Una de las razones por las que el vestuario de Emma Woodhouse es tan relevante en la versión de 2020 de "Emma" es que es una muchacha rica, que tiene a su disposición toda clase de telas, complementos, sombreros, zapatos, capas, abrigos, adornos, de manera que es muy agradecido hacerle ropa. Por eso en las "Emma" que conozco, tanto en televisión como en cine, es donde más se acierta. Ahí están las muselinas, las mangas de farol, el talle Imperio, los rizos en el pelo, los sombreros con frutas o flores de los que tanto habla en sus cartas la propia Jane Austen, también las zapatillas bajas que usaban, tipo bailarina, o las cintas enmarcando la cintura alta, incluso aparecen gasas, pieles, batista suiza, pequeños estampados que nunca se verían en la realidad y una gama de color superior a la que existía en la época, donde no se salía del pastel. Pero los vestuarios de las Emmas quedan muy aparentes y, por simpatía, también mejoran notablemente los de Harriet, Jane Fairfax, la señora Weston o, incluso, la señora Elton por muy mal que esta nos caiga. Hay exageraciones, desde luego, demasiado sombrero, demasiado adorno, ninguna cofia en realidad, mucho perifollo, pero, en general, nos da la imagen luminosa de la Regencia en una capa social con poderío.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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