domingo, 9 de abril de 2017

Elizabeth von Arnim: Un abril literario


En el mes de los libros, abril, sin crueldades, he aquí que descubro a una escritora de la que nada sabía y de la que nada he leído. Una casualidad, como tantas otras veces, me lleva a merodear por su vida, para intentar saber cosas, el paso previo para leer sus libros. Connotaciones, contexto, historia, vida en suma. 

Elizabeth von Arnim era, en realidad, Mary Annette Beauchamp y nació en Sidney (Australia) en 1866. Era pariente de la también escritora Katherine Mansfield. Tuvo una educación inglesa y se casó a los 24 años con el barón von Arnim, un tipo adusto, colérico y poco amable, de quien tomó su apellido y con quien se fue a vivir a la región de Pomerania, en Alemania. Su vida conyugal no fue nada agradable ni, en general, sus relaciones amorosas. Así que se vengó de la forma más elegante posible, a través de sus libros y dedicándose a aquello que más le gustaba: cuidar a sus hijos, cinco; atender sus jardines y, por supuesto, escribir. 

Sus libros tuvieron un éxito enorme y fueron llevados al cine en varias ocasiones. En 1944, Mr. Skeffington, de Vicent Sherman, con Bette Davis y Claude Rains. En 1935, Un abril encantado, de Harry Beaumont, y la misma obra en 1993, con Mike Nevell

La primera de sus novelas fue Elizabeth y su jardín alemán, publicada de forma anónima en 1898. Hasta el año 1997 no salió en castellano y fue la primera de sus obras que se tradujo a nuestro idioma. Del resto de las novelas que han aparecido en castellano tenemos Vera, de 1921; Un abril encantado, de 1922; Amor, de 1925 y El señor Skeffington, de 1940. Mención aparte merece su autobiografía Todos los perros de mi vida, de 1936, en la que usa un gracioso truco narrativo, ya que, en lugar de pormenorizar su existencia a través de lugares y personas, nos ofrece unas divertidas y sagaces pinceladas a través de los perros que la acompañaron siempre. No deja de resultar irónico y, casi, despreciativo. Las mascotas fueron con ella más fieles y prudentes que las personas. 

Elizabeth y su jardín alemán es una novela breve, apenas 198 páginas, que significa un reconocimiento del valor de la vida a la naturaleza. La amistad es otro de los asuntos importantes que trata y está representada en sus amigas, Minora e Isais, perpetuamente invitadas a su casa y a su jardín, en realidad, el espacio en el que ella se siente más a gusto.  El juego con sus tres hijas, a las que llama con encantadores nombres asociados a los meses en que nacieron y la vida cotidiana en un entorno familiar sencillo pero lleno de posibilidades, forman el contexto general de la novela, con tintes autobiográficos. Cuando se publicó, alcanzó un notable éxito y los veintiún libros que posteriormente escribió se editaron firmados "Por la autora de Elizabeth y su jardín alemán". En un capitulo de la famosa serie británica Downton Abbey se menciona este libro. 

Elizabeth y su jardín alemán es una novela llena de fino humor y suave ironía, con desenfadadas incursiones en aspectos de las relaciones humanas y las costumbres sociales.

De manera deliberada, Elizabeth von Arnim deja al margen los aspectos menos agradables de la existencia, entre otros, la incomprensión de su marido, al que llama en la novela el Hombre Airado. El jardín se convierte así en el escenario de sus ilusiones y ese espacio reservado para la felicidad: "El jardín es donde busco refugio y protección, no la casa. En la casa me esperan deberes y disgustos, sirvientes a los que aconsejar y amonestar (...), mientras que fuera me veo rodeada de bendiciones por todas partes". 

Son, por tanto, la amistad y la naturaleza, los elementos básicos de su escritura y no solamente en este libro, sino en otros de los que escribió. 

Un abril encantado es otro libro muy especial. Cuatro mujeres ingleses, distintas en edad, posición y forma de ser, se encuentran embarcadas en una aventura. Pasar una temporada en una villa italiana que alguien ha puesto en alquiler con el reclamo de que allí crecen maravillosamente las glicinias y el sol forma parte inherente al conjunto. Me recuerda, no puedo evitarlo, a esa encantadora película (de este libro también se han realizado versiones cinematográficas como hemos dicho) Bajo el sol de la Toscana, con esa Diane Lane, hermosísima, que busca la felicidad al comprar una casa que, al principio, solo le causa disgustos pero que luego dará sentido completo a su vida y cerrará su búsqueda. 

La trama arranca con un anuncio aparecido en el diario británico The Times: “Para aquellos que les gusten las glicinias y el sol,  se alquila  pequeño castillo medieval  italiano amueblado durante el mes de abril.” A iniciativa de Lotty Wilkins, que es quien lee el anuncio, otras tres mujeres se incluirán en la aventura. Lotty está cansada de la frialdad de su marido y de su existencia gris y por eso insiste en que ese mes en Italia será otra cosa. 


Viuda desde 1910 y con varios hijos a su cargo, Elizabeth dejó Pomerania y vivió por sus propios medios en Suiza, Inglaterra y la Riviera francesa, antes de emigrar definitivamente a los EE.UU cuando entendió la irreversibilidad de la llegada del nazismo. Se volvió a casar con John Francis Stanley Russell, el hermano mayor de Bertrand Russell, pero tampoco fue feliz con él. Parece que la felicidad conyugal y de pareja no era cosa fácil para ella. Entretanto, siguió escribiendo libros, dando una visión de la vida más dulce y también más irónica, matizada, llena de opiniones propias y de deseos de libertad. Ella misma afirma que eso, la libertad, era lo que más ansiaba y lo que más necesitaba. La escritura le confería no solo medios económicos sino libertad, capacidad de decidir y de ser independiente. 



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