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Mostrando las entradas etiquetadas como Cádiz

Parque Genovés

 Salíamos de la escuela de Magisterio que estaba en Duque de Nájera y dejábamos atrás el hotel Atlántico y el colegio mayor Beato Diego de Cádiz . Allí cerca, a un lado, nos esperaba majestuoso el Parque Genovés . Hay que tener mucha suerte para estudiar en sus entornos, para disfrutar cada día de sus paseos, sus bancos, sus fuentes, sus estatuas, su silencio y su aclamada soledad. Ibamos allí después de los exámenes, tras las aventuras amorosas y cuando nos metíamos en un lío, algunos de ellos importantes, como cuando asaltamos la oficina donde se preparaban determinados exámenes. Dejemos eso, que ahora somos gente respetable. Lo mejor de aquellos días eran las horas mediadas, cuando no había clase, o las tardes en las que se prolongaba el día, y nosotros dos, inseparables, nos sentábamos a la sombra para reírnos sin tasa, abrazarnos sin recato y besarnos frente a los árboles, frente al mundo, frente a la vida. Oh, cuánto de belleza tenía aquello, qué crepúsculos vivimos, qué ...

Planicie verde--azul del océano

( Pintura Cecilio Chaves , Azoteas de Cádiz ) La casa tenía una enorme azotea. Era lo mejor que poseía. Porque era una casa humilde y sin blasones. Una casa sencilla, en una barrio antiguo y popular. Un barrio con arte, pero del arte no se come casi nunca. La gente vivía con tranquilidad su destino: trabajar mucho, ganar poco. Los hijos abundaban y también los abuelos. Las mujeres habían establecido una extraña complicidad entre ellas. Trajinaban continuamente, apenas les quedaba tiempo para sí mismas. Qué milagro el de esta amistad que ha sobrevivido a la muerte, que se contagiado a las propias hijas, que sobrepasa los límites de la distancia geográfica... Ya no existen vecinos como eso, nos decimos unos a otros. Y acertamos. No sé quién vive en el cuarto, ni conozco a la vecina que tiene su buzón al lado del mío, pero en aquella calle de aquel barrio nos conocíamos todos.  La casa tenía una enorme azotea. Desde ella se contemplaba casi todo lo que importaba. El océano a lo lejos,...

Me regaló un libro de Matisse

  Tenía flores y pájaros, franjas de color, recortables, como si alguien hubiera cogido unas tijeras y trazado los límites. Estaban también sus mujeres, algunas con cintas en el pelo, con rayas verdes en el pelo, con blusas de odaliscas, con extrañas flores en las mesas y en las estanterías. Todo era color en ese libro, que lleva una dedicatoria y que evoca otros tiempos, otros años, la mesa de al lado, el libro de Francés, las hojas sueltas en la mochila, las tardes en la biblioteca, las paradas del autobús que nunca llegaba, las frondosas ramas de la alameda, del parque, la blancura de la pared del aula, el patio rodeado de naranjos, el tono amarillo de las puertas, el salón de actos tan incómodo, el profesor de música y sus carillones. Todo. Lo evoca todo y todo está reflejado en las palabras de la dedicatoria y era un tiempo en el que el recuerdo tenía aún mucho sentido. Después de la vivencia tiene la memoria su sitio. Y cuando ya esa memoria no interesa, entonces podemos preg...

Bailar pegados

  Recuerdo que era noche, era verano y era Cádiz. En el paseo marítimo había un local de esos que parecían americanos, con poca luz, mucho humo y unas cortinas espesas que lo ocultaban todo. Recuerdo que las mesas de cristal se llenaban enseguida, eran pequeñas. Y los camareros aún no eran chicas, sino muchachos amables tostados por el sol. Era nuestro escondido paraíso de los sábados, esos días en los que podíamos ser nosotros mismos, sin obligaciones, preguntas o parejas extrañas. Éramos dos fugitivos de la nostalgia, dos demasiado locos y sin remedio y nos gustaba estar allí bailando porque en ese baile nos sentíamos personajes de la Regencia, gente elegante y con ganas de vivir sin otra exclusión que ese silencio que estaba a punto de instalarse.  Recuerdo que era tarde y que era Sergio Dalma, que su risa era también la tuya, y que bailamos pegados mientras él cantaba y la gente movía la cabeza. Como si fuera ayer recuerdo el color de tu camisa, el verde de tus ojos, el mo...

