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Mostrando las entradas etiquetadas como Opinión

Tierra de toros

/Cartel de la Goyesca de Ronda de 2026, realizado por el pintor Juan Uslé/ Se me ha ocurrido este texto viendo la entrega del Premio de la Tauromaquia a Curro Vázquez en la sede del Senado. Veo allí políticos, pero también ganaderos, veterinarios, sanitarios, peñistas, banderilleros, toreros, rejoneadores, peones de brega, gente del toro en general. Son todos conscientes de que viven tiempos difíciles. Cuando comenzaron su afición no suponían que las cosas iban a llegar a este extremo. No entraré a valorar las razones de los antitaurinos sino que me intentaré poner en el lugar de los que viven del toro, de los que tienen en el toro su afición y su vocación. He conocido a muchos de ellos. Soy de una tierra taurina, Chiclana de la Frontera, en la que los toreros tienen nombre de relumbrón. Incluso algunos son muy cercanos para mí, muy familiares. He trabajado en La Puebla del Río, la tierra de Morante, y he visto la afición de allí, música y toros. Y he visitado mucho Ronda, ese templo d...

La desconfianza

 Lo decía Agatha Christie en la primera novela policiaca que publicó, El misterioso caso de Styles. Fue también la primera que leí y de una forma curiosa: una vecina tiró una caja de libros y la dejó en una esquina en la calle para que se la llevaran los basureros. Yo lo vi, me senté en el suelo al lado de la caja y me puso a escoger libros, me llevé un montón. Tenía doce años. Ya era lectora. A partir de aquí, más. Un verano plagado de libros. No sé de dónde sacó la vecina todo ese material, en su casa nadie leía nada. Un misterio. Lo decía Agatha Christie en ese libro: ya nadie sabe quién es nadie, nadie conoce a su vecino, ha llegado tanta gente después de la guerra que los nombres y apellidos no significan veracidad. La guerra era la Gran Guerra. Europa se convirtió en un árido lugar lleno de desconfianza, miedo, rencillas e impotencia. La mayoría de la gente no sabía a qué había venido la guerra. No sabía por qué luchaban en ella, ellos, sus hijos o sus padres. La pérdida de v...

La lectura es la expresión de un amor apasionado

  Estos tres libros de la imagen ejemplifican lo que quiero decir con este post. Hay una preocupación extendida ante una situación frecuente en la lectura. Comienzas un libro y no puedes con él. Te aburre, te cansa, desconectas, no logras entrar en lo que lees, no consigues que te enganche. Ante esto, las respuestas de los lectores son diferentes. Hay un porcentaje importante que sigue intentando terminar el libro, porque en su canon literario no entra abandonar. Lo ven como una rendición, una derrota. Otros dejan el libro de lado sin más y se olvidan de él. No son muchos, la verdad. Y hay un grupo de lectores que actúa con perspicacia y con sentido común. Creo pertenecer a este último grupo, y, como no es una actitud estable, a veces lo he hecho y he salido ganando.  Veréis: estos son tres libros escritos por Josephine Tey , una escritora de novela policíaca inusual, una escritora nada banal, con cierta dificultad, con un estilo muy característico que es elegante y también de...

"Cumbres borrascosas", la película: Bodrio o picardía

  Amamos tanto nuestros libros preferidos que andamos con mil ojos cuando alguien dice que va a hacer una adaptación para el cine o para la televisión. Tenemos prejuicios. Nos sabemos esos libros de memoria, conocemos a los personajes, memorizamos los diálogos, son nuestros tanto como del autor. Y cuando la adaptación nos defrauda, nos enfadamos mucho, nos lo tomamos muy en serio, nos gustaría tener delante al director y decirle cuatro frescas.  Emerall Fennell es la directora de la última revisión de "Cumbres borrascosas". Ella fue Camilla Parker Bowles en The Crown y me gustó mucho cómo hacía el personaje. Ha hecho muy pocas películas y he visto una de ellas "La chica danesa", que me gustó mucho. Es una persona original, de ideas originales y que sabe lo que quiere, quizá también sabe lo que hace. Estaba claro que su propuesta no iba a ser fiel al libro, ni iba a respetar lo que Emily Brontë quería destacar ni, seguramente, va a dejar contentas a las brontianas....

