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Mostrando las entradas etiquetadas como Sentido y Sensibilidad

El problema de las herencias en Jane Austen

  /El entonces vicealmirante Francis Austen en Halifax/ La cuestión de las herencias vinculadas es uno de los más recurrentes en la narrativa de Jane Austen. Aunque no aparece en todas las novelas por igual, sí tiene presencia en algunas y de forma destacada lo que nos sirve para conocer cómo era el estado de cosas si consideramos dos aspectos: el mayorazgo y la vinculación a la rama masculina. Eran tan frecuentes los matrimonios en segundas nupcias que no pocas veces los hijos del segundo matrimonio se veían desprotegidos cuando, a la muerte del progenitor, el heredero se desentendía de ellos, cosa que sucedía con mucha asiduidad. Algo no exactamente así había ocurrido con el padre de la escritora, George Austen. Su padre se casó con una viuda con un hijo, con la que, a su vez, tuvo otro hijo más y dos hijas. A la muerte de ella, volvió a casarse, dejando viuda a la madrastra y dueña de todo lo que poseía. Después de la muerte de William Austen, la madrastra echó literalmente...

"Se envió el ajuar por mar"

/ Exeter , Devonshire , Inglaterra/ Lo primero que hay en "Sentido y sensibilidad" es la consecuencia del fallecimiento del cabeza de familia. Cuando muere el señor Dashwood , casado en segundas nupcias, con un hijo de su primera boda y tres hijas de la segunda, la vida de todos ellos cambia de inmediato. Jane Austen lo narra con su habitual sencillez y sin dejar de usar la ironía cuando conviene y conviene a veces. Pero lo más interesante de toda esta primera parte es la situación en la que se quedan la segunda esposa y las tres hijas. Dado que toda la herencia está vinculada a la rama masculina, la propiedad de la casa, las tierras circundantes y la renta, corresponden al heredero. Este está casado con Fanny Ferrars , una mujer muy egoísta, poco educada y que, como suele decirse, tira para su lado. Tienen un hijo pequeño y esto es una excusa perfecta para ella. Aunque John , que así se llama el hijo mayor, promete a su padre en su lecho de muerte que va a cuidar de su ma...

El dilema moral en "Sentido y sensibilidad"

  El dilema moral es una situación conflictiva que precisa de una elección. En esa elección están en juego principios y valores que se ponen en cuestión. En Sentido y sensibilidad   los dilemas morales están reflejados en diversas situaciones de la novela y atañen a diversos personajes. Como la resolución de esos dilemas exige reflexión y confrontación está claro que se trata de una obra con un contexto ético muy potente. Al contexto social y económico, al contexto histórico, se añade por lo tanto lo referente a la resolución de estos dilemas, que van enlazados entre sí y abarcan la conducta de determinados personajes.  El dilema más llamativo es el que se establece entre las hermanas y su propio carácter. Se suele establecer el carácter más impulsivo de Marianne y el más reservado de Elinor . No obstante, profundizando en estas características, no se trata solo de impulso y reserva sino también de una forma de abordar las emociones que difiere de una a otra. La ...

La reinvención de un clásico

(Kate Winslet es Marianne Dashwood. Su brillante actuación cuando hacía el casting para ser Lucy Steele y la forma en que daba en la prueba de cámara decidió su papel) En este año de 2025 se cumple el treinta aniversario de dos adaptaciones de novelas de Jane Austen que pueden ser consideradas las mejores de todas las realizadas hasta ahora. Me refiero al "Orgullo y Prejuicio" de la BBC, con Colin Firth en el señor Darcy y Jennifer Ehle como Elizabeth Bennet, y a la versión cinematográfica de "Sentido y Sensibilidad" que dirigió Ang Lee, con guión de Emma Thompson.  (Alan Rickman es el coronel Brandon, un hombre maduro enamorado perdidamente de una jovencita de diecinueve años, a la que logra salvar de la crisis que le provoca el desamor) En la génesis de la película de Ang Lee está la productora Lindsay Doran, presidenta de la Mirage Enterprises, una empresa mediana que fundó Sidney Pollack. Doran es una confesa admiradora de Jane Austen y, en...

