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Mostrando las entradas etiquetadas como William Eggleston

La belleza de lo sencillo

      A veces sueño con jardines. Recorro largas distancias sin cansarme, sin dolores, sin miedos, las recorro y a cada lado hay jardines, flores de todas clases, plantas, macetas y tiestos, setos, arriates. Querías tener un arriate en nuestra casa pero no pudo ser, fue una de tantas cosas como quedaron inconclusas, sin posibilidades de existir. Las plantas han desaparecido todas. Desde que estoy encerrada en este aquí que no entiendo sueño con jardines. Y son los extraños jardines de Eggleston y veo sus coches, sus enormes coches, coches de todos los colores, coches en los que podría viajar al mundo entero, sin que esta inmovilidad de sentimientos sea un impedimento para nada. 

La conferencia

/William Eggleston, fotografía/  Él estaba al otro lado del atril, en alto, como si fuera un predicador. Pero no lo era. La conferencia tenía un tema encantador: Aves y flores en la literatura medieval. ¿A quién podría habérsele ocurrido algo así? Seguramente a algún afanoso organizador, una de esas personas originales e insensatas que pueblan los círculos culturales. Algún amante de la Edad Media o quizá un novelero sin remedio. Él estaba allí arriba, vestido de una forma muy peculiar, colocando los folios, mientras el público esperaba.  Era el despertar del verano, casi las nueve de la noche y él parecía haber salido de “Muerte en Venecia”. Iba vestido de beige y marrón, un marrón espeso, demasiado para la hora y la temperatura. Pero le quedaba bien. Conjugaba con cierta forma ceremoniosa de mover las manos y, sobre todo, con los ojos, de un grisáceo muy raro. En realidad, no podía asegurar que tuviera los ojos grises, solo lo parecía con la iluminación del atril, pero, en t...

Cine: The Mastermind

  Título original:  The Mastermind Año:  2025 Duración:  110 min. País: Estados Unidos  Dirección:  Kelly Reichardt Guion:  Kelly Reichardt Música:  Rob Mazurek Fotografía:  Christopher Blauvelt Compañías:  Film Science, MUBI Reparto: Josh O'Connor , Alana Haim , Hope Davis , Bill Camp , John Magaro .  El cine tiene un resorte mágico. Cuando ves una película que te gusta, te envuelves en ella, la recreas, la miras de una forma tan diferente que se convierte en algo tuyo. Hay películas que te inspiran, que te activan una especie de resorte interior, una llamada. Y eso sucede con esta película. Ni el entorno, ni la temática, tienen nada que ver conmigo. Pero quizá no sea esto cierto. Para empezar, un museo, ese lugar en el que has pasado tantas horas cuando estudiabas Arte y aun después. El sitio de la mirada activa, del resurgimiento de la estética y de la belleza abierta. También está un actor al que sigues desde hace tiempo y que...

Otro otoño

 /Para Antonio Mesa Ruiz. En su memoria/ Te gustaban los coches. Pero nunca pudiste tener el coche de tus sueños. ¿Soñabas? Más bien parecía que la realidad era una condición inalienable, una condición tuya más allá de la vida cotidiana. No eras hombre de sueños, sino de realidades y por eso no sufrías porque el coche con el que andabas era un coche normal, corriente, de segunda mano.  Te gustaba la vida. Pasear por el campo. Limpiabas una vara que te servía para ir moviendo las estacas de olivos o marcando el paso, al modo en que tu padre lo hizo antes que tú. El mar de olivos era tu telón de fondo, el espacio en el que viviste hasta que la vida te envió a la ciudad y la ciudad se convirtió en tu escenario. Pero eras campo a pesar de todo.  Te gustaba la gente. No de una forma explosiva, ni expansiva, ni predispuesta, ni demasiado nítida. No. A tu modo. Internamente dispuesto a comprender defectos y a destacar virtudes. Sin alharacas ni eufemismos, con el tono discreto c...

Sin luz

  Cada vez que falla una de las luces hay que avisar a alguien para que la repare. A veces se tarda mucho tiempo en dar el aviso y estamos casi a oscuras. Desde que él se fue (irse es el eufemismo de morirse) las pequeñas reparaciones se quedan a la intemperie, no hay forma de que la casa funcione con normalidad, todo parece que se va deteriorando sin remedio. Haría falta arreglar una persiana, cambiar el toldo, restaurar las luces que no encienden, solucionar el atasco, colocar las baldas de una de las despensas que se han caído y cuyos topes laterales no sé por dónde pueden andar...todas esas cosas que él hacía y que parecían insignificantes y que, después de todo, marcan el ritmo de la vida. Llega un operario cuando la cosa no puede andar más, hace su faena, cobra y se va. Eso es todo. En realidad, todo es nada en este caso. Nada es como antes. Nada será nunca como antes. Nada marcha. Nada vive. Nada brilla. Nada luce.  (Foto: William Eggleston)

