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"El bien es universal" de David Cerdá

 


Me gustaría decir dos cosas previas de este libro y, en general, de todos los que conozco de David Cerdá, su autor. Como no puede haber sucedido milagrosamente que el conocimiento de la filosofía, la historia, la ética y todos los saberes que suele tocar, se hayan convertido en comunes para un gran número de personas, debe haber una especie de truco, dicho en el mejor sentido, una estrategia, un algo, para lograr que se lea mucho y se aprecien sus contenidos. Y, en segundo lugar, suelo leer comentarios sobre sus libros en las redes sociales, X sobre todo, pero veo poco o casi nada que haya quien discrepe, discuta o ponga sobre la mesa alguna digresión crítica. Eso podría significar que todos los que escriben están de acuerdo con todo lo que se dice o que no resulte fácil argumentar si uno no tiene suficientes herramientas para ir a la contra. Es más sencillo asentir. Y, sin embargo, no es posible tanta unanimidad. Otrosí: al propio autor del libro no le gustan nada las unanimidades y se crece en el debate educado y autorizado. Con todo esto quiero decir que esta entrada no va a versar sobre el contenido propiamente dicho sino con la circunstancia que hace, a mi juicio, que libros como estos se lean ampliamente. 

Tendría que poner un ejemplo cinematográfico, que es el más cercano para mí y el más sencillo de explicar. Una buena película es aquella que tiene muchas lecturas. La historia aparente, el trasfondo, lo que se insinúa, lo que se imagina, lo que podría ser. De ese modo, y el cine es el mejor modo de entenderlo, muchas personas de toda clase de bagaje y formación, pueden acceder a su visionado, disfrutarlo y sacar consecuencias. Cada cual extraerá de ese conjunto de palabras e imágenes lo que haya logrado asimilar y no habrá, si la película es buena, nadie que se quede en el desierto. El cine para ilustrados es pretencioso y prepotente. Demasiadas veces el elitismo se queda en un discurso vacío y sin alma. Eso puede observarse muchas veces en los discursos. Un buen discurso es capaz de llegar a todos y cada uno de los oyentes, porque siempre contienen los universales que hacen al hombre parte de una misma colectividad. 

Jane Austen es un ejemplo claro de la buena literatura que es capaz de llegar a todos. Las jovencitas que ven en ella un romance que acaba bien en la mayoría de los casos, las señoras que se recrean con el ambiente doméstico de las casas y las familias, aquellos que buscan los valores que connotan una época social, el literato tiquismiquis que se fija en el estilo libre indirecto que ella domina. Y, por sobre todas las cosas, una exquisita belleza que se derrama sin tasa y que se ofrece como esencial vehículo para acercarnos a ideas superiores, que no hace falta explicar con detalle, sino dejar caer, vislumbrar, adquirir, mostrar, entrever. Lo contrario de la imposición. Lo contrario de la irrespetuosa exhibición de ideas fijas e inmutables. Austen utiliza el debate en todas sus obras. La controversia entre posturas y sentimientos. La diferencia de carácter como una riqueza y la búsqueda de la mejora como un objetivo. Antes de ella ya lo hicieron Shakespeare o Cervantes, por poner ejemplos tan claros como esclarecedores. 

Lo que hace David Cerdá en este libro y en sus libros anteriores del mismo tenor, es divulgar, no ideas, sino procedimientos para llegar a ellas, líneas de entendimiento y caminos para recorrer en el pensamiento. Utiliza la vida cotidiana, ejemplos de otras disciplinas, datos históricos o literarios, temas actuales, con el objetivo de hacer comprensible lo que quiere contar. Diré que no comparto algunas de esas posturas que él avanza, defiende o analiza, pero esa es la grandeza del ser humano: acordar las preguntas y respetar las respuestas. Mi amiga Isabel Álvarez, inspectora de educación tristemente fallecida, tenía un lema que usé en mis mandatos como directora escolar: "Ensanchar lo común, respetar lo diverso". Así actúan exactamente los libros de David Cerdá, este libro y él mismo, en el fondo. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
ana miguel pedro soares, gran eurodiputada lusa
Anónimo ha dicho que…
pedro soares martinez

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