Ir al contenido principal

Dos hombres y una partida de póker


Una cosa es ser un timador de poca monta, simpático y tal, y otra muy distinta un gángster que va asesinando gente y abusando de los pobres incautos. Esta diferencia fundamental es la que marca el punto de partida de “El Golpe”, la película de 1973 en la que la pareja Redford-Newman decide hacerle la competencia en química masculina a Walter Matthau y Jack Lemmon. Ya me diréis cuál de las dos os parece digna del cetro. 

En Illinois la cosa funciona, en estos años treinta del siglo XX, a base de policías que miran para otro lado, de malvados con posibles y de enclenques vividores de todo a cien. Hay otro subgénero, el de los estafadores retirados, maestros del buen vivir y consejeros áulicos de los nuevos aspirantes a delincuentes. De Joliet a Chicago, durante unos meses del año 36, se va a poner en marcha una detallada, inteligente y sistemática venganza de los marginados contra el todopoderoso Doyle Lonnegan, que, en la película, tiene toda la pinta de ser Robert Shaw. 


Si eres Lonnegan y te cargas a un tipo sencillo y ladrón llamado Luther Coleman, que resulta ser amigo de Johnny Hooker, impulsivo, nervioso y con ganas de bronca, entonces puedes meterte en un lío descomunal. Debiste pensarlo antes, Lonnegan. Porque la muerte de Luther abrirá la espita de la amistad y entre los timadores y estafadores de esta parte del mundo la amistad es algo sagrado. Tendrías que saberlo. 

El contrapunto del ansioso y demasiado joven Hooker no es otro que Henry Gandorff, cuarentón y gurú del timo, que imparte lecciones prácticas de cómo vivir sin doblarla, desde su dorado retiro. Comparado con Hooker, Gandorff es el hombre tranquilo. Y eso que no es irlandés, no ama a Maureen O´Hara ni se llama John. Ambos, el joven y el menos joven, se conocían desde antes. Sin ir más lejos, se parecen sospechosamente a Redford y Newman en la película “Dos hombres y un destino”, dirigida también por George Roy Hill. Cosas del cine. 

Concebir un plan para darle su merecido a Lonnegan precisa casi tanto ingenio como escribir el guión de esta película, pero, que se sepa, el autor de la historia y de los chispeantes diálogos, es decir, David S. Ward, no era aficionado a las carreras de caballos, ni a las apuestas, ni en su historial se conoce timo alguno, salvo, quizá, la argucia de quedarse con el respetable a la hora de escribir el desenlace de la película, un final sorpresa que, cuando ya las has visto, se convierte en un final esperado ante el que pones la misma cara boba que un enamorado cuando la chica de sus sueños aparece en la cita vestida de rojo cereza. 


Más de treinta secundarios se mueven al compás de los actores principales, Redford y Newman en su mejor estado de forma. La música, que Marvin Hamlisch dirigió tomando algunos temas de Scott Joplin y añadiendo composiciones originales entre las que no falta el clásico toque de piano sincopado de la segunda mitad del siglo XX, es uno de los ingredientes que contribuye a crear ese estado de gracia permanente en la que la acción transcurre. Una coreografía perfectamente engrasada, montada con talento y disciplina y con una dirección artística que huye del estereotipo y se fija en los detalles. Ni que decir tiene que una parte fundamental de toda esta precisa ambientación es el diseño de vestuario que firma la grande, grandísima, Edith Head. Cualquier película con la Head al mando de la costura es un tiempo aprovechado. 

Interiores de los Estudios Universal y exteriores de Los Ángeles, Pasadena, Santa Mónica y Chicago, se mezclan en un montaje modélico, de manera que los aspectos técnicos están organizados con la sabia eficacia de quien se considera un artesano y no un artista de la exquisitez.

Con algunas escenas memorables que todos los que la han visto recuerdan y que dejan admirados a aquellos que, por primera vez, se acercan a este film, el desarrollo argumental hace delicados equilibrios entre un plan estructurado y una constante sorpresa. Evidencia y asombro son los ejes en los que el guión se columpia y que, en el momento final, ocasionan esa abierta sonrisa que los espectadores dibujan en su cara, señal inequívoca de que se han divertido, de que han disfrutado. Y eso es todo, amigos. 

Sinopsis: 

Joliet (Illinois) 1936. Johnny Hooker (Robert Redford), guapo, joven y demasiado impetuoso para ser un malvado, engaña, con el auxilio de su colega de andanzas timadorescas Luther Coleman (Robert Earl Jones) a un esbirro de segunda fila del gánster de primera fila Doyle Lonnegan (Robert Shaw). Cuando Luther muere, Hooker se lanza a la búsqueda de un experto en casi todo, Henry Gandorff (Paul Newman) y juntos traman una sutil venganza digna de la puesta en escena de una ópera burlesca en cualquier teatro de Viena. 