Eggleston, los coches brillantes y Clint Eastwood

  William Eggleston tiene nueve años menos que Clint Eastwood. El actor, director, productor, cumple hoy noventa y cinco años. Qué maravilla. Sin jubilaciones. Su película "Juror 2" ha sido un gran éxito. Es una película sólida, sincera y que contiene una historia que nos interpela a todos. Ahora ha anunciado que está ya inmerso en su siguiente película. Alguna gente se empeña en hablar de jubilación. Por qué, me pregunto. Clint hace cine, quiere seguir haciéndolo, él lo paga, él encuentra los productores, no necesita subvenciones ni nada parecida. Dónde está el problema en trabajar en algo que le gusta y que tanto bien nos hace a los espectadores.  Quizá su próxima película tenga algo que ver con las imágenes mágicas de Eggleston, sus brillantes coches, las muchachas aturdidas y desconfiadas, los tipos duros, el asfalto, el color de las gasolineras, la suciedad tratada como belleza, un poco en la estela de Hopper en su soledad. Los genios se suelen encontrar. Los dos dejan e...

Elogio de lo cotidiano

  Untitled (St. Simons Island, Georgia) , 1978. William Eggleston. Fotografía.  A veces el mundo es una jungla. Un espacio amenazante que te arrasa. Una vociferante alegoría de fracasos y miedos. Una charca sin ranas, cuajada de mosquitos. La huella de un feroz elefante que quiere convertir la noche en trizas. Es entonces cuando tu casa, tu pequeño e íntimo espacio, el hueco que has logrado hacerte siquiera sea en un árbol, lo tuyo, se convierte en un salvoconducto. Estoy aquí y quiero que me olvidéis, de igual forma que yo me olvido de vosotros. Cierra las puertas a noticias verdaderas y falsas, a la incesante algarabía de los inconformistas, al hueco  cruel de los malvados, al aire socarrón de los intrépidos, a la parloteante sensación de que nada se cubre de esperanza. Espera en el silencio, abre un libro, contempla una imagen de alguien a quien hayas amado, recorre con tinta azul una hoja de cuaderno, vuelve a ver una película de esas que acaban con un largo beso....

William Eggleston: poesía en los suburbios

/William Eggleston nació en Memphis, Tennessee, Estados Unidos, el 27 de julio de 1939./ Nadie recorrería tranquilamente esos parajes, ni tocaría con confianza las paredes, ni sacaría una coca-cola de la máquina. El negocio de los coches parece definitivamente abandonado y las casas tienen el aire derruido de los suburbios industriales. Todo está muerto aunque quizá reviva cuando amanezca el día y haya quien transite por allí haciendo negocios, toda clase de negocios. Pero antes de eso Eggleston ha montado su cámara y ha convertido en historia el color y la forma, ha hecho que esa esquina de ninguna parte llegue a parecer un paraje embrujado. Arte con todas las letras. 

La espera

 La ciudad amaneció amenazada por una lluvia cierta. Los boletines que anuncian el tiempo así lo habían avisado. Pero, como siempre, el agua se hizo esperar y estaban todos los niños en el colegio, dibujando a Alicia y al conejo blanco cuando la tormenta estalló. Había rayos y truenos y, sobre todo, agua. Unas nubes destellaban sobre el colegio, sobre la calle entera, sobre la ciudad y sus mares. Los ventanales del aula ya no trajeron luces sino la sombra oscura de las nubes reflejándose en la tersa madera de las bancas. Las niñas, inclinadas sobre el dibujo, apenas prestaron atención al acontecimiento. Porque en esas edades ninguna tormenta puede hacerte variar de rumbo y no hay ningún niño al que asusten la oscuridad ni siquiera el perfil violento de las nubes. En el patio central del edificio, ese que tenía azulejos amarillos y azules festoneando las paredes, no se oían las voces de otros días cuando los niños salían a recitar las tablas o a hacer contorsiones gimnásticas. Duran...

Eggleston: el color atraviesa la luz

  Entre los fotógrafos cuyo trabajo admiro está William Eggleston (Memphis, 1939). Su tratamiento del color es tan extraordinario que te gustaría acercarte y tocarlo, ver cómo las manos se deslizan por la realidad que él representa tan certeramente. La fotografía es el gran arte del siglo XX y este fotógrafo es uno de sus más importantes ejemplos. Solo con dos elementos fundamentales, la luz y el color, jugando entre sí de forma recíproca, consigue crear una historia con cada una de sus fotografías. Por eso es inspirador, por eso verlo es una forma de estímulo para convertir en palabras sus imágenes.  Resulta impensable hacer poesía visual con objetos prácticamente de desecho. En la foto superior hay dos contenedores de basura, una especie de caseta hecha de materiales deleznables, unas vallas que separan la naturaleza inhóspita del espacio central, restos de paquetes abandonados, incluso el suelo está manchado, no tiene ningún cuidado. ¿Cómo de todo eso puede resultar una fot...

