domingo, 1 de julio de 2018

Un paseo por los páramos. Emily y los Brontë


Este libro de Atalanta es una joya. Se trata del estudio que Winifred Gérin hace sobre los Brontë, su mundo, su paisaje, sus referencias, con especial incidencia en Emily. Sin embargo, no es posible entenderla aislada y por eso el resto de hermanos también aparecen y de forma intensa. Por eso se analiza el mundo imaginario de "Gondal", los paralelismos con "Cumbres Borrascosas", la vida en los páramos de Haworth y todo ese extraño, estremecedor y, en ocasiones, terrible mundo en el que desarrollaron su creación los hermanos. 

Podían haber sido los protagonistas de una novela victoriana, con su misterio, sus luchas, sus conquistas, sus ocultaciones...pero fueron las mentes que idearon unas historias y unos personajes que se imbrican en el tiempo como si de realidades se tratara. Es ciertamente difícil disociar el tiempo histórico con el engranaje cultural que lo soldó y, desde luego, en ese engranaje están los Brontë por derecho propio. Elizabeth Gaskell escribió la "Vida" de Charlotte y aquí Winifred Gérin saca a relucir sus investigaciones sobre Emily, y, por extensión, sobre el resto. 


Emily Brontë nació en 1818, un año exacto después de la muerte de Jane Austen, que ocurrió en el mismo mes, julio. Su nacimiento inicia el primer capítulo, con este título alusivo: Una niña preciosa. Tal era la pequeña Emily al nacer. Su segundo nombre era Jane. Y su padre, como nos aclara la autora del libro, no era párroco, no era titular de la rectoría, sino un simple ayudante, con lo que las dificultades económicas estaban aseguradas. Después de ella nacería otra niña, el sexto hijo, Anne.

Haworth, el nuevo hogar de la familia al que se trasladaron poco antes de nacer la niña y su padre, la figura cenital a la que ella siempre volvió sus ojos, son las referencias fundamentales de su vida y de su obra. Su padre amaba la naturaleza más que a nada, tenía esa relación especial con la tierra que tienen algunas personas y que perdura toda su vida. Un lazo inseparable que ella heredó y por eso sus paseos por los páramos, el recorrido de los caminos de lilas y groselleros que rodeaban la casa, fueron elementos cruciales de su infancia, de su iniciación a las emociones más íntimas.


La naturaleza eran las plantas y también los animales, sobre todo las aves, los pájaros y las palomas. Todo ello formaba un cuadro bien dibujado, lleno de matices, un cuadro realista y otras veces onírico. Una imagen total. Allí estaban los padres, con la ausencia temprana de su madre, que murió a los treinta y ocho años de edad, marcando para siempre la vida de sus deudos. María Branwell se fue y su hermana soltera Elizabeth, ocupó el lugar de ama de casa, lo que fue una desdicha para todos, porque nunca se entendió con los niños ni supo tener la ternura necesaria para reemplazar, siquiera un poco, a su madre. Solo las conversaciones de los hijos con su padre, que eran frecuentes y estaban llenas de pensamientos elevados, logró paliar, de alguna manera, la pérdida.

Los niños Brontë, María, Elizabeth, Charlotte, Branwell, Emily y Anne, crecieron con sólidos lazos entre ellos, con una clase de unión indestructible, hecha para cuidarse entre sí y protegerse de los avatares terribles del mundo exterior. Esto les creó seguridad pero también los aisló del mundo, los hizo reservados con respecto a otras personas, aparentemente tristes y, desde luego, evasivos. Cuando las niñas fueron al colegio de Cowan Bridge y volvieron enfermas para morir dos de ellas, las mayores, María y Elizabeth, este hecho trastornó para siempre la vida de los demás. Todo ello se trasladó a sus libros respectivos.

Resulta enigmático la manera en la que los niños tenían una capacidad verbal por encima de lo normal, la forma en la que argumentaban y las discusiones sesudas que se entablaban en la casa. Todos parecían tener habilidades que no eran corrientes en los otros niños y cada uno de ellos, salvo las que murieron tan prematuramente, tuvieron ocasión de demostrarlo. Esto va unido, sin embargo, a temperamentos difíciles, a posturas extremistas en muchos aspectos, a dificultades de relación. Al mismo tiempo que adoraban la naturaleza y sus manifestaciones, sufrían por los episodios de su vida que fueron duros, aunque no diferentes al de muchos coetáneos. Era su punto de vista, ese micromundo que crearon en torno a la figura de su padre y al recuerdo casi nebuloso de su madre, lo que los hizo diferentes.


Hay algo que solían hacer antes de llegar a plasmar por escrito sus obras iniciales, sus escritos, poemas e historias. Representarlas. Las representaciones dramáticas formaban parte de su vida cotidiana y ahí volaba la imaginación y desaparecían las timideces, aunque hay que hacer notar que el público eran ellos mismos. Se trataba de un juego oculto, como otros muchos que llevaron a cabo en sus vidas. Los Brontë fueron especiales en todo. Y eso es lo que cuenta este libro que te hace conocer mejor a las personas que se escondían detrás de sus obras y, sobre todo, a entender de qué forma florecieron espíritus tan selectos y tan llenos de talento a pesar de que sus vidas estuvieron plagadas de desgracias y sufrimientos. O quizá por eso mismo.


Emily Brontë. Winifred Gérin. Editorial Atalanta. Colección Memoria Mundi. 2008. Traducción Ana Becciu. Contiene estudio sobre Emily Brontë y los Brontë, además de los "Ensayos franceses"

Charlotte Brontë nació en 1816 y murió en 1855. Su seudónimo era Currer Bell. Su obra más importante, Jane Eyre, publicada en 1847. Está inspirada en los sufrimientos de las hermanas en el internado al que su padre las llevó con la intención de que se formaran adecuadamente y en el que contrajeron la tuberculosis, enfermedad que las mataría a todas antes o después. 
Emily Brontë nació en 1818 y murió en 1848. Ellis Bell fue su seudónimo. Su novela Cumbres Borrascosas marca una nueva dirección en la narrativa. Es de 1847. Ha sido llevaba al cine en varias ocasiones y sus personajes protagonistas, Catherine y Heathcliff son prototipos de caracteres fuertes y difíciles aunque profundamente enamorados. Es una novela tensa, llena de pasión, que puede gustar en extremo o ser detestada, no admite términos medios. 
Anne Brontë nació en 1820 y murió en 1849. Su seudónimo era Acton Bell. Tiene dos novelas en su haber: Agnes Grey y La inquilina de Wildfell Hall en la que aparece el tema de los matrimonios desgraciados, el alcoholismo y los malos tratos. Se trata de una obra adelantada a su tiempo. 
Bramwell Brontë fue siempre la sombra de sus hermanas. No tuvo suerte en la vida, se convirtió en un alcohólico, irascible y problemático, cuyo carácter difícil inspiró algunos personajes de sus hermanas. Murió con 31 años. 

(Ilustraciones: pintura victoriana)

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