Algunos detalles de interés:

La película “El Golpe”, de título original “The Sting”, rodada en 1973, está basada en hechos reales que se recogieron en la obra “The Big Con: The Story of The Confidence Man”, de 1940, cuyo autor fue David W. Maurer. Se estrenó simultáneamente en Nueva York y en Los Ángeles el día de Navidad de 1973. 

George Roy Hill dirige la película, que contó con un presupuesto de cinco millones y medio de dólares, con el concurso de David S. Ward (guión), Marvin Hamlisch (banda sonora), Robert Surtees (fotografía), Edith Head (diseño de vestuario).

El reparto estaba encabezado, como ya hemos escrito, por Robert Redford y Paul Newman. Los secundarios son Robert Shaw, Charles Durning, Ray Walston, Eileen Brennan, Harold Gould, Dana Elcar, John Heffernan, Charles Dierkop, Dimitra Arliss, Robert Earl Jones, Lee Paul, Avon Long. 

La película fue nominada a diez especialidades en los Oscar. De ellos, consiguió siete estatuillas. Seguramente la mejor noticia fue, sin embargo, la inmediata y generosa acogida de un público que la sigue considerando una de las mejores películas de la historia del cine y que la vuelve a ver sin cansancio y sin apreciar indicios de envejecimiento, algo tan difícil en las películas de los años setenta. 

Las lecturas que pueden hacerse de “El Golpe” son, indudablemente, muchas, como ocurre con todo el cine de calidad. Pero no pueden soslayarse emociones y sentimientos como la amistad, la lealtad, la ayuda mutua, el sentido del humor y la venganza que, a modo de David y Goliath, emprenden los pequeños timadores contra los malvados gigantes. En este sentido, la película es un cuento, un cuento tan real como la vida misma. O tan irreal. Porque a todos nos gustan los finales sorpresa. 

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

"El detalle" de Jesús Carrasco

  No había leído hasta ahora nada de Jesús Carrasco y eso que es un autor muy conocido y apreciado, como he podido notar en las redes al hablar de esta novela, la última que ha publicado, El detalle. Leí la novela de un tirón, no me pareció nada difícil su lectura, ni nada enrevesada, sino todo lo contrario, rápida y bien trabada. También es verosímil, dentro de que suceden cosas extrañas. Hay una dimensión cotidiana, basada en la ciudad en la que vive la pareja protagonista, su cercanía a las calles y lugares que frecuenta. Y luego está el detalle, ese extraño viaje que propone el marido y narrador para contentar un poco a su mujer. Ella, en realidad, ya lo sabremos, no está descontenta sino cansada. En suma, ha dejado de quererlo y está hasta el gorro de él y de sus cosas. Porque son muchas cosas.  Jesús Carrasco se hizo muy conocido y respetado en la literatura con su primera novela, Intemperie, que fue un auténtico suceso. Luego ha publicado otras, las tenéis en las imágen...

"A solo un paso" de José María Velázquez-Gaztelu

Sobre el autor El precioso catálogo de la editorial Reino de Cordelia se ve hermoseado con este libro de poemas escritos por un polifacético personaje de la vida cultural española desde hace años. Se trata de "A solo un paso", cuyo autor José María Velázquez-Gaztelu es difícil de definir en pocas palabras, pues su larga trayectoria y las múltiples facetas que desarrolla hacen preciso detenerse en su biografía antes de reseñar esta nueva obra suya que ve la luz.  Nacido en Cádiz, en el año 1942, su vida está ligada íntimamente a la bellísima ciudad de Arcos de la Frontera, punto de encuentro de escritores y poetas desde antaño. Allí confluyeron las inquietudes de muchos de ellos y dieron lugar a espléndidos resultados en forma de libros y revistas. La actividad de José María se ha dirigido al cine, a la televisión, a la radio, al flamenco, al periodismo, a la poesía. Poeta, guionista, crítico y divulgador de flamenco, estudioso de este arte, su trabajo en Rito y Geografía del ...

