lunes, 10 de diciembre de 2018

Tiembla la noche


La luna en cuarto creciente y esos versos, esas palabras dichas en inglés, la música, las manos volando sobre las teclas blancas, un espacio breve en el silencio, la noche tiembla, espera, nada. No hables, cállate, mejor así. 

Hay flores que se escriben en un beso. Una vez intenté que el carmín se disparara sobre aquella mejilla. Pero huyó, no quiso saber nada. La nada es esa espera, pensé. El rosa de los labios no tiene vocación de posarse en su cara. Pensé, nada es nada. 

Así suenan los versos en la música y está todo en inglés y me pregunto si acaso yo no he visto antes de ahora esta misma y volátil sensación de verano en medio del invierno. La luna crece y crecen las palabras, en un compás que las lleva a posarse en el río. Es el río prometido, me digo, fue la nada. Nada. Una barcaza azul y una camisa. Todo azul. Mentiras en azul. Azul falso, azul nada, los azules. 

Cómo perder el tiempo en trenzar soledades si aquello fue una basura tierna, pero basura al fin y al cabo, un reciclaje del corazón perdido, una voz engañada al fondo de otras voces. Me digo que me miento y así lo hago, porque quiero volver a conquistarme y a no dejar que cruces el umbral, ahora no, ahora es nada, quédate donde estás, no golpees esa puerta, todo es nada. 


(Título tomado de un verso de Eloy Sánchez Rosillo. Fotografías de Nick Knight. Música de Norah Jones)

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