Mientras asoma el alba

     Cuando yo tenía dieciséis años pasé un verano en Ronda . Puede parecer que Ronda no es el mejor sitio para pasar el verano. No hay playa y hace mucho calor. Pero si vives todo el año junto al mar puedes permitirte esas licencias. Y Ronda tenía un aire romántico que me llamaba. No contaré las circunstancias de aquella estancia, sería cosa que no importaría a nadie. Pero sí algunas de las sensaciones que experimenté el tiempo que estuve allí. Luego he vuelto, claro está, en muchas ocasiones, pero el sabor de aquel verano nunca más volvió a aparecerse, seguramente porque nunca más he tenido dieciséis años.     Recuerdo la soledad. Mi casa familiar, tan llena de gente a todas horas, impedía el mínimo sosiego. No había forma de estar ni siquiera un rato aislada, sin voces y sin charlas. Todo el tiempo te encontrabas rodeada de familia. Pero cuando comencé a pasear por Ronda me percaté de lo agradable que era el silencio y de lo bien que se estaba sola....

Crecepelos

(Foto de William Eggleston)  Primero fue la Historia. El auge de las novelas "históricas" produjo un boom editorial y, a su calor, miles de personas consideraron que eso que se contaba ahí era la historia de verdad. Los historiadores se replegaron y los escritores de "historia" ocuparon los púlpitos, los escaños del Congreso y las librerías. Ahora mismo la gente conoce determinados acontecimientos históricos, o cree conocerlos, a la luz de esas novelas y no de los libros de Historia, relegados al saber académico.  Después fue la Psicología. La vida moderna produce un sinfín de nuevas patologías y nada mejor que alguien que te conduzca, que te diga, sin compromiso y sin prospecto, qué has de hacer para vivir mejor, para superar un desamor, para recuperarte de un duelo, sea este el que sea. Los coach y el coaching desterraron a los psicólogos a sus consultas y ocuparon los programas de televisión y de radio además de, otra vez, las librerías. Si existen psicólogos de ...

Esa geometría del desprecio

Acuno soledades y, alguna vez, preguntas. Las certezas no existen, salvo para negarme, para negarlo todo. Avanzo entre las piedras, el suelo tiene la dureza de las tardes oscuras, esas en las que nadie más pisa las calles, esas en las que corro sin sonidos. En uno de los rincones que suelo atravesar está su imagen. Le he perdonado todo, casi todo. Desde el vacío, desde el sueño imposible, hasta la mentira piadosa y la mentira cruel. Todo. Le he perdonado todo. Por eso hoy ya no tengo palabras que ofrecerle y por eso las mezclo con las fotos de un espacio perdido en un país tan lejano como él.  Durante mucho tiempo reuní en pequeños fardos de ignorancia todas las dudas de un tiempo ya caduco y las puse delante de sus ojos porque creía en él. Creía en sus respuestas y en sus vacilaciones. Tan grandes era mi miedo que tuve que creerme que era cierto aquello que decía sin convicción. Mentía. Todo era falso. Era falso y mentía. Eran mentiras llenas de espejismos, de personas s...

Libros para leer este otoño

  Asómate a cualquier cultural y verás que, de nuevo, aparecen listas. Son las recomendaciones de lectura para el otoño. Como si fuera un atelier de moda, los suplementos culturales o las revistas de crítica literaria se empeñan cada estación en conducirnos por el terreno de los libros que sí o sí has de leer. Listas de diez, de cincuenta o de cien, da igual. Luego están las listas contrarias, las que vienen al final del curso escolar o del año, las de los más vendidos o los más leídos que, por otra parte, no tienen nada que ver las unas con las otras. De ese modo hay lectores que se sienten concernidos por este intento de dirigir su itinerario, se aseguran de no equivocarse y se ponen a la misma altura y nivel que otros lectores encantados de leer lo que hay que leer. Eso es un problema de toda la vida. Desde que estamos en el colegio se empeñan en decirnos qué hemos de leer. Si no lees lo establecido es como si no leyeras, como si fueras una especie de bandolero de extrarradio, a...

Color de agosto

(Foto de William Eggleston) Han pisado mis pies la arena temblorosa un pájaro brillaba con pálidos sonidos qué extraordinario andar el del silencio oculto  así, como si nada, enhebrando colores. Ese verde sabor, la tibia sombra esa falsa verdad, la sombra inquieta la blanca oscuridad, el temible desierto,  hallan mis pies desnudos un vano intento. Volando tras de ti y tú esquivándome  fiera verdad, lluvia desconsolada,  inmenso llanto, nostalgia prevenida,  pisan mis pies el árido camino.  

