lunes, 8 de mayo de 2017

De par en par, abierta la ventana...


(Marc Chagall)

Un manojo de nubes engañosas y el aire que se coló sin verme. Eso fue lo que tuvo en vilo tantas horas sin saber que era fácil desprenderse de todo. El verde de las hojas flameaba en una tarde de esperanzas llena. En el zócalo gris de la ventana había una mariposa irreverente, cuyas alas se abrieron al compás de los ecos. Esa casa de chimenea apagada, de tejado en pizarra convertido, de pared blanca, de festones rojos, esa casa te ansía y no lo sabe. Así que el árbol se esparza sin miedo, en silencio de luz, de madrugada, así la tarde llene su silencio de una voz que yo espero y que no llega, de una voz que existía y que temblaba. 

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