Doce hombres

(Lady Elizabeth Conyngham) Se piensa con razón que los libros de Jane Austen son “femeninos”. Nunca he entendido muy bien qué significa esto. Es verdad que están escritos por una mujer, seguidos  y leídos por las mujeres y llenos de mujeres. Pero, si los hombres no los leen algo falla, y me temo que la educación sentimental de “ellos” tiene muchos huecos que rellenar si se apartan de su lectura. Quizá son los hombres los que más y mejor pueden aprovecharla.  Aunque se pone el acento en los retratos femeninos que Austen traza, menos se suele reparar en el desfile de hombres que por ellos aparece, pero a poco que te fijes puedes apreciar una galería de tipos que merece la pena descifrar. Fijémonos en sus tres obras mayores, “Sense and Sensibility”, “Pride and Prejudice” y “Emma”. Hasta doce personajes masculinos he extraído de ellos para colocarlos en este punto de mira. Doce de tres libros no es poca cosa. No quiere decir que no existan más, desde luego, pero est...

Jane (Austen) enamorada

(Mary Freer, by John Constable 1809, Yale British Art) En enero de 1796 Jane Austen escribe una carta a su hermana Cassandra , que estaba pasando unos días en Berkshire, en casa de sus futuros suegros, los señores Fowle. La carta, que es la más antigua de las que se conserva, es muy interesante. Ella tenía veinte años recién cumplidos pues había nacido en diciembre de 1775. En un cajón de su escritorio estaba guardado, y casi oculto, el manuscrito de Sentido y sensibilidad . Aún no era, en estricto, una escritora, aunque escribía desde niña. Pero esa carta tiene tantos matices, datos e ideas que merece la pena reparar en ella. Porque de su lectura, y de los hechos que después sucedieron, podemos deducir que uno de los protagonistas de la misma es, precisamente, el muchacho de quien Jane se enamoró. Tom Lefroy , que llegaría ser un prestigioso abogado y miembro del Parlamento de Irlanda, confesó en su vejez que había amado a Jane y que únicamente su falta de fortuna...

No es amor el amor que muda a cada instante...

Marianne Dashwood sale de la casa, de la pequeña casa en que ahora vive con su madre y hermanas. Se dirige andando por el bosque sin árboles, por una extensión verde sin aristas, a la loma desde que la que se divisa la casa de Willoughby. La mira con los ojos llorosos y entonces la lluvia comienza a caer con enorme fuerza. Es una lluvia densa de nostalgias. Una lluvia que arrasa, que hipnotiza, es la lluvia que le trae otros recuerdos, el tiempo de las risas y los besos, otro tiempo.  Se queda hipnotizada recitando por dentro los versos que leyeron juntos en esos días en los que compartían una forma distinta de contemplar las cosas. Recita los versos y el soneto se convierte en la banda sonora de sus sueños perdidos. Lo ha dejado atrás todo. Ya no tiene alegría. El vestido se ondula con el viento, la capa se estremece. Un lazo en el escote se ha vuelto una finísima tira chorreante. Nada le importa. Ella es la juventud y quizá por eso no entiende que su amor se haya convert...

Vida en familia

(Retrato de Theresa Parker) Unas pocas familias y un entorno rural es lo que se necesita para una novela. Esta máxima la aplicó fielmente Jane Austen en sus libros y luego, también, salvo excepciones exóticas, Agatha Christie , que convirtió el crimen doméstico en un hallazgo literario, quitándole  el morbo y la sangre y haciendo del asesinato un arte detallista y finísimo. Los mejores libros de Christie se desarrollan en una mansión campestre, en un pequeño pueblo o en una habitación, incluso.  Jane Austen tenía un alto sentido de la familia y de su importancia. Fue la séptima de ocho hijos, de los cuales solamente dos eran chicas, ella y su hermana Cassandra , con la que formaría un tándem que sólo se disolvió con su temprana muerte, a los cuarenta y un años, cuando estaba en plena madurez creativa. En su biografía pueden apreciarse su preocupación y su dedicación al bienestar de su familia. Seguir las apetencias de sus padres le costó diez años de silenci...