Ir al contenido principal

"El final del affaire" de Graham Greene

En cualquier libro hallas una frase que habla de ti. En este, la frase es muy sencilla y se desliza al principio de la historia: "Esto que ahora siento es esperanza"

Como suele ocurrir la frase tiene que ver contigo. Ese "tú" al que ella, la protagonista, se refería siempre, es muchas personas y tiene muchos nombres. La identificación es una de las formas en que los lectores sienten que ese libro tiene algo que ver con ellos. Cuando ocurre, es más fácil entender y entenderse. 

La frase puede aplicarse a muchos contextos pero hay uno irreversible y único: esa sensación de que, ante determinadas personas, en ciertos momentos, todo lo que vives es tu hogar, eso es tu hogar y el resto es intemperie. 

"Sarah me gustó desde el primer momento porque dijo que  había leído mis libros y ya no volvió a hablar más del asunto: me trató como a un ser humano y no como a un escritor". 

Aquí el narrador, siempre en primera persona, nos presenta a su amada y nos desvela un tema importante. Ser querido por lo que uno es sin aditamentos, no dejarse llevar por el oropel, no usar al otro como medio de llegar a un fin, salvo el amor en sí mismo. El libro habla, por tanto, del amor, durante muchas páginas. Un amor convertido en "affaire", palabra que todos entendemos y que le viene mucho mejor que aventura o que romance. En "affaire" están condensadas todas las condiciones de algo efímero pero definitivo a la vez. Algo de corta duración pero de profundidad ineludible. Algo que no es usual y que, cuando sucede en la vida, te la cambia para siempre. Eso existe y eso es lo que el narrador, el personaje de Maurice Bendrix, quiere contar. 

"Cuando una mujer ocupa los pensamientos de uno durante el día, lo mejor es no soñar jamás con ella" La novela sigue transitando por los terrenos de la lección sentimental, del recorrido emocional que se produce cuando dos personas se encuentran en un momento de la vida y se reconocen. Todos hemos sentido eso alguna vez y nada puede compararse al descubrimiento, si este es recíproco, por muy efímero que sea. Si no lo es, si no hay un quid pro quo en los sentimientos, sean estos los que fueren, entonces no hablamos de "affaire" en su sentido más noble sino de desamor, de tristeza, de equivocación, de emoción frustrada. Nada peor que reconocer en alguien aquello que esperabas y que, a su vez, no ha visto nada en ti. La invisibilidad es tan dolorosa que terminas por diluirte en ti misma. 

"Yo no tenía ni idea de que iba a enamorarme de ella, sobre todo porque era muy hermosa, y las mujeres hermosas, si también son inteligentes, provocan en mí un profundo sentimiento de inferioridad". Esta inferioridad, manifiesta, se observará en sus reacciones, en sus mentiras, en los celos inevitables, en las trampas que va poniendo a la mujer que ama, a pesar de ese amor, porque quizá quiere que sea ella la que se aleje, porque tiene miedo de amar, cosa que nunca antes ha logrado y que nunca logrará después. Es un amor contra su voluntad y que lo pone a prueba. 

"La infelicidad es mucho más fácil de narrar que la felicidad". Esto ya lo dijeron los escritores rusos y es una verdad tan cierta y tan asentada en la cabeza de los escritores como que todo hombre soltero, en posesión de fortuna, necesita una esposa. Es una de esas ideas recurrentes que convierten a un hombre desgraciado en un escritor profundo y a un hombre feliz en un desconcertante paisano, disfrutando de la vida. 

"Para mí, el presente nunca está aquí; siempre está en el año pasado o en la semana que viene". Hay personas que no están nunca en el sitio adecuado. Que viajan a un lugar maravilloso pero sienten que su compañía no está acorde con el paisaje. Que disfrutan de una cena idílica pero quisieran estar tranquilamente en su casa viendo una serie de televisión. Que mantienen una relación esporádica con alguien que quizá merece la pena y huyen pensando que una cárcel se les avecina. Que se remueven nerviosos en el asiento porque no son capaces de sentir la tierra sólida bajo sus pies. Que prefieren desear y echar de menos, que disfrutar y cansarse. Y que tienen el cansancio a flor de piel, cansancio de los demás, cansancio de sí mismos. 