Las puertas cerradas de William Eggleston

  La fotografía es el arte de nuestro tiempo. No hay otra manera mejor de expresar lo cambiante de la naturaleza, de las estaciones, de las personas. Ha pasado de ser un documento de lo que sucede, un retrato de la belleza o la fealdad, al testimonio de las ideas, porque lo que se plasma en la imagen fotográfica no es ya lo que se observa, sino la mirada del que observa. Esto lo hace William Eggleston de manera que sus exteriores (la mayoría de sus fotografías lo son) encierran historias. Puede escribirse un argumento a partir de cada una de esas fotos, todas tienen traducción en palabras, aunque las palabras puedan parecer innecesarias. Lo contó Eudora Welty en la introducción al libro de Eggleston "The democratic forest ". La naturaleza no es solo lo natural, los árboles, las flores, el paisaje agreste, las nubes o los campos labrados, sino todo aquello que se ha ido agregando por decantación, desde lo más humilde a lo más egregio.  Eggleston parece realizar un ejercicio ...

La importancia de tener un buen jefe

  La foto es de William Eggleston y viene a cuento. Un empleado, un trabajador por cuenta ajena, está descansando un momento tomando una hamburguesa. No se sienta en un restaurante, ni pierde el tiempo, simplemente sacia su hambre de la forma más rápida posible. Ese es el significado de la comida basura, correr, correr, correr. Eggleston siempre tiene alguna foto inspiradora aunque, en este caso, la inspiración era previa. Pienso mucho en lo que expreso en este título: la importancia de tener un buen jefe. Y no me refiero solo al jefe del trabajo, sino al director del colegio, al cargo político que debe mandar, al catedrático que ha de dirigir tu tesis, a todo el que está por encima de alguien y que, en lugar de usar a ese alguien a su conveniencia, debería servirlo en todo el sentido de la palabra: ayuda, respeto, orientación.  Conozco a muchos jóvenes porque han pasado por mis manos durante años. Algunos se quejan abiertamente de cómo los tratan en los despachos de abogados ...

Rafael Guillén: poesía tan honda

Los taxis están hechos con materia de soledad, de presurosos besos, de palabras sin terminar, de rápidos adioses, de cabezas que se vuelven como pidiendo auxilio. Cada taxi va tejiendo y tejiendo su capullo de seda por las calles, va encerrando su mariposa entre los hilos tensos de la ciudad que gime y que lo envuelve. (Imagen: fotografía de William Eggleston) (Texto: fragmento de Rafael Guillén)

La historia de Fay Langdon

  Fay es la hija única y querida de un matrimonio sencillo. En su juventud fue muy famosa porque cantaba en la radio las canciones románticas y tristes de la época. Esas canciones le recuerdan su infancia y su vida pasada y por eso, quizá, al crecer nunca ha querido volver a oírlas. Su boda con Owen Langton fue una verdadera suerte porque él era atractivo, atento y trabajador. Demasiado trabajador, según Fay, porque pasaba mucho tiempo fuera de casa y porque no parecía tener la suficiente alma como para entenderla. Las mujeres, piensa ella, son siempre complicadas de entender para los hombres de mente sencilla y crearles problemas no sirve de nada, te considerarían entonces un verdadero estorbo. La casa en la que Owen y Fay viven es horrorosa, porque la decoró Hermione, la primera mujer de Owen, que tenía mal estilo y mal gusto. Esos extremos en los colores y esos detalles horribles en la decoración perdurarán en la casa durante todo el matrimonio, que se romperá cuando él muera en...

En septiembre

  Desde que tengo uso de razón (qué hermosa expresión es esta) todos los septiembres han sido esperanzadores. Sin esperanza puede haber vida, pero es una vida peor, una vida plomiza y demasiado cansada. Mi palabra favorita es "esperanza" lo mismo que Esperanza era el nombre favorito de mi padre. Ninguna de sus seis hijas se llama así lo que quizá nos demuestre cómo fue un hombre cargado del peso de las sombras, aunque merecía la luz.  Septiembre. El comienzo del curso escolar es lo mismo que tirar a la basura el pasado, los amores vencidos del verano, los dolores viejos, el aburrimiento de los paseos en soledad, el llanto en las azoteas, las llamadas de teléfono insulsas, las vacaciones que nunca salen en las revistas del corazón, la relación familiar (a veces, tan difícil),  Eternamente alumna o profesora, septiembre trae cambios de casa, cambios de trabajo, cambio de compañeros, cambio de curso, cambio de ciudad, cambio de vida. Ese es el cambio necesario, el que aliger...