sábado, 20 de enero de 2018

Dulce y amargo. "La Oficina de Estanques y Jardines" de Didier Decoin

Miyuki tiene veintisiete años y acaba de enviudar. Su marido, el pescador Katsuro, se ha ahogado en el río Kusagawa. Ese río era el sustento de ambos y también de la aldea en la que viven, Shimae, porque el pescador tiene una importantísima misión: Llevar cada año las mejores veinte carpas de los estanques cercanos al río a la ciudad imperial donde reina un joven emperador de quince años. 

A pesar de ello y de que la aldea recibe privilegios imperiales por esto, Katsuro y Miyuki  son gente muy pobre, tanto que apenas poseen objetos. La posesión de cosas es un signo de opulencia que ellos no conocen y por eso tienen un pequeño truco, o grande, según se mire, esto es cambiar de sitio los botes, los cuencos, los objetos de su casa. De esa forma, se sorprenden de hallarlos y así pueden pensar que son nuevos. 

Katsuro es un hombre de pocas palabras, que apenas se expresa y menos con extraños. Ella cree en los poderes sobrenaturales de su única posesión terrenal, un tarro para guardar la sal que ha heredado de su madre y esta de su abuela y así sucesivamente. 

Es una copia de una cerámica china de la dinastía Tang y a ella confía Miyuki el poder de que su vida continúe y no termine al tiempo que la de Katsuro aunque a nadie extrañaría que ella se suicidara para reunirse con su pobre marido. Al fin y al cabo, una viuda vale menos que nada. 

Pero las cosas transcurren de otro modo. La partida de carpas de ese año ha de ser llevada al emperador y se designa para ello a la viuda que deberá recorrer kilómetros y conocer lugares, cargada con una pértiga de la que cuelgan dos enormes cestos, llenos de carpas. Ese será un duro camino que hará que la joven vislumbre aspectos de la vida que no hubiera querido conocer. Pero son las últimas carpas que su marido pescó. Y ella es, sobre todo, una mujer enamorada. Amor más allá de la muerte, podíamos decir. El triste destino de las viudas en aquellos tiempos, añadimos. Se trata de una mujer marcada, una mujer de la que todo el mundo sabe que está sola y que no tiene ninguna protección ante todo aquello que le salga al paso. Y en el viaje habrá ocasión de poner a prueba su resistencia y esa fortaleza única que le otorga haber conocido el amor intensamente, haber amado y haber sido amada. 

Así, con todos estos detalles tan pequeños y a la vez tan potentes, se desenvuelve la historia que Didier Decoin ha titulado La Oficina de Estanques y Jardines. Decoin ha estudiado detalladamente la cultura japonesa, su modo de vida, sus costumbres y todo aquello que atañe a la vida cotidiana, en verdad lo más cercano a la realidad que uno puede estudiar acerca de una civilización cualquiera. 

El amor como motor de la vida, la sensualidad, la violencia, la ignominia, todas las emociones buenas y malas que suelen envolver a los hombres, aparecen reflejadas en las 352 páginas del libro. El telón de fondo es el Japón del 1100, lleno de ocultamientos, ritos, costumbres ancestrales y también de peligros y sinsabores, diferencias sociales y personajes siniestros. Sobre todos ellos triunfará  (o no), la capacidad del ser humano para retener en su memoria los sentimientos profundos, aquellos que dan vida y que refuerzan el espíritu. 

La Oficina de Estanques y Jardines, de Didier Decoin. Editorial Alfaguara. Enero, 2018. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego. Colección Narrativa Internacional. 352 páginas. En e-book y en papel. 

Reseña del autor (editorial Alfaguara): 

Didier Decoin (Boulogne-Billancourt, 1945) es guionista, escritor y periodista. Publicó su primera novela con veinte años, Le Procès à l'amour, a la que han seguido una veintena de títulos, entre los que destacan Abraham de Brooklyn (Premio de los libreros 1972), John L'Enfer, con la que ganó el Premio Goncourt en 1977, La camarera del Titanic (1991) o Es así como mueren las mujeres (2009). Como periodista ha colaborado con medios como Le Figaro o France Soir, y en su carrera como guionista ha trabajado al lado de grandes nombres del cine como Marcel Carné, Robert Enrico o Maroun Bagdadi. Desde 1995 forma parte de la Academia Goncourt, de la que es actualmente el secretario general. Tras doce años investigando la cultura nipona, La Oficina de Estanques y Jardines es su última y aclamada novela, que ha ganado el Premio de los Lectores L'Express-BFM TV y está siendo traducida en catorce países.

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