"Nido" de Roisín O'Donnell

  Me alegra conocer autores nuevos, en este caso autora. De origen irlandés aunque nació en Inglaterra. Los irlandeses y la literatura, qué cosa. Tengo por aquí, la estoy repasando, las memorias de Edna O'Brien, ella sí, nacida en Irlanda, tan intensas y tan llenas de detalles. Y ahora este libro, que me interesó porque lo vi mencionado por ahí y no me equivoqué al comprarlo. La editorial Sajalín está haciendo un buen catálogo, cosas diferentes pero todas ellas interesantes. Este libro es uno de estos que terminan funcionando por el boca a boca, estoy segura.  Roisín O'Donnell tiene todo el aire, seguramente heredado, de una irlandesa típica: piel clara, ojos claros, pelirroja. Lo que todos imaginamos que son los irlandeses. Ella menciona incluso en la novela el lugar de origen de su familia, Derry, en Irlanda del Norte, y hay una atadura importante a la tierra, a los lugares de su vida, algo que en los irlandeses es muy frecuente. Tienen ese apego que no desaparece aunque se ...

Releer es leer de nuevo: La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín"

 Siempre he defendido que "Anna Karenina" es superior en belleza y estilo a "La Regenta" y que esta supera por mucho a "Madame Bovary". A estas tres novelas extraordinarias del siglo XIX podíamos sumar "Fortunata y Jacinta" del gran Galdós y así nos quedaría un mosaico de cuatro obras mágicas. Mi opinión sobre "La Regenta" ha cambiado a raíz de esta relectura. Eso sucede muy a menudo con los libros, no siempre los lees en el momento adecuado, no siempre los entiendes o llegas a ellos tal y como el autor los escribió. El caso es que ahora creo que "La Regenta" es la novela cumbre de la literatura en español del siglo XIX. Eso por no exagerar. 

"Prohibido morir aquí" de Elizabeth Taylor

No voy a volver a comparar a las dos Elizabeth , la actriz y la escritora, súper famosa la primera, oculta la segunda. No. Esto va de Elizabeth Taylor, la que escribe, la que fue de soltera Dorothy Betty Coles y, como no le gustaba su nombre, se empeñó en que la llamaran Elizabeth y lo consiguió a los veinte años. Luego tomó el apellido de su marido al casarse y ya tenemos su nombre de guerra: Elizabeth Taylor. Con un par. Cierro, pues, toda alusión a Hollywood, a la gata sobre el tejado y a los ojos violeta. Me fijo en Reading, la ciudad en la que nació, en el año 1912, la que sería Elizabeth Taylor, la escritora. Y en Penn, donde vivió muchos años.  Reading está en la confluencia de los ríos Támesis y Kennet. La pequeña Dorothy Betty Coles no quería llamarse así. Y por insistir en ser “Elizabeth”, su nombre favorito, y por coincidir que su marido se llamaría “Taylor”, llegó un problema que le afectó severamente. Continuamente se aludía a compararla con la actriz o a añadir a su...

"A propósito de las mujeres" de Natalia Ginzburg

Una vez yo paseaba por la carretera de la Estación y encontré en un lateral una especie de establecimiento que vendía cosas, un poco de todo. Al exterior se separaba por una cortina de cuentas de colores, de esas que suenan cuando las mueves. Eran colores fastuosos, brillantes, alegres, algunas cuentas parecían perlas y otras tenían un aire oriental muy llamativo. Me acerqué a la cortina y pasé mis manos por ellas. Eran las manos de una niña de ocho años y, al hacerlo, se oyó un suave tintineo, una música perfectamente organizada, como si alguien, una orquesta entera, entonara un himno. Entonces, sin apenas poder reaccionar, sin darme cuenta, alguien surgió de dentro de la tienda y mirándome con rencor evidente, un rencor que no entendía, yo, que era una niña de ocho años, entonces, me dio una bofetada. La bofetada paralizó la música, detuvo mis manos y su sonido metálico se impuso en el silencio de la tarde de mayo. Contuve la respiración y las lágrimas. Se conservaron dentro de lo...

"Pinocho" de Carlo Collodi

Tengo una edición de Pinocho que compré en una Feria del Libro Antiguo. Es una edición que lleva los dibujos originales. Este es un libro bastante inquietante. Se han hecho tantas películas y dibujos animados sobre él que perdemos un poco la perspectiva de lo que el libro significó y lo que quería expresar. A mí, ya os digo, me parece inquietante toda la historia y, como en tantos otros casos, no tengo claro que sea literatura para niños. Tampoco lo pensaba así el autor que en la primera versión del libro lo finalizaba con el ahorcamiento por su mala conducta de Pinocho. Pinocho (Pinocchio en italiano) se publicó por entregas entre 1882 y 1883 en un periódico italiano. Su imagen original dista mucho de la que tenemos en la retina y que crearon las películas de Disney. Las entregas se publicaron bajo los títulos de "Historia de un títere" y "Las aventuras de Pinocchio ". Su autor fue Carlo Collodi. La idea de la historia resulta extremadamente curiosa...