sábado, 10 de noviembre de 2018

¿Cómo es posible que apaguen tu sonrisa?


Me miras y te miro. Nos entendemos. De una punta a otra del país pero las dos sabemos que hablamos de lo mismo, que tenemos las mismas emociones, la misma asignatura que no hemos aprobado, la misma insensatez ante las cosas, la misma inenarrable fantasía. Nos parecemos. El color de los ojos es distinto, el toque de las manos, la suavidad del verso que nos gusta escribir, la trayectoria. Te van las matemáticas y eso a mí me produce tanta envidia...Yo aquilato palabras y las transformo en tiempo y eso te encanta aunque no lo comprendas muchas veces. Somos tan diferentes pero hemos encontrado un punto de atención para ayudarnos, para que tus palabras se asemejen a las mías, para que huyamos sin dudarlo del mismo tronco hueco. 


¿Cómo es posible que apaguen tu sonrisa si es lo mejor que tienes? ¿Que viertan tu alegría en un saco de azufre y que desaparezca? ¿Cómo es posible que te dejes vencer tan a menudo? ¿Cómo es posible que "perdón" y "lo siento" sean tu vocabulario más continuo? No lo sé, te respondo. Ya no sé qué decirte, no me entiendo a mí misma, no comprendo qué soy, no encuentro las razones, solo tengo lamentos, ganas de ser distinta, de escapar, de no oír, de no escuchar, de mantenerme lejos, lejos, siempre. 


El eco de las voces de las dos se confunde. Tú te alteras un poco porque sufres al verme. Yo susurro en silencio porque no quiero hablarlo, porque no quiero serlo, porque no quiero estar. Nos sentimos ausentes, las dos tenemos miedo, estamos asustadas, no sabemos qué hacer con esta sensación de perder siempre todo, de vaciarnos las manos y vaciarnos los ojos en lágrimas que duelen, que saben siempre a sal. Hablamos y queremos entender lo que somos, al hacerlo ponemos en la palabra todo, lo que tuvimos antes, lo que somos ahora, casi nada, ya ves, dos mujeres cansadas. No te vas, yo no vuelvo. Así concluye a veces nuestra conversación. ¿Cómo es posible esto si la vida es hermosa? ¿Quién te lanzó la red, quién te engañó del todo, quién te perdió en un pozo, quién te fue traicionero?


No tenemos respuestas. Nos hemos escondidos. Dos mujeres hermosas que han dejado de verse en el espejo. Eso somos. No tenemos remedio. Nos han aniquilado. Absorbieron la fuerza que existía entre nosotras y ahora solo queda mirar por los balcones, observar que las luces de la noche cubren un vacío silencioso de una calle desierta. Y no estamos allí, nos escondemos, estamos escondidas, ocultas, invisibles. 

(Fotografías de Nina Leen) 

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