lunes, 2 de abril de 2018

Advertencia


Si es de noche y es lunes y no suena el teléfono es que las cosas ya no son como eran. O lo son y tú no lo sabías. O lo eran y no te convencieron. El móvil está mudo. La pantalla está oscura. Su nombre no aparece. Por mucho que lo mires no te va a obedecer. La técnica no llega a tanto. No actúa por su cuenta. No hay robots que sepan del amor. Ni amores que superen el vacío. Te preguntas ¿por qué? y casi no lo sabes. O no quieres saberlo aunque casi lo intuyes. Si te sientes culpable, entonces eres mala, aunque es un daño propio, un daño hacia ti misma. Nada en él te remite a pensar que está sufriendo, que echa de menos tu voz esta noche de lunes, que quisiera escucharte aunque algo se lo impide. Un vacío se instala en el estómago. Se queda ahí, esperando que el paso de los días, a modo de milagro, lo convierta en nostalgia sin pesar y sin duelo.

(Fotografía: Nina Leen) 

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