Volver al sur

El norte es para los jóvenes. Tiene una dureza que asusta y su bondad es relativa. También lo es su situación geográfica porque hay nortes que están en el sur, aunque no en el sur del sur. El norte también puede ser una ciudad mezcla de feudalismo y simpleza, donde el arte no camina solo y precisa muletas, de la que huyen todos los poetas y los pintores, en la que solo resisten los cronistas locales y loso habituales de los bares con mostrador de madera. Una ciudad a la que Sabina nunca escribiría una canción.  (Fotos de la web Friki por viajar. Alameda Apodaca, Cádiz) 

Diez palabras propias del habla de Cádiz que quizá no te suenan

  (Foto: web de Barceló) Bajera combinación femenina Casapuerta zaguán o entrada Cosqui colleja Cundi pieza de pan Manolete otro tipo de pieza de pan Migote leche con migas de pan Rabona o robona novillos (hacer rabona, faltar a clase) Vaina tío tonto Refino mercería Pajereta tapia o valla

Los tres golpes de Tomás de Perrate

  Mi viejo amigo Enrique Montiel me envía noticia del disco. Enrique podía haber sido actor de cine por atractivo y locutor de radio por la calidad de la voz. Pero escribe y escribe, cosa que no tiene arreglo y que es un veneno agradable que lleva disfrutando hace mucho tiempo. Su biografía de Camarón de la Isla sentó cátedra y sus libros de relatos o poemas completan una arquitectura basada en las palabras, su medio de expresión más feliz. Ahora que se cumplen los treinta años de su muerte me viene a la memoria un encuentro en San Fernando donde Montiel sentó las bases del futuro: Camarón no morirá y su escuela terminará ganando la partida. ¿Quién puede negarlo?  Dice que "está como loco". No me fío mucho de las interjecciones ni de las comillas, pero, en este caso, se despierta mi curiosidad y, a palo seco, escucho medio tema y le doy la razón a mi paisano. Ese viejo concepto del "escalofrío" flamenco bien puede aplicarse a Tomás Perrate y a este disco. Inexplicab...

Ana Mayi: Azul casi Gades

  Ediciones Mayi es una editorial con sede en Cádiz, cuya política de edición está centrada en ese ámbito geográfico e incluye géneros diferentes. Es la aventura personal de una mujer que conoce desde siempre, por tradición familiar, lo que significan la edición, la impresión y el mundo de los libros. Por eso queremos conocerla mejor a ella y a su trabajo. Porque nos importan los libros, porque queremos a Cádiz.  Pero ¿quién es Ana Mayi? Llevo desde el año 2006 al frente de Ediciones Mayi, una pequeña editorial ubicada en Cádiz . Realicé estudios de Filología Hispánica en el entonces Colegio Universitario y en la Universidad a distancia de la capital. Terminé mis estudios y comencé a trabajar en la empresa familiar dedicada a las artes gráficas. Tuve la suerte de conocer a muchos autores que escribían sobre Cádiz, su provincia, y sobre Andalucía en general, que trataban temas muy interesantes sobre historia, patrimonio, viajes, costumbres, biografías y consideré que a esa pot...