De la libertad

  Elisabeth Jerichau-Baumann (1819-1881) Ha sido al crecer cuando me he dado cuenta de las peculiaridades de nuestra familia. Un concepto que sobresale por encima de todos es este, el de la libertad. Nos hemos educado en libertad, lo que ha significado respeto a cómo somos cada uno de nosotros, a cómo son nuestros hijos, a cómo vivimos y en qué creemos. Es curioso que los dos padres, nuestros padres, hayan tenido la misma actitud con respecto a esto y los dos hayan comprendido y, si no comprendido sí respetado, las opciones de vida de cada uno, nuestros diferentes diferentes pareceres y nuestras decisiones y elecciones tanto personales como profesionales. Libertad en la comprensión y libertad en la ayuda mutua. Eso es lo que aprendimos y en lo que nos criamos. Cuando se habla de restricciones, de opresiones, de imposiciones, nosotros sabemos que eso no va con nuestra vida, porque así nos hemos educado. Nunca podrán acusarnos de racistas, porque hemos convivido con todas las razas y...

El engañoso mundo de la crítica literaria

   Melanie Vugich Tengo que hablar de los críticos literarios. Tengo que hablar de los críticos literarios al hilo de los cabreos lectores por los malos libros y sus elogiosas críticas, mientras que otros buenos libros desaparecen en los montones de las librerías o ni siquiera se exponen para la venta.  Me he preguntado muchas veces si es que los críticos son unos ignorantes que no saben nada de literatura. También he pensado que actúen movidos por algún interés que no sea el de la crítica objetiva. El caso es que he dejado de leer suplementos culturales, reseñas de periódicos y no sigo recomendaciones supuestamente profesionales. Me fío más de mi intuición, de lo que publican las editoriales de más confianza o de la opinión de otros lectores. A esto hemos llegado.  No creo posible que todos los críticos sean unos ignorantes, no tendría sentido alguno. Cuando veo una crítica disparatada suelo ver quién es el que la escribe y busco los datos sobre él. En algunos casos...

Las cosas bien hechas

  / Estación de Pancras . Londres / Esas cosas las aprendes desde chiquita. Lo ves en tu familia, en tu casa, te lo dicen una y otra vez. Te las repiten y las aprendes. Aprendes a hacer las cosas bien hechas, a no quedarte con nada de otros, a ser amable y saludar, a cuidar tu ropa y tus libros, a ayudar en casa, a respetar a tus vecinos y no darles la tabarra. Pequeñas cosas, claro está, porque los niños no podemos abarcar más alto. Pero, cuando el tiempo pasa, esas cosas se han convertido en principios, en valores y ya te das cuenta de que tu familia, tus padres, tus abuelos, tus hermanos mayores, han cumplido su función educativa . Eres una persona cabal . Si piensas que este razonamiento no tiene nada que ver con los trenes, con los choques, con los descarrilamientos y con las desgracias, te equivocas. El axioma de las cosas bien hechas se traslada a todo en la vida. Y el de la honestidad, corolario de lo anterior. Y el del respeto, que está enlazado con la amabilidad. Amable,...

Ciudades cada vez más inhóspitas

  Los mismos que se preocupan por cómo será la vida dentro de cien años, han decidido que ahora no se pueda vivir. Los alcaldes de las ciudades sin excepción prácticamente, sean del color político que sean, han convertido a los centros históricos y a los monumentos emblemáticos en un experimento por el cual el ruido es constante y hay que formar bulla como sea. Preocupados por sacar el mayor número de votos posibles, por supuesto que no se dedican a fomentar el comercio cultural, las librerías, los museos, los cines, los teatros, las tiendas especializadas, los pequeños espacios de encuentro, las zonas verdes, las plazas ajardinadas, las alamedas o los paseos. No. Todo eso está pasado de moda y además cuesta mucho mantenerlos. De modo que cogemos el centro del pueblo o la ciudad, se lo cedemos por cuatro perras a una empresa y se montan allí saraos continuos. Todos del mismo tipo. La mayoría faltos de calidad pero con mucho escándalo. El que se perturbe el descanso da igual. Que se...

