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Mostrando las entradas etiquetadas como Mis lecturas

La lista de lectura

 La lista de libros pendientes de leer, y reseñar en su caso, ha crecido. Ahora la primavera ya tiene sus palabras. Hay una relectura, la Nada de Carmen Laforet. Todo lo demás es de nueva lectura. Algunos son libros bastante exóticos, otros son clásicos ineludibles, hay un poco de todo, también ensayo. Se trata de componer un puzzle exquisito, lleno de resonancias. No hay poesía de momento, pero llegará. 

Las lecturas de primavera: Lispector, White y Tyler

  De modo que llevaba unos días diciendo que no tenía nada que leer, nada nuevo se entiende, y me pasé por la página web de La Puerta de Tannauser, una librería chula, chula, extremeña para más señas, y a la que compro online siempre que puedo. Y encontré estas tres monadas, que están ya en la parrilla de salida de las lecturas primaverales. A ver qué tal. 

Tom Sawyer, pintando la valla

  La niña aprendió a leer sola. Aún no había cumplido cuatro años. La madre se dio cuenta un día que paseaban por la calle del cine. Llevaba a la niña de la mano y la observaba mover silenciosamente los labios. La calle rodeaba al cine de verano y en su pared blanca y alargada se veían, colgados, enormes cartelones que anunciaban las películas. La niña se paró delante de uno en el que se veía a una pareja joven abrazada: “Romeo”, dijo. Y, al instante: “Julieta”. ¿Romeo y Julieta? dice la madre. Sí, contesta la niña. Esa noche en el cine se vería la película de Zeffirelli y allí estaba el anuncio, con Olivia Hussey y Leonard Whiting mirando a cámara. Cuando llegaron a la casa, la madre preguntó a la niña: ¿Qué película era esa?. La niña contestó: “Romeo y Julieta”. Y se fue saltando a la pata coja y repitiendo una y otra vez, romeo, romeo, romeo, romeo… La niña había aprendido a leer sola en los carteles del cine y también en el periódico que su padre dejaba en una esquina de la mes...

"El fantasma de Canterville" de Oscar Wilde

(Castillo de Leeds, condado de Kent, Inglaterra) Junto con "Las aventuras de Tom Sawyer" de Mark Twain, "El fantasma de Canterville" fue el libro favorito de mi infancia. Ah, y en esta lista también está "Ivanhoe" de Sir Walter Scott, que luego resultó ser una persona bastante relacionada con Jane Austen. No sé si esto significa algo. El deslumbramiento por estos libros no ha cedido nunca, todo lo contrario que con "El principito", que leí por tradición familiar, que me embaucó al principio, pero que luego pasé por la sartén del escepticismo y ahí sigue. En cambio, Tom, los caballeros sajones y el fantasma me producen, cada vez que los releo, la misma satisfacción irónica, la misma risa y el mismo desparpajo. La escena de la valla (si has leído Tom Sawyer sabes a qué me refiero) forma parte de mi película personal y no diré menos del inicio del fantasma, con esas disquisiciones ácidas del comprador y el vendedor del castillo. Ya entonces...