De Cádiz

(En el Barrio de Jarana hay lugares con el tiempo detenido. Foto CLB) Como todos los lugares en los que uno ha nacido y vivido, Cádiz no es solamente una ciudad, ni es una provincia, ni un enclave geográfico. Es la suma de tu biografía y tu pensamiento. Un reducto vital que nada ni nadie puede modificar aunque lo intente. Da igual de qué forma hayas vivido y de qué forma lo observes. Tu infancia, tu adolescencia, tu tiempo, tu familia, tu calle, tus cosas, todo eso es tan indefinible que resulta imposible quedarse con solo una frase, un ejemplo.  Cádiz no existe. Existen ciudades y pueblos. Comarcas y mares. Océanos. Paisajes. Sones. Gentes. Caseríos, campos y campiñas. Oficios y labores. Un caleidoscopio que se vierte si lo agitas. Por eso es tan difícil quedarse con algo y por eso cada uno tiene su propio Cádiz. Cádiz es lo que queremos que sea. Muchas miradas, muchas visiones, muchas estadísticas, muchas luces y demasiadas sombras.  Lo mejor de todo es que no hay santi...

Puentes

(Puente de La Pepa, Cádiz)  Con el mar en calma, en esos raros días en que el viento, los vientos, hacen vacaciones. Con el sur dispuesto a arrojar lluvia. Con el levante en acción, faldas al aire, cabellos en la cara, arenas imposibles. Con el poniente, húmedo, pegado a los ojos, desértico de grados.... De todas las maneras y en todas las músicas posibles, los puentes, este puente y su hermano mayor, sobre la anchurosa bahía, lentos para construirse, firmes para sostenerse, hambrientos de anécdotas y sueños, los puentes sobre la bahía se yerguen y levantan el sueño de que la tierra vuela sobre el mar.  Cruzas los puentes como un trasunto de la vida. Recorres sus aristas, sus elevaciones; observas su rápido vaivén, sus cimientos volátiles. Cruzas los puentes y te encuentras contigo. A uno y a otro lado de su territorio estás tú. No puedes escaparte. Ni siquiera intentarlo. Así te ves, de niña presurosa, de joven a la espera, de mujer todavía en el aire la búsq...

Mejor azul

No encontrarás en él yates lujosos en cuyas cubiertas posan para las revistas chicas doradas de biografía célebre, que ofrecen su bronceado a la consideración de la crítica más feroz. No hallarás zonas VIPs, ni restaurantes con estrellas, ni reservados en los que se cuece la vida de un país que, en verano, adormece. No, carreras de caballos al pie del agua. No, el paraíso del ladrillo convertido en hoteles infamantes. No, personajes que pasean su última conquista delante de los paparazzi que hacen guardia.  No.  El pueblo es un anacronismo de piedra ostionera, de barquitos de pesca, en medio de un océano de playas cada una de las cuales ofrece al visitante una cara distinta, una manera de relacionarse con el mar hecha de elementos nuevos y antiguos. Aquí todo tiene la pátina del tiempo. La antigüedad no es un concepto vano. Si excavas, aparecen los romanos. Si miras desde arriba, los ves de nuevo. Una cuadrícula tensa, el cardo, el decumano. La histor...

Lita y Nené

Mi amiga Milagros ha llevado a cabo estos días un acto heroico: me ha prestado un libro. Hace años que no presto libros y, si lo hago, el receptor o receptora me firma un Recibí en toda regla, en el que, a modo de contrato, se compromete a devolverme el libro si no se quiere aventurar a sufrir toda clase de castigos. Es lo que hay. Mi biblioteca es sagrada y eso de que os preste un libro y os lo quedéis por la cara, como que no. Mi amiga Milagros es un poco heroína porque, ya os digo, me ha prestado un libro. El libro está escrito por dos mujeres y un hombre. Al hombre solamente le han dejado escribir el prólogo y se ha conformado con eso, lo cual que es un punto muy a su favor. Está bien escrito ese prólogo, la verdad, pero en él denota su condición inevitable de sevillano porque llama zaguán a lo que, en Cádiz, es casapuerta. Salvado este pequeño detalle, todo correcto. Bien, José Ignacio Artillo Pavón. El resto del libro es cosa de mujeres. De dos. Lita y Nené. Una hab...

