con su arco a través de una ventana y pide que lo entierren donde caiga esa flecha. Cerca del convento, una antigua lápida señala el lugar en el que supuestamente cayó la flecha y Robin fue sepultado.
Los datos históricos arrojan como posibles personajes en los que se habría inspirado la leyenda a algunos nobles autoproscriptos. También a simples hombres de pueblo. Entre el reinado de Juan, rey de Inglaterra entre 1199 y 1216, y la aparición de las primeras baladas en el siglo XV, parece haber registros de una decena de bandidos que usaron el apelativo Robin Hood, al punto de que los historiadores creen que era la forma en que se denominaba genéricamente a los bandoleros de los bosques. En el siglo XVIII, el doctor William Stukeley atribuyó la personalidad de Robin Hood al noble Robert de Kyme, quien vivió entre 1210 y 1286. Cronológicamente, debió actuar como bandido después del reinado de Juan. En 1936, fueron publicados documentos en los que consta que en 1226 se vendieron en York muebles y enseres de un fugitivo llamado Robin Hood.
Este marco histórico permite suponer que la leyenda se inspira en la existencia de bandas armadas formadas por campesinos y leñadores que se dedicaban tanto al pillaje como a hostigar a la nobleza, luego del triunfo de la invasión normanda, en el siglo XI.
En junio de 2006, arqueólogos británicos de la Universidad de Sheffield dicen haber ubicado las ruinas de la vivienda de Robin Hood en el condado de South Yorkshire, cuestionando la tradición que afirmaba que el legendario héroe medieval había vivido en los bosques de Sherwood, en el norte de Inglaterra.
El equipo de expertos halló las ruinas de un castillo cerca de South Yorkshire y no en el condado de Nottingham, donde hasta ahora se creía había vivido el mítico personaje. La noticia puede tener un impacto negativo para Nottingham y el bosque de Sherwood, que reciben cada año miles de visitantes de todo el mundo, interesados en la vida de Robin Hood.
También se cree que su nombre era Robin Earl Huntington, aunque también conocido como Robin de Locksley.

La primera mención manuscrita de Robin Hood se encuentra en Pedro el Labrador (Piers Plowman) de William Langland en 1377, donde el sacerdote Sloth, declara: “Conozco las rimas de Robin Hood”. Años más tarde, el cronista escocés Juan de Fordun escribe que de los personajes de baladas, Robin Hood “es el que más me gusta”.
Al comienzo del siglo XVI, cuando se imprimen numerosas baladas, Robin aparece en ellas como un caballero (gentleman), nombre dado en esta época a los comerciantes o granjeros independientes. Será recién hacia fines del siglo que adquiere un título de nobleza y toma el nombre de «Robin de Locksley», o «Robert Fitz Ooth, conde de Huntington», y comienza a ser un personaje situado alrededor de 1190, cuando el rey Ricardo Corazón de León parte hacia Jerusalén en la Tercera Cruzada. La asociación romántica con Marian (o Marión, a veces también llamada Matilde) data de este período. El poeta romántico John Keats la menciona como personaje central en el poema que dedicó a Robin Hood a comienzos del siglo XIX.
Es en este siglo que Robin Hood se vuelve un rebelde sajón que combate a los señores normandos y aparece en Ivanhoe (novela) (1820), de Walter Scott. El novelista recrea esta época en su novela, que narra los conflictos entre los normandos y los antiguos anglosajones. Allí aparece Robin de Locksley, con su gavilla de arqueros, aliado al héroe del relato, un noble sajón que regresa de una cruzada en la que combatió junto con Ricardo Corazón de León, hermano de Juan.
En la obra de Howard Pyle, Las aventuras de Robin Hood 1883, excepto Marian, están todos los personajes que luego aparecen en las incontables adaptaciones de la leyenda.
Las diferentes recreaciones incluyen más o menos los mismos episodios: el encuentro de Robin con Little John en el bosque y el combate con palos sobre un tronco que atraviesa un arroyo; la aparición del pícaro fray Tuck en el bosque y su captura; la burla de Robin al sheriff en el concurso de arqueros, en el que Robin participa disfrazado de mendigo tuerto; el rescate de Will Stutely; un gran número de batallas con los hombres del sheriff; el regreso del legítimo rey Ricardo Corazón de León y el casamiento con Marian.
Desde la Edad Media a nuestros días, canciones y baladas, piezas de teatro y comedias musicales, películas y series de televisión, han ido construyendo un mito de acuerdo a sus respectivas épocas. Entonces vemos a Marian jugar tanto el papel de una guerrillera como el de una jovencita sumisa, o, el mismo Robin, presentado ya sea como un bandido o como un resistente que combate por una causa justa.
En 1958 dos obras de teatro recuperaron la figura del Conde de Hunttington que celebra su matrimonio y recupera el Título Nobiliario perdido. Walter Scott en su novela publicada en 1820 titulada Ivanhoe incorpora la figura de Robin como un noble Sajón de apellido Locksley. Este luchará por recuperar el trono para el rey Ricardo Corazón de León frente a su hermano Juan sin Tierra.

Hasta aquí las noticias en Wikipedia. Podemos añadir que se han realizado unas setenta películas sobre este héroe. La de 2010 con Russel Crowe aporta datos históricos que en las otras no se recogen o se recogen mal: uno es que Ricardo Corazón de León murió en Francia, por lo que nunca volvió a Inglaterra después de la III Cruzada. Otro dato histórico tiene que ver con la intervención de los franceses en la política inglesa pues pretendían aprovechar la debilidad de Juan Sin Tierra para ocupar la isla. Además, el personaje de Robin Hood no es un noble, como se ha visto en otras películas, sino un arquero, hijo de un cantero que pertenecía al grupo de sajones que estaban intentando luchar contra el predominio normando. También la figura de Lady Marian aparece más creíble, no una dama de la realeza, sino perteneciente a la aristocracia rural lo que no es lo mismo, ni mucho menos.



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