El problema de decir lo que piensas

  /Vanessa Bell, pintura/ Transparente claridad, flores fogosas, un vaso de cristal, el mar, el lago, el agua, la mesa que refleja las flores, tranquilidad, silencio. Todo eso evoca el cuadro de Vanessa Bell, al que le vendría bien una música de fondo, algo de Alicia Keys o de Pablo López, siendo tan distintos, la emergencia de lo pop bien hecho. Por enésima vez pienso en lo difícil que es dar una opinión sincera acerca de las cosas. Estamos hechos para el disimulo, la mentira o el engaño. Nos resulta más fácil aceptar una falsedad si nos favorece, que la limpia sinceridad de algo que puede ayudarte a mejorar. No queremos mejorar, queremos afirmarnos en lo que somos. No sé si alguna vez he conocido a alguien que no se rindiera al halago, no sé si alguna vez he conocido a alguien que aceptara una opinión negativa, no diré crítica, porque eso parece generar derechos, sino simplemente una apostilla, un algo, una corrección. Así sucede siempre.  Hay quienes hablan de libros y de J...

Intrusa

  /Pintura de Luis Touriño/ Debería uno aprender en algún lado a hacer el diagnóstico correcto de las situaciones. Se diría, en plan castizo, a calar a la gente. Pero no es tan fácil. No hay asignaturas de perspicacia. Me maravilla la forma en que la señorita Marple es capaz de establecer paralelismos de personalidad entre la gente que se encuentra cuando hay un asesinato de por medio y sus vecinos de Saint Mary Mead. Desde que empecé a leerla, tan pronto, eso me llamaba la atención. Pero creí que era cosa de novelas y de situaciones límite. Me equivocaba como en tantas cosas. Luego he vivido momentos en los que me hubiera venido bien una señorita Marple que me orientara y guiara. Puede una tener intuición y carecer de perspicacia. Ocurre.  Una prueba de ella es todo lo que rodeó a mi desembarco en un instituto. Tenía aquel lugar una especial idiosincrasia y una historia anterior de la que blasonaban. Era un centro difícil por muchos motivos, el principal por la plantilla que ...

Calle Alfarería

 Mi amiga María y yo solíamos pasear por la calle Alfarería al salir de clases en el instituto. Cuando teníamos un buen horario siempre nos daba tiempo por la mañana para hacer alguna excursión urbana. Ibamos al centro a comprar corsetería coqueta, o a andar cerca del Río, o a pasear por Triana. La calle Alfarería nos pillaba muy cerca y pasearse por allí era muy agradable. No hace tanto tiempo de esto, quizá unos seis o siete años. Los cinco años perdidos desde la pandemia me hacen olvidar las fechas. Si te fijas es poco tiempo pero suficiente para que aquella cambiado todo. El fenómeno del turismo de masas aún no estaba en su apogeo y se veían algunos vecinos que salían a comprar el pan, alguna tienda de objetos raros, bares muy pequeños e íntimos, y un silencio al cruzarla que no era vacío sino reconfortante. Eso ocurría entonces. Los vecinos, los pocos vecinos que quedan ahora, le dicen al periodista que solo se oyen traqueteos de maletas y gente que va y viene. La Triana que h...

Roma, Cannes, el Papa y Denzel Washington

  /una calle de Roma/ Al festival de Cannes llega la troupe de Spikey Lee a presentar su película y se hacen muchas fotos frente a la prensa, todos ellos vestidos de una forma singular, como solo saben hacerlo las estrellas. Se mueven de un lado a otro, las filas de fotógrafos están frente a ellos, se dan la vuelta, se saludan, charlan, se ríen, disimulan, vuelven a sonreír. Son encantadores. Entre ellos está Denzel Washington y parece que es el último mono cuando es la gran estrella pero él no presume de eso, se queda atrás, saca a la palestra a los compañeros menos conocidos, se ríe con timidez, es un grande, pienso. La sorpresa estalla cuando se sientan en el interior del palacio y el presentador se saca un conejo de la chistera y le dice a todos que van a darle a Denzel la espiga de oro honorífica del festival. Y no sé si el actor está ya un poco harto de tantos honores, porque parecen decirle que es mayor y que ya vale. Pero todo lo sobrelleva con algo especial que tiene y ...