El secreto de Manolita

Manolita no puede leer estas palabras. Nunca sabrá lo que pienso de ella. Pero en el aire quedan ecos de su memoria, porque nadie desaparece si perdura en el recuerdo de otros. En el recuerdo de alguien.  Manolita era una persona especial. Por razones que no vienen al caso, estos días me acuerdo mucho de ella. Intento adivinar dónde estaba la clave de su persona, de su forma de ser, de su forma de vivir.  Vida. Es la palabra que mejor le cuadra, la que mejor describe cómo y qué era Manolita. Una amante de la vida, sí. Y, ahora que lo pienso, en el reparto que hace la caprichosa suerte entre las personas, le tocaron muchas papeletas marcadas con el sufrimiento, con el dolor. Pero hizo saltar por los aires aquel reparto, simplemente porque tenía un secreto. No puedo contaros con exactitud los detalles. Pero sé que quedó huérfana de madre siendo una niña. La orfandad, eso tan trágico y que marca tanto. No le conocí nunca padre, pero sí creo entrever en mi memoria l...

Un paseo por la ciudad de los sueños

  Para Antonio Lobato, mi amigo desde siempre La plaza de San Antonio ha recibido nuestra llegada esta mañana y allí hemos recalado para buscar libros y patear librerías. Primero, en Quorum, en la calle Ancha, he encontrado una edición preciosa, de la editorial Alba, de mi libro favorito "Orgullo y prejucio". ¿Otra vez este libro? me han preguntado. También allí he hallado una edición de bolsillo pero bien hecha y con letra aceptable de los relatos completos de Virginia Wolf y otro libro curioso, el que PDJames ha hecho como continuación supuesta de "Orgullo y prejuicio" y que habla de asesinatos en Pemberley (que no, Manderley). En la librería de la plaza Mina "Manuel de Falla" he comprado una edición muy bien hecha, bonita y cuidada, de las Memorias de José Moreno Villa y ya he empezado a leerlo, entrando de cabeza en el mundo de la Edad de Plata, esa época que me fascina. Platón nos ha salido al paso, porque el chaval de la casa lo lee ahora co...

Puerta del liberalismo

He aquí el interesante artículo de Roberto Breña, en Babelia del sábado 4 de febrero de 2012, sobre el papel de la Constitución de Cádiz en la modernidad política. La Constitución de Cádiz representa la entrada de España en la "modernidad política" (con todas las comillas que se quieran añadir a las ya utilizadas) y supone un paso muy significativo en los inicios de la vida política "moderna" de Hispanoamérica (ídem). En el primer caso, la fugacidad de la primera experiencia liberal española y el aclamado regreso de Fernando VII, y con él el del absolutismo, complican sin duda cualquier valoración histórica de dicha experiencia. En el segundo, existen variaciones de acuerdo con el territorio americano de que se trate; un hecho que se deriva en gran medida de la aplicación o no aplicación del documento gaditano. Sin entrar en pormenores, el lugar que éste ocupa actualmente en la historia política de México o Perú es mucho más importante que el que le conceden, por ...

José Carlos Mainer: Textos de Cádiz

Artículo aparecido en Babelia, suplemento cultural de El País, sábado 4 de febrero de 2012. José Carlos Mainer es un experto en historia de la Literatura, por lo que sus recomendaciones siempre son interesantes y muy completas. La literatura constitucionalista y también algunos textos que están relacionados con los años del liberalismo gaditano, pueden servir para acercarnos este acontecimiento capital en la historia contemporánea de España y Europa. La Constitución de Cádiz (1812) Antonio Fernández García, editor Este texto fue -lo dijo el inolvidable Francisco Tomás y Valiente- "origen, modelo y mito" del constitucionalismo progresista español. Lo que contiene se decía por vez primera, aunque hoy pueda parecernos candoroso, que "el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación" o que los españoles vienen obligados al "amor a la Patria" y a "ser justos y benéficos". Pero tal era el léxico de la Ilustración y esto fue tan serio co...