viernes, 22 de julio de 2016

Qué silencio de luna presagiado...


(Fotografía: Henri Cartier-Bresson)

Búsqueda inexistente, un presagio, la inocencia perdida, cuántas cosas te dije, te conté, describí ante tus ojos. Las anchas escaleras del pasado se convirtieron en pasaje secreto en el que escondes todo lo que daña, lo que no hace sonrisas, lo que destruye el tiempo. Así, contigo en esa abierta dicha, como si nada antes tuviera color, sabor o sueño, así de firme y clara me he mostrado ante ti. 

Abrí de par en par mi vida y la puse delante de tus ojos. Todas las noches subía la enredadera de tu mirada única, de tu ardor diferente. Deseé que me besaras, pero no fue posible. No hubo nada, ni tan solo caricias. No hubo nada, ni tan solo silencio. Nada, ni ese momento en el aire suspendido en el que hallas al otro lado un fuego abrasador que te conmueve. Nada. Ese es tu nombre, nada. 

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