Honor

 Desde que el cine existe nos consuela. Sirve para enseñarnos cosas que ya no existen. Emociones apagadas, huidas, todo lo que el hombre desea y no encuentra. El cine te hace falta, sobre todo, cuando abres el periódico por la mañana. Cierto es que ya no despliegas enormes páginas de un diario sábana, ni las grapadas de otro de pequeño tamaño. La verdad es que lo único que haces es recorrer internet en busca de una y otra cabecera, activar suscripciones, pagar en algún caso, moverte en la maraña de noticias, pararte en algún vídeo. Es todo lo que haces. No bajas a la calle, no compras en el quiosco, no te sientas a tomar chocolate con churros en el bar de la esquina, no llevas tus cuadernos, no escribes impresiones, no garabateas tu nombre en ningún sitio. El ordenador es la puerta al espacio en el que cabe todo y allí están las noticias. Intratables noticias muchas veces. Intratables problemas cada cuánto. Piensas en el honor. En una democracia debería existir un resorte, la medid...

Lecciones nadalenses

  /Foto de la cuenta de X de Roland Garros/ El homenaje que el torneo francés de tenis Roland Garros le ha hecho a Rafa Nadal en su despedida del deporte de competición ha sido épico. Sencillo pero emotivo, sin alharacas ni tonterías, verdadero, cabal. Y todo el mundo aplaude al deportista y así lleva años y años, sintiendo que gana, que juega muy bien y que el público está con él. Entre todo ese fragor de lágrimas pensé en dos cosas viendo las imágenes y, ahora que lo razono, son dos cosas importantes, definitivas podría decirse. Dos elementos fundamentales en su éxito y en su bienestar como estrella del deporte. Esfuerzo y compañerismo.  La imagen que encabeza este post lo dice todo: cuatro amigos que sea abrazan, se ríen y comparten momentos. Rivales acérrimos en la pista, enemigos en la cancha, pero capaces de entender que se trata de un juego, de un deporte, en el que, por mucho que haya que ganar o perder, no merece la pena ni tendría sentido olvidar el hecho de que todo...

La épica de las matemáticas

 Cuando se conoció el currículum académico del nuevo papa, muchísima gente cayó fascinada ante el hecho de que sea matemático. Da igual que tenga un doctorado en derecho canónico, o que haya estudiado filosofía y teología. Las matemáticas le otorgan una especie de distinción única, como si formara parte de un club de inteligentes en el que muy pocos tienen cabida. ¿A qué se debe esa fascinación? En las salas de profesores de los institutos los profesores de matemáticas tienen el estatus de la gente superior. Un suspenso en matemáticas es algo muy gordo y casi irrecuperable y si uno de esos profesores dice que los niños no abstraen y no saben pensar, una catástrofe se abate sobre el alumno y su familia, porque estamos hablando de poderosos saberes que no están al alcance de cualquiera. Dada la tradicional costumbre de los profemáticos de explicar de espaldas al auditorio, rellenando pizarras continuamente, todavía adquiere un sabor más esotérico ese conocimiento. Confieso que en mis...

Gente que duda

  A veces veo personas muy seguras de sí mismas, que saben lo que han de hacer en todas las ocasiones, no titubean. Si llega al caso discutir, lo hacen con perseverancia y entusiasmo, porque están, según ellos, en lo cierto. Defienden sus ideas o las ideas de otros que han asumido como suyas y no son capaces de confrontar nada de lo que creen con las creencias de otros. Suele ser gente que lleva mal soportar con cortesía al contrario, que enseguida se enfada porque no le siguen la corriente pero, incluso, la hay que es capaz de discutir con paciencia para llegar al mismo final: no se bajan del burro. Conozco a mucha gente así.  En esa tesitura, me pregunto siempre cómo lo consiguen. Porque no tiene nada que ver con su conocimiento de tal o cual tema en discusión, ya que saber más te aboca con más fuerza a la duda. Tampoco es cosa de soberbia o de prepotencia, pues mucha de esta gente vive en un mundo intelectual muy sencillo, muy simple incluso. Es, creo yo, una cuestión de ca...

