sábado, 1 de julio de 2017

"La chica de Kyushu" de Seicho Matsumoto


Kiriko Yanagida vive en la ciudad de K. en la isla de Kyushu, pero tiene que ir urgentemente a Tokyo a intentar que el famoso abogado penalista Kinzo Otsuka acepte defender en juicio a su hermano Masao. 

Masao Yanagida es maestro de primaria y ha tenido un percance: perdió treinta y ocho mil yenes de la recaudación de sus alumnos para un viaje escolar y no se le ocurrió otra cosa que pedirlos en préstamo a la usurera Kiku Watanabe.

Cuando ella aparece muerta en su casa, golpeada en la cara con una vara de roble, todo parece indicar que él es el culpable. Y así lo confiesa después de varios interrogatorios aunque luego, ante el juez, se desdice de esa confesión y afirma que no lo hizo y que la mujer estaba muerta cuando él llegó a su casa.

El abogado Otsuka está muy ocupado ese día. No solo porque su fama le hace dirigir un bufete lleno de casos importantes sino porque su pensamiento está puesto en su amante, Michiko, bellísima mujer que regenta un restaurante de moda en Ginza y con la que ha quedado para jugar al golf. Así pues, Kiriko Yanagida ha hecho un viaje en balde. Ni el momento es propicio ni encuentra receptividad alguna en Otsuka o en su secretario, de manera que se vuelve a su ciudad con la desazón y el miedo por el destino de su hermano. No se equivoca. Masao es condenado a muerte y muere en la cárcel antes de que se resuelva su apelación.

A partir de ahí la historia crece. Los remordimientos del famoso abogado se entrecruzan con las investigaciones del periodista de la revista Ronso, Keiichi Abe, impresionado por Kiriko cuando la conoce casualmente. Los personajes secundarios, que en el planteamiento de la novela habían aparecido en un segundo plano, se dejan ver ahora por despachos, bares y otros escenarios. La intriga crece. ¿Era culpable Masao? Si no fue él ¿quién asesinó a Watanabe?

La cuestión está en que un abogado de oficio nunca puede lograr la absolución de un posible inocente porque no tiene ni la experiencia ni los medios. Y, planteadas las cosas así, está claro que los pobres están en situación de desventaja ante la justicia. Esa es la premisa inicial sobre la que la historia se construye. No se trata, pues, de ser culpable o inocente, sino de tener suficiente dinero como para contratar a un buen abogado. Seicho Matsumoto relata en varias ocasiones los hechos. Cuenta las distintas versiones que existen sobre los mismos. Los detalla con la intención de que los lectores saquemos algunas conclusiones. De que veamos si es fuego de artificio o si hay verdad en ese relato. De que decidamos acerca de la inocencia o la culpabilidad. Lo único que sabemos del atestado es ese relato del momento de la muerte de la prestamista. No nos enteramos de la deliberación del jurado, ni de las investigaciones policiales. Es la descripción del asesinato, repetida una y otra vez, lo que capta la atención del escritor y pretende captar la nuestra.

La novela negra japonesa tiene en Seicho Matsumoto uno de sus representantes más cotizados. Este libro se publicó por vez primera en 1961 y el trasfondo social de las desigualdades tapiza el devenir de los personajes y su destino. En esta edición de Libros del Asteroide la traducción es de Marina Bornas y la edición de mayo de 2017.


Reseña del autor (Libros del Asteroide): 

Seicho Matsumoto (1909-1992) fue un prolífico escritor japonés. Nacido en la ciudad de Kotura, no recibió una educación formal, empezó a trabajar como periodista en Asahi, uno de los periódicos más importantes de Japón. Comenzó a publicar cuando ya tenía más de cuarenta años, pero su carrera literaria no despegó hasta su segundo libro, cuando recibió el premio Akutagawa por Historia del diario de Kokura (Aru Kokura-nikki den). El expreso de Tokio se publicó por entregas en una revista en 1958 y obtuvo un éxito inmediato, su reedición en forma de libro lo convirtió en uno de los mayores best sellers de la posguerra japonesa. Matsumoto recibió alguno de los más prestigiosos premios literarios de su país y está considerado como uno de los principales escritores japoneses de novela negra. Entre su obra destacan: La voz (Koe, 1955) El expreso de Tokio (Ten to sen, 1958; Libros del Asteroide, 2014), El inspector Imanishi investiga (Suna no utsuwa, 1961) y La chica de Kyushu (Kiri no hata, 1961).


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