domingo, 12 de octubre de 2014

¿Amigas?

En la película “Carta a tres esposas“, tres amigas sufren lo indecible ante el anuncio de que uno de sus maridos se ha marchado con otra amiga, con la cuarta amiga de la historia, que no aparece nunca en escena pero que las tiene a todas de los nervios. En “Eva al desnudo“ la íntima amiga y protegida de Eva termina por dejarla en la estacada, por usurparle su sitio, aunque, claro está, la justicia divina no permitirá que se vaya de rositas y, al final de la película, ya está haciendo su aparición esa otra amiga que le hará la misma jugada a ella. El tema de las amigas que no lo son tanto, que, en realidad, sienten envidia o resentimiento contra la que definen como su amiga del alma, no es nuevo, existe en el cine, en la literatura y en la realidad. 
Ahora que hablamos en confianza podía contaros algunos ejemplos vividos en primera persona. Por desgracia, soy experta en “amigas“ de esta clase. Quizá por eso siempre he preferido tener amigos, con los que la cosa fluye mucho mejor y no hay tantas zarandajas ni zancadillas. Una de esas amigas, cuyo nombre empieza por M. era un auténtico peligro. Tergiversaba las conversaciones, inventaba opiniones que no existían, contaba chismes que hacían daño a todos, te enemistaba con la gente, nunca tenía ninguna opinión buena sobre ti, sino todo lo contrario. Un auténtico problema. El caso se arregló cuando tuve que cambiar de centro de estudios para seguir estudiando. Procuré ir por mi lado y me fue mejor a partir de entonces sin tener nada que ver con ella. 
Tuve también otro caso singular con respecto a esto que hablamos. Una amiga que quería ser única. Si coincidía en que tenía igual que tú unas medias o un vestido o un bolso, hacía todo lo posible por destrozarlo y así no tener que usar nada similar. Ni que decir tiene que se llevó unas cuántas broncas de su madre. En este caso, la vida nos separó sin más. No la eché de menos. 
Hubo una amiga que era todo lo contrario. A pesar de que tenía de todo y mucho más caro que lo mío siempre se encaprichaba de las cosas que a mí me gustaban y que poseía. Fuera lo que fuera ella tenía que imitarlo, de manera que entraba en una carrera peligrosa por ser igual en todos los aspectos, como si las personas pudieran replicarse. 
En otro caso, existió quien andaba a la búsqueda de pareja y mira por dónde tu chico era el ideal para ella. También, y este es un caso que se suele repetir, quien conoce a tus amigos y se apunta a tus planes pero guarda celosamente sus propias amistades y sus propios planes, pues no quiere pensar que los conozcas o que alternes con ellos. 
En fin, mi madre me decía con total acierto e inteligencia que las amigas tenían que ser guapas y listas, que las mediocres y feas te daban o bien la entrada o bien la salida. No le he hecho siempre caso y así ha resultado la cosa. 
Eso no quiere decir que no haya algunas amigas amables, cariñosas, desprendidas, generosas, claro que sí, las hay...pero también existe lo otro, así que no dejéis de mirar a vuestro alrededor, pueden arruinaros la vida con total tranquilidad. 
Por todo esto y por mil cosas más, sigo prefiriendo a los chicos. Qué se le va a hacer. No recuerdo a ningún amigo que me la haya jugado.


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