miércoles, 5 de octubre de 2016

"Fiebre al amanecer" de Péter Gárdos


Qué encantadora forma de narrar la de Péter Gárdos...Sencilla pero no simple. Cautivadora. Llena de detalles que van convirtiendo la historia en una dócil escalera que subes. Al final, se encuentra una ventana. La abres y allí está todo. 

Lo que cuenta me conmueve. Su propia historia personal está llena de cosas que cualquiera arrumbaría para siempre en un armario. Eso mismo hizo su padre, superviviente del Holocausto que, sin embargo, jamás habló a su hijo de lo que allí ocurrió. Hay muchas formas de reconocerse uno mismo, de encontrar las raíces que nos atan a la tierra. Este escritor desempolvó las cartas que su madre le entregó en un momento dado y allí pudo ver cómo su familia adquiría un sentido diferente. Su padre y su madre, ambos judíos, ambos jóvenes enfermos víctimas de la barbarie nazi, fueron capaces de encontrarse con todos los elementos jugando una siniestra partida para devorarlos y fueron asimismo capaces de amarse hasta el final, desde el principio. 

Las cartas inspiraron a Gárdos y allí encontró un argumento para este libro que ha publicado y que tiene toda la pinta de ser una primera novela memorable. Por su estilo, por su argumento, por la delicadeza que encierran sus palabras, por la elección de sus personajes principales y secundarios, por el perfume que envuelve el transcurrir de los días y las horas. En Suecia, en los sanatorios en los que se curaban del espanto aquellos refugiados que el país acogió con notable dignidad, un joven condenado a muerte por la tuberculosis que padece, Miklós, decide sortear su final de la forma en que la muerte puede ser vencida: con el amor. Es el amor el que redime al muchacho de su sufrimiento, de las horas de quirófano, de la miseria gris, de la blancura helada de los lugares de reposo. Es el amor y es la palabra. 

Oh, sí. La palabra. Quién no ha encontrado alivio en una hoja de papel escrita por ambos lados en la que una relata con detalle silencioso todo lo que siente por alguien que no está cerca de ti. Alguien a quien la vida sitúa en otro hemisferio emocional, quizá en otro país, ciudad o pueblo. Esas cartas que a veces te he escrito y que tú leías con la ligereza propia de los jóvenes. O aquellas otras que rompí cuando ya tus ojos no me decían nada. O las que no te escribí porque no fue necesario. O las que te escribiría si pudieras amarme. 

Miklós decide enamorarse y así busca los nombres y las direcciones de las 117 jóvenes húngaras, como él, que pasan los días reponiéndose en los hospitales de Suecia y que son originarias de Debrecen, y les escribe una carta, con su bellísima caligrafía. Espera que le contesten y algunas lo hacen. Por ejemplo, Lili Reich, también con problemas de salud a causa del riñón.

Así se inicia una aventura que intenta conjurar el destino, la enfermedad y la muerte. De todas las muchachas será Lili la que entre en su corazón de una manera directa, a la que enviará una foto borrosa en la que parece estar por casualidad y la que amanecerá en su pensamiento en las vigilias, cuando el termómetro señala que la fiebre está en un eterno 38,2.

Si lees el libro sabrás si Miklós consigue salir de su obligado encierro en el campamento de Avesta y logra encontrarse con ella, al menos tres días, tres días únicamente. Sabrás el papel que juega en todo esto la medicina, los dos médicos, uno de cada uno. El doctor Svensson, que cuida con esmero a Lili y el dolor Lindholm, que hace lo propio con el muchacho. Y conocerás a Harry, el íntimo amigo. Y a las dos amigas, distintas y que juegan papeles diferentes, una leal y la otra....Son Sára y Judith Gold.

Todo eso está en el libro. Su lectura discurre con la suavidad de un río sin torrentes, de un agua mansa pero que tiene la firmeza necesaria como para llegar a la desembocadura. Es un testimonio de lo que la vida puede ofrecer si se tiene la suficiente determinación como para no tirar la toalla y es también una obra literaria, llena de preciosos momentos, de ingenuas claridades, de pensamientos profundos.

Es una verdad universalmente reconocida que todo hombre soltero, en edad de enamorarse, busca a una mujer que se convierta en el motivo por el cual no querrá abandonar la vida. Al menos, mientras pueda.


Fiebre al amanecer. Péter Gárdos. Editorial Alfaguara. Traducción de Andrés Cienfuegos Gómez y Judith Faller Leitold. 

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