(Kim Basinger) Desde que la ceremonia de los Oscar se retransmite por un canal de televisión de pago ya no puedo seguirla en directo. Eso me disgusta. Me gustaba verla entera, a pesar de que al día siguiente estaba hecha polvo, con sueño, los ojos llorosos y un aire de cansancio demoledor. Pero todo lo suplía la sensación emocionante de seguirla de primera mano. La alfombra roja, con su desfile de celebridades, las entrevistas a pie de entrada, la cámara enfocando a los nominados, los números musicales, los homenajes, el In Memorian y, por fin, la entrega de los premios. Politizados o no, los Oscar son el acontecimiento del cine, y por eso ahora echo de menos verlos. No es lo mismo Internet, las redes sociales o los resúmenes. Tampoco la radio. Así que recuerdo con especial nostalgia las noches de Oscar, entre palomitas, chocolate, cocacola y risas en directo. Algo que se fue. (Colin Firth) El cine me da vida. En los peores momentos, en las pérdidas dolorosas,...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León