Esta tarde los niños no han salido a jugar. En la calle no hace frío pero un viento desapacible balancea las hojas de los árboles y te impide disfrutar. Se hace de noche tan pronto...Las tardes son ahora tan largas...Estos niños que se han quedado en casa quizá no tengan un patio lleno de flores y una blanca pared encalada y un telón hecho de rosas y unos poemas que leer o recitar y un teatro que representar. Seguramente esta tarde se han enganchado al Internet y a la play o a la consola y no oyen nuestras risas, las risas de los niños en la casa, jugando a ser poetas.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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