El libro, que se convirtió dos veces en película (la segunda con Julianne Moore, hermosísima, y Ralph Fiennes, con ese aire paciente y cínico a medias que luego desarrollará en otras interpretaciones), tiene una segunda parte cuyo giro argumental da un salto y la convierte en una reflexión sobre la religión, el pecado, el arrepentimiento y la renuncia a la pasión para agarrarse a la fe. Entonces ellos, los protagonistas, dejan de compartir cenas, encuentros, charlas y abrazos. Todo eso es papel mojado y cambia el escenario vital y hasta la vida. 

En la edición de Libros del Asteroide que es la que he leído, con la impecable traducción de Eduardo Jordá (una muestra evidente de que un buen traductor ha de ser, por fuerza, un buen escritor), aparece también un texto de Mario Vargas Llosa sobre la figura del autor. Es un texto muy interesante que arroja luz acerca de una figura compleja, que tiene tantos seguidores como gente que duda ante su talento. Vargas Llosa concluye diciendo que a Greene le faltan dos cualidades esenciales para lograr ser autor de una verdadera obra maestra: la ambición y la locura. No le falta razón.

En realidad, la novela es toda una contradicción en sí misma. Al fondo, su autor, también era un hombre cuajado de preguntas más que de respuestas. El trasfondo de la guerra sacude el argumento, pero no como motivo central sino como excusa ante determinados hechos que el conflicto trae. Aunque quizá el pánico que la población europea sufrió en los años cuarenta a costa de la contienda mundial tenga mucho que ver con la necesidad de redención, con la búsqueda de una razón última para explicar la existencia más allá de la cotidianeidad o con el paso de las horas.


El final del affaire. Graham Greene. Traducción de Eduardo Jordá. Texto de Mario Vargas Llosa. Editorial Libros del Asteroide. 2019. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

"El detalle" de Jesús Carrasco

  No había leído hasta ahora nada de Jesús Carrasco y eso que es un autor muy conocido y apreciado, como he podido notar en las redes al hablar de esta novela, la última que ha publicado, El detalle. Leí la novela de un tirón, no me pareció nada difícil su lectura, ni nada enrevesada, sino todo lo contrario, rápida y bien trabada. También es verosímil, dentro de que suceden cosas extrañas. Hay una dimensión cotidiana, basada en la ciudad en la que vive la pareja protagonista, su cercanía a las calles y lugares que frecuenta. Y luego está el detalle, ese extraño viaje que propone el marido y narrador para contentar un poco a su mujer. Ella, en realidad, ya lo sabremos, no está descontenta sino cansada. En suma, ha dejado de quererlo y está hasta el gorro de él y de sus cosas. Porque son muchas cosas.  Jesús Carrasco se hizo muy conocido y respetado en la literatura con su primera novela, Intemperie, que fue un auténtico suceso. Luego ha publicado otras, las tenéis en las imágen...

"A solo un paso" de José María Velázquez-Gaztelu

Sobre el autor El precioso catálogo de la editorial Reino de Cordelia se ve hermoseado con este libro de poemas escritos por un polifacético personaje de la vida cultural española desde hace años. Se trata de "A solo un paso", cuyo autor José María Velázquez-Gaztelu es difícil de definir en pocas palabras, pues su larga trayectoria y las múltiples facetas que desarrolla hacen preciso detenerse en su biografía antes de reseñar esta nueva obra suya que ve la luz.  Nacido en Cádiz, en el año 1942, su vida está ligada íntimamente a la bellísima ciudad de Arcos de la Frontera, punto de encuentro de escritores y poetas desde antaño. Allí confluyeron las inquietudes de muchos de ellos y dieron lugar a espléndidos resultados en forma de libros y revistas. La actividad de José María se ha dirigido al cine, a la televisión, a la radio, al flamenco, al periodismo, a la poesía. Poeta, guionista, crítico y divulgador de flamenco, estudioso de este arte, su trabajo en Rito y Geografía del ...

"Nido" de Roisín O'Donnell

  Me alegra conocer autores nuevos, en este caso autora. De origen irlandés aunque nació en Inglaterra. Los irlandeses y la literatura, qué cosa. Tengo por aquí, la estoy repasando, las memorias de Edna O'Brien, ella sí, nacida en Irlanda, tan intensas y tan llenas de detalles. Y ahora este libro, que me interesó porque lo vi mencionado por ahí y no me equivoqué al comprarlo. La editorial Sajalín está haciendo un buen catálogo, cosas diferentes pero todas ellas interesantes. Este libro es uno de estos que terminan funcionando por el boca a boca, estoy segura.  Roisín O'Donnell tiene todo el aire, seguramente heredado, de una irlandesa típica: piel clara, ojos claros, pelirroja. Lo que todos imaginamos que son los irlandeses. Ella menciona incluso en la novela el lugar de origen de su familia, Derry, en Irlanda del Norte, y hay una atadura importante a la tierra, a los lugares de su vida, algo que en los irlandeses es muy frecuente. Tienen ese apego que no desaparece aunque se ...