Hay que detener este absurdo

  No estamos siendo conscientes, pero quizá habría que pararse y pensar. Ya no basta con que escribas un libro, malo, regular, bueno o muy bueno. No basta con que te lo publique una editorial. A partir de ahí se abre una brecha entre los promocionados y los no promocionados. Y empieza la loca carrera por darlo a conocer, la frustración de las reseñas no escritas, de las escritas pero insuficientes, en enfado con los supuestos amigos que no escriben de tu libro, las librerías en las que no está, los eventos en los que no participas, las presentaciones medio vacías, las ventas escasas. Y las comparaciones con aquellos otros que tienen más suerte, más apoyo o mejores libros. Y entonces toda esa "delicia de la vida" que es escribir se convierte en un problema. Porque ya no basta con escribir, ni siquiera con publicar. Si tu libro no es convenientemente leído, alabado, reconocido, entonces es barbecho. No sirve de nada lo que has logrado. Un peligro que hay que sortear y detener. ...

La naturaleza humana es la misma en todas partes

  Greenway, Devonshire, la casa de veraneo de Agatha Christie, construida según el estilo georgiano en 1790. "Un día vi que la mansión que yo había conocido de joven estaba en venta, así que fui a verla y era preciosa, tanto la construcción como sus jardines. Era un edificio georgiano de 1780 o 90, rodeada de bosques. Era la casa ideal, la de mis sueños".  Agatha, mi querida Agatha... cuántas horas he pasado leyendo tus libros en cualquier parte, en cualquier sitio. En los rincones de mi casa, en las azoteas, en la puerta de la calle, en un escalón de la escalera que subía a la azotea, en una silla de la cocina, en las estaciones de tren, en un café de una ciudad cualquiera. En todas mis aventuras de adolescencia y de juventud me has acompañado, querida, queridísima Agatha, tú y tus personajes. Recuerdo tus tramas, tus historias, tus desenlaces, tus crímenes, sí, tus crímenes, y a tus detectives. Yo era más de Poirot y el paso del tiempo me ha ido haciendo de Marple. Ella...

Sí. Necesitan más ayuda.

 La foto de Saiz es un pelotazo. El niño armado con su escobón o con su mopa, equipado con sus botas de agua y sus pantalones jogger, parece un caballero andante, un soldado en ebullición, un héroe. Los niños viven las tragedias de una manera especial. No se les borran nunca de la mente pero las conservan envueltas en celofán, un papel transparente que no deja pasar el auténtico dolor, la rabia y el miedo que tienen los mayores. El niño chapotea sobre un suelo árido, sucio, lleno de restos, de inmundicias, contaminado de peligro. Hace todo el esfuerzo posible porque desaparezca lo malo, emulando esa tarea de los seres humanos cuando algo rompe el equilibrio, la sagrada vida cotidiana, la esperanza. La alegre rutina de los días, la de las meriendas, los días en el colegio, las tardes de videojuegos o las horas de fútbol. El niño lo ha aparcado todo, lo ha situado todo en un cajón que quizá se han llevado las aguas. El agua, que es tan amiga y tan enemiga a veces. Al fondo de la imag...

Mienten

 Un pobre siempre reconoce a otro pobre. Y no se deja engañar por la impostura. La gente de barrio y de pueblo, la gente de ciudad, que ha vivido la urgencia de la vida, que ha tenido que lidiar con trabajos duros, que no ha podido elegir, que siempre sabe de su invisibilidad, a esa gente no la pueden engañar los supuestos solidarios de salón. Los hay por todas partes, los observo. Algunos, incluso, son gente simpática, gente que te da lecciones sin que las pidas y que se atribuyen todos los adjetivos que ellos necesitan para encumbrarse. La inmensa mayoría van de adelantados a su tiempo, dominan todos los ismos y se consideran luces que alumbran a la vil mayoría. Les repugna el contacto con la tierra mojada pero quieren parecer sinceros, humanos y sencillos. Casi nunca lo consiguen: los calamos a simple vista. Los hay en la literatura, en el cine, en la ilustración, entre los profesores o entre los periodistas. Por supuesto la mayoría tienen algo que ver con la política. Chapotean...