lunes, 28 de mayo de 2018

"La señorita Pym dispone" de Josephine Tey

El caso de Betty Kane es, además de este, otro de los libros de Josephine Tey que he reseñado en este blog. El inspector Grant de Scotland Yard es el encargado de investigar un curioso caso de supuesto secuestro de una jovencita a manos de dos mujeres bastante excéntricas. En  La señorita Pym dispone, la investigadora es una mujer bastante peculiar y, sobre todo, inteligente.

Ambos libros han sido publicados en castellano por la editorial Hoja de Lata, un interesante sello independiente que subtitula su marca como "lecturas sugerentes para tiempos inciertos". Su selección de títulos no deja nada indiferente, al contrario, te atrae como lo hace siempre un criterio original y certero. 

Josephine Tey es una curiosa figura literaria. Nacida en Inverness, Escocia, en 1896, murió en Londres en 1952. En realidad se trata de uno de los seudónimos utilizados por Elizabeth Mackintosh, una de las damas del crimen en lengua inglesa, tan prolífica en este género, en el que dado figuras señeras. Fue en sus inicios profesora de educación física en escuelas de Inglaterra y Escocia, pero tuvo que volverse a su pueblo natal para cuidar a su padre que estaba enfermo. Desde ese momento se dedicó profesionalmente a la escritura, tanto de novelas como de obras de teatro, en este caso con el seudónimo de Gordon Daviot. Entre sus obras más conocidas se encuentra La hija del tiempo, de gran calidad. La primera que escribió fue El muerto en la cola. Como suele ocurrir con gran frecuencia, Josephine/Elizabeth se dedicaba desde niña a emborronar cuadernos. 

Sin embargo, Tey es bastante especial en sus historias, en la selección de sus personajes, en su trama y en sus desenlaces. Su personalidad ofrece aristas poco transitadas, que, por ese mismo, resultan muy atractivas. No es, podemos decirlo, una escritora policíaca al uso. El estudio psicológico de los caracteres es una de sus especialidades. En esta novela ese estudio se realiza partiendo de las personalidades que ofrece un abanico de alumnas y profesoras parte un círculo tan cerrado como un internado, con la intromisión de muy escasos personajes. Las relaciones humanas que se producen en esos ambientes suelen ser, contra lo que pueda pensarse, intentas y problemáticas. Algo de eso vemos aquí. Las rutinas escolares parecen sanas y sencillas pero ocultan cosas, quizá pequeños escándalos, quizá una gran tragedia. En una de las novelas más aclamadas de la gran Agatha Christie, Un gato en el palomar, el misterio se centra en un internado de señoritas, en las profesoras que les imparten clase y en cómo hay un elemento extraño que se introduce en este tapiz tan bien tejido pero que tiene fisuras. La resolución del caso que lleva a cabo el antiguo policía belga y ahora detective Hércules Poirot tiene mucho que ver con la forma de las rodillas. 

Articulada en 22 capítulos la novela comienza cuando la señorita Pym, antigua profesora de francés, soltera, de mediana edad, dotada de un especial sentido del humor, convertida en una escritora popular gracias a un libro de psicología de andar por casa (hoy diríamos "de autoayuda"), amanece en un dormitorio de una escuela de educación física para chicas que se ubica en la campiña inglesa. Es la elitista Escuela de Educación Física Leys, situada en un pueblecito pintoresco y con un marco cronológico fijado en los años cuarenta del siglo XX. 

Resulta sumamente curioso, y esto es un paréntesis, el juego que da la campiña inglesa para todo tipo de crímenes. Pues bien, Lucy Pym ("su cara sonrosada y redonda le daba un aire infantil. Su nariz era delicada y pequeña y sus cabellos castaños estaban enroscados, mechón a mechón, en un sinfín de rulos distribuidos por toda su cabeza") constata que el timbre para levantarse suena !!!! a las cinco y media de la mañana !!!!! Como ella misma dice: "¿Qué clase de colegio, por riguroso que sea, comienza su actividad a las cinco y media de la mañana?" 

Aunque su idea era dar su conferencia y largarse de allí, su amiga Henrietta, que había sido la artífice de la invitación, como antigua compañera de colegio suya y, a la sazón, directora de la Leys, la convence para que se quede a pasar el fin de semana, primero, y luego para que prolongue su estancia hasta los exámenes finales.  De esta forma, la idílica y armoniosa cotidianeidad del colegio es el escenario de los acontecimientos que harán que la señorita Pym intervenga con sus dotes de fisonomista y con su recién adquirida fama de psicóloga. 

Su intervención, no obstante, está en la línea de los libros de Tey, donde no siempre es posible que triunfen la verdad y la justicia porque las cosas son moralmente bastante más ambiguas. La culpa, la redención, la expiación de las faltas, la inocencia, todo ello aparece matizado en los distintos acontecimientos y en las reacciones de los protagonistas. El final, el momento culmen de toda novela policíaca, aunque sea tan extraña como esta, basculará en torno a una frase enigmática "si lo correcto es siempre lo más adecuado". 


La señorita Pym dispone. Josephine Tey. Editorial Hoja de Lata. Traducción de Pablo González-Nuevo. Primera edición en castellano abril de 2015. Primera reimpresión septiembre 2015. 

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