Releer es leer de nuevo: La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín"

 Siempre he defendido que "Anna Karenina" es superior en belleza y estilo a "La Regenta" y que esta supera por mucho a "Madame Bovary". A estas tres novelas extraordinarias del siglo XIX podíamos sumar "Fortunata y Jacinta" del gran Galdós y así nos quedaría un mosaico de cuatro obras mágicas. Mi opinión sobre "La Regenta" ha cambiado a raíz de esta relectura. Eso sucede muy a menudo con los libros, no siempre los lees en el momento adecuado, no siempre los entiendes o llegas a ellos tal y como el autor los escribió. El caso es que ahora creo que "La Regenta" es la novela cumbre de la literatura en español del siglo XIX. Eso por no exagerar. 

"Prohibido morir aquí" de Elizabeth Taylor

No voy a volver a comparar a las dos Elizabeth , la actriz y la escritora, súper famosa la primera, oculta la segunda. No. Esto va de Elizabeth Taylor, la que escribe, la que fue de soltera Dorothy Betty Coles y, como no le gustaba su nombre, se empeñó en que la llamaran Elizabeth y lo consiguió a los veinte años. Luego tomó el apellido de su marido al casarse y ya tenemos su nombre de guerra: Elizabeth Taylor. Con un par. Cierro, pues, toda alusión a Hollywood, a la gata sobre el tejado y a los ojos violeta. Me fijo en Reading, la ciudad en la que nació, en el año 1912, la que sería Elizabeth Taylor, la escritora. Y en Penn, donde vivió muchos años.  Reading está en la confluencia de los ríos Támesis y Kennet. La pequeña Dorothy Betty Coles no quería llamarse así. Y por insistir en ser “Elizabeth”, su nombre favorito, y por coincidir que su marido se llamaría “Taylor”, llegó un problema que le afectó severamente. Continuamente se aludía a compararla con la actriz o a añadir a su...

"A propósito de las mujeres" de Natalia Ginzburg

Una vez yo paseaba por la carretera de la Estación y encontré en un lateral una especie de establecimiento que vendía cosas, un poco de todo. Al exterior se separaba por una cortina de cuentas de colores, de esas que suenan cuando las mueves. Eran colores fastuosos, brillantes, alegres, algunas cuentas parecían perlas y otras tenían un aire oriental muy llamativo. Me acerqué a la cortina y pasé mis manos por ellas. Eran las manos de una niña de ocho años y, al hacerlo, se oyó un suave tintineo, una música perfectamente organizada, como si alguien, una orquesta entera, entonara un himno. Entonces, sin apenas poder reaccionar, sin darme cuenta, alguien surgió de dentro de la tienda y mirándome con rencor evidente, un rencor que no entendía, yo, que era una niña de ocho años, entonces, me dio una bofetada. La bofetada paralizó la música, detuvo mis manos y su sonido metálico se impuso en el silencio de la tarde de mayo. Contuve la respiración y las lágrimas. Se conservaron dentro de lo...

"Pinocho" de Carlo Collodi

Tengo una edición de Pinocho que compré en una Feria del Libro Antiguo. Es una edición que lleva los dibujos originales. Este es un libro bastante inquietante. Se han hecho tantas películas y dibujos animados sobre él que perdemos un poco la perspectiva de lo que el libro significó y lo que quería expresar. A mí, ya os digo, me parece inquietante toda la historia y, como en tantos otros casos, no tengo claro que sea literatura para niños. Tampoco lo pensaba así el autor que en la primera versión del libro lo finalizaba con el ahorcamiento por su mala conducta de Pinocho. Pinocho (Pinocchio en italiano) se publicó por entregas entre 1882 y 1883 en un periódico italiano. Su imagen original dista mucho de la que tenemos en la retina y que crearon las películas de Disney. Las entregas se publicaron bajo los títulos de "Historia de un títere" y "Las aventuras de Pinocchio ". Su autor fue Carlo Collodi. La idea de la historia resulta extremadamente curiosa...