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Mostrando las entradas etiquetadas como Mis textos sobre Austen

Jane (Austen) enamorada

(Mary Freer, by John Constable 1809, Yale British Art) En enero de 1796 Jane Austen escribe una carta a su hermana Cassandra , que estaba pasando unos días en Berkshire, en casa de sus futuros suegros, los señores Fowle. La carta, que es la más antigua de las que se conserva, es muy interesante. Ella tenía veinte años recién cumplidos pues había nacido en diciembre de 1775. En un cajón de su escritorio estaba guardado, y casi oculto, el manuscrito de Sentido y sensibilidad . Aún no era, en estricto, una escritora, aunque escribía desde niña. Pero esa carta tiene tantos matices, datos e ideas que merece la pena reparar en ella. Porque de su lectura, y de los hechos que después sucedieron, podemos deducir que uno de los protagonistas de la misma es, precisamente, el muchacho de quien Jane se enamoró. Tom Lefroy , que llegaría ser un prestigioso abogado y miembro del Parlamento de Irlanda, confesó en su vejez que había amado a Jane y que únicamente su falta de fortuna...

Hay que detener este absurdo

  No estamos siendo conscientes, pero quizá habría que pararse y pensar. Ya no basta con que escribas un libro, malo, regular, bueno o muy bueno. No basta con que te lo publique una editorial. A partir de ahí se abre una brecha entre los promocionados y los no promocionados. Y empieza la loca carrera por darlo a conocer, la frustración de las reseñas no escritas, de las escritas pero insuficientes, en enfado con los supuestos amigos que no escriben de tu libro, las librerías en las que no está, los eventos en los que no participas, las presentaciones medio vacías, las ventas escasas. Y las comparaciones con aquellos otros que tienen más suerte, más apoyo o mejores libros. Y entonces toda esa "delicia de la vida" que es escribir se convierte en un problema. Porque ya no basta con escribir, ni siquiera con publicar. Si tu libro no es convenientemente leído, alabado, reconocido, entonces es barbecho. No sirve de nada lo que has logrado. Un peligro que hay que sortear y detener. ...

La señora Bennet

(Alison Stedman fue la señora Bennet en la mejor versión de "Orgullo y Prejuicio", BBC, 1995)  Las crisis en la casa de la familia Bennet son casi cotidianas. Cuando hay que casar a cinco hijas y asegurar que, al menos una, haga un buen matrimonio para así tirar del resto de la prole (chicas sin fortuna y con la herencia familiar vinculada a un pariente varón), todo se convierte en una carrera de fondo. El padre, consciente de la situación pero de carácter flemático y casi despreocupado (salvo de su biblioteca, sus libros y su soledad), está a verlas venir pero la madre, ay la madre, la madre Bennet tiene un recurso irresistible y que es usado comúnmente por un gran número de personas cuando las circunstancias lo requieren.  Los nervios. Los nervios de la señora Bennet son viejos conocidos del señor Bennet, pues lleva lidiando con ellos desde que se casaron. Y son también un elemento oportuno que aparece en las crisis y que conduce a la señora Bennet a la tranqu...

¿Quién dijo que Emma no tenía corazón?

"Y aquí estoy yo-se dijo-, después de haber hecho que Harriet se enamorase de semejante individuo. No habría pensado nunca en él de no ser por mí y, por supuesto, nunca habría concebido esperanzas si yo no la hubiera convencido de su afecto, porque Harriet es tan modesta y tan humilde como yo pensaba que lo era él. !Ah! !Si me hubiera limitado a convencerla de que no aceptara al joven Martin! En eso sí estuve acertada; hice lo que debía, pero tenía que haberme parado ahí y dejar lo demás al tiempo y a la suerte. Bastaba con permitirle que conociera a personas de la buena sociedad y darle ocasión para llamar la atención de alguien que mereciese la pena; no tenía que haber pretendido más. Ahora, en cambio, perderá la paz durante una temporada. No he sabido ser buena amiga y, aunque este desengaño le afecte menos de lo que temo, no se me ocurre otra persona que pudiera ser un buen partido para Harriet..." Estas palabras, que recogen el pensamiento de Emma Woodhouse, con...

Releyendo: "Emma" de Jane Austen

"Emma" es una novela perfecta . Contiene todos los ingredientes necesarios para que esa perfección sea disfrutada a tope por el lector. Personajes interesantes, un argumento convincente, una sociedad llena de aristas, una observación psicológica profunda, muchísimo humor, algunos enredos, una intriga por resolver... Además de eso, su protagonista es un caso único en la literatura de la época y en los libros de Jane Austen . Si Elizabeth Bennet , la de "Orgullo y prejuicio", te pareció moderna, sincera y atrevida, libre de prejuicios y llena de ingenio, Emma Woodhouse une a todo eso su papel de rica heredera, lo que le permite no depender de nadie, ni siquiera de ningún hombre que le proporcione un buen matrimonio y un carácter muy especial que nos va a hacer pasar buenos ratos, aunque quizá haya momentos en los que queramos estrangularlas. Cuando la presentó a su auditorio favorito, amigas, hermana, madre, Jane Austen ya dejó claro que estaba muy conve...

Pasiones inteligentes

(Serena Reading by George Romney, 1780-85. Harris Museum & Art) Tengo para mí que " Emma" , de Jane Austen , es una novela que tiene en la inteligencia su principal adorno. No en la belleza, efímera. No en la riqueza, injusta. No en la suerte, arbitraria. Es la inteligencia el don que aquí aparece tan magníficamente retratado, con pinceladas suaves a veces como una foto en blanco y negro o con la espesa pasta pictórica de los impresionistas. O como ese cuadro de George Romney , contemporáneo de Austen , que revela la sencilla inclinación de una mujer leyendo.  En todo caso, la inteligencia fluye en los diálogos, en las descripciones y en las cabezas de aquellos personajes que disfrutan de ese regalo de la naturaleza que esta reparte con la displicencia de lo que es únicamente suyo. Ocurre en "Emma" de una forma extraordinaria pero también en el resto de sus libros, en los que se distingue de inmediato al necio del sabio, al prepotente del humilde...

Emma Woodhouse no quiere casarse

(Retrato de Lady Hamilton como Circé, 1782, George Romney, Londres, Tate Gallery) Guapa, joven, rica y sin ansias de pillar un marido. ¿Cómo es esto? A simple vista resulta raro. A vista de pájaro podemos pensar que aquí falla algo. Será una chica de mal carácter, de esas insoportables, a la que solamente le gusta leer libros sesudos y recluirse en su habitación para pensar en cómo marcha el mundo. Una sabelotodo. O quizá es una artista frustrada, alguien que dedica su vida al arte, a plasmar paisajes en los lienzos o a esculpir, a partir del sencillo barro, los bustos de la gente de su entorno. No sé. Puede que nos encontremos un caso patológico, alguien sin habilidades sociales, a quien no le gusta reír, alguien con mal humor congénito, una de esas personas insoportables y hurañas. Quizá es que la vida social le molesta, no le apetece bailar, la gente le produce urticaria, es una ermitaña que solamente está a gusto consigo misma… Si lees Emma verás que nada de esto ...