lunes, 23 de enero de 2017

"A merced de la tempestad" de Robertson Davies

Esta es la primera novela que escribió Robertson Davies., escritor canadiense al que, si no conoces, deberías apresurarte a conocer. Y la tempestad de la que habla el título es la del mismísimo William Shakespeare.

El argumento de la novela es engañosamente simple. Un grupo de teatro amateur que se denomina a sí mismo "Teatro Joven de Salterton" decide llevar a cabo la representación de La Tempestad. Estamos en los años cuarenta del siglo XX, en Canadá y en la ciudad imaginaria de Salterton, en la que Davies sitúa la acción de sus tres primeras novelas, que, aunque fueron escritas de forma independiente y así pueden leerse, se llaman por ello Trilogía de Salterton. La primera de las trilogías de un escritor excepcional que no goza en España del conocimiento público que su calidad merecería. 

El lugar elegido para la representación del grupo de teatro amateur de Salterton es bastante curioso y tendrá mucho que ver con las peripecias de los ensayos y con las circunstancias en las que estos se desarrollen, pues se trata nada menos que de los fastuosos jardines de la residencia de George Alexander Webster, que vive allí con sus hijas Griselda y Freddy. Además de ellos, otros personajes pululan por el libro, como el jardinero Tom o el profesor Hector Mackilwrait

Con ocasión de la reseña de su segunda novela, también perteneciente a la Trilogía de Salterton y titulada Levadura de malicia (cuya línea argumental es, sencillamente, magistral) ya traje a este blog la figura de Davies, que me deslumbró para siempre con ese libro y me reafirmó en su calidad más recientemente con el último de los escritos antes de morir Un hombre astuto, quizá el más completo de todos los que escribió, su obra maestra, entre otros muchos que han sido publicados por Libros del Asteroide editorial encargada de la feliz y necesaria tarea de trasladar al castellano y poner a nuestra disposición la obra de este extraordinario escritor, mucho más interesante en cuanto se profundiza en su obra. 

Robertson Davies (1913-1995) era canadiense y se le considera mundialmente famoso aunque, como digo, en España se le conoce poco todavía más allá del grupo de robertsonianos que lo siguen fervorosamente desde hace años. Estudió Literatura en Oxford y fue actor en el Old Vic Repertory Company, por lo que el tema de A merced de la tempestad y todo lo referente a los entresijos de una representación teatral le era muy cercano. En 1940 volvió a su país, Canadá, y allí se dedicó a trabajar como periodista, manteniendo una columna humorística con el seudónimo de Samuel Marchbanks. La continuidad de esa columna indica la capacidad de reinvención que tenía el escritor, cuya obra no solamente goza de una prosa perfecta sino de unos ingeniosos argumentos cuyos puntos de partida son, cuando menos, originales. En el año 1951 publicó esta novela, la primera de las suyas, seguida en 1954 de Levadura de malicia y en 1958 de Una mezcla de flaquezas, las tres de la Trilogía de Salterton

Luego escribió y publicó la Trilogía de Deptford: El quinto en discordia, 1970; Mantícora, 1972; El mundo de los prodigios, 1975. A continuación, la Trilogía de Cornish: Ángeles rebeldes, 1981; Lo que arraiga en el hueso, 1985; La lira de Orfeo, 1988. Además escribió la inacabada Trilogía de Toronto, con una única obra Asesinato y ánimas en pena de 1991. 

En los años sesenta dejó el periodismo y se dedicó a ejercer de profesor de literatura en la Universidad de Toronto. Su último libro, como he comentado, fue Un hombre astuto, magistral resumen de toda su literatura. 

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