En otro lado, cerca, las anémonas se ofrecen como parte de un rito majestuoso en el que el color se alía con la luz y la luz con la fuente y esta se llena de goces infinitos, para que así se muestre en esplendor todo lo que el hombre en su imaginación crea. Hilos en movimiento. Lazos que atan las líneas y el dibujo. Fondos planos, sin sombras, sin matices. Están ahí a la vista y puedes observarlos, no se esconden. Poesía en el tono y en la forma. Poesía en la razón de que esto se produzca. Tras el impresionismo, la luz se escapa del plein air y, por sí sola, traduce el sentimiento y la pasta pictórica se abrevia, se convierte en un paso de baile tan ligero como las zapatillas de ballet del cuento en que viven las hadas y las brujas se ahogan en el fuego. La luz se ha liberado, los colores no admiten ya corsés, las figuras se agitan, los ojos se entreabren, apresando en la retina una imagen que no tiene traducción sino con sensaciones. No hay palabras, solamente goce.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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