Hay personas irrepetibles. Tienen cualidades difíciles de encontrar y actitudes que mueven al ejemplo. He conocido a algunas de ellas. Por ejemplo, mi vecina Manolita, de la calle Carraca, del barrio de la Pastora, de La Isla. Era capaz de llevar para adelante todo lo que hiciera falta y aún tenía tiempo para ayudar a los demás, tomarse su café, reírse con algún comentario, viajar a Barcelona sola cuando las mujeres no viajaban solas, criar a sus hijos, cuidar su casa, inventarse la vida, trepar por las rendijas del silencio y sobrevivir hasta un final muy largo. Lo que más destacaba de ella era su perseverancia en ser feliz. Lo de Ángel Vela es otro estilo. Veréis. Es otro irrepetible. Nacido en Triana, ha convertido su filiación geográfica en una suerte de perenne biografía. Ha llenado su trayectoria de una doble contienda, siempre alerta y al día. La lucha por la existencia y el ansia de saber. Para él deben ser inseparables. No tuvo la instrucción que hubiera merecido p...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León