lunes, 10 de octubre de 2016

"Basada en hechos reales" de Delphine De Vigan

Desconfío de los libros que se leen de un tirón. A veces eso significa que se despeñan por un precipicio del que no es responsable siquiera su autor. En este caso todo parece abocado a la tragedia. Las entradas de los capítulos llevan frases de Stephen King y el comienzo no puede ser más descorazonador: una escritora que ha perdido el don de la palabra. 

¿Estamos ante una historia real? ¿Ha tomado Delphine de Vigan un episodio de su propia vida para convertirlo en novela? Estas preguntas se formulan en el libro de otra manera. ¿Debe el escritor usar su material biográfico para escribir? ¿Es esa la única escritura posible?

La escritura-verdad, la que emana de la realidad directamente, la que se ofrece en bruto, apenas sin limar. El oficio de escritor como demiurgo, como intermediario entre la vida y el lector. 

La protagonista de este libro es una escritora que no encuentra argumento para escribir una novela, después de haber obtenido un importante éxito. La editora le demanda un texto que ella no se ve capaz de escribir. Su vida es razonablemente feliz al lado de un hombre, François, que se dedica de modo absorbente a su trabajo. Ella, que lo denomina siempre como "el hombre al que amo" no sé da cuenta de que aunque lo ame él no está cerca de ella cuando lo necesita. O solo a medias. También tiene dos hijos adolescentes en ese difícil paso del liceo a la universidad. Y algunos amigos, demasiado ausentes en general. 

Esta especie de situación de emergencia la coloca en una vulnerabilidad que pronto va a tener su consecuencia. La aparición de L, una extraña mujer que parece estar en todo y conocerla mejor que nadie, va a desencadenar un período de tiempo en el que su alma y su cuerpo se verán suplantados, poseídos por alguien ajeno que poco a poco la trastocan en una persona sitiada. Tantas veces habla la psicología de gente tóxica, de perversos narcisistas, de obsesivos, que no cuesta demasiado trabajo adivinar y reconocer en L alguna de esas patologías. 

Desde el momento en que ambas se conocen, en un acto social, la vida de Delphine, que es también el nombre de la protagonista, cambia sustancialmente. Nada es lo que era. Y nada es como parece ser. O como debe ser. Las extrañas actitudes de L no son percibidas de inmediato por Delphine pero el lector es aquí un observador privilegiado que se adelanta a su visión e intuye, casi desde el principio, que algo no encaja en todo esto. Los amigos se van marchando, el hombre al que ama se desplaza desde el centro a un eje transversal, el libro no se escribe, el argumento no llega, los recuerdos se mezclan, las actividades sociales desaparecen....Todo se convierte en un atroz vacío que, lejos de paliarse, va en aumento. Así es la vida de Delphine desde la llegada de L. 

Pero ¿quién es L? ¿por qué ha aparecido de repente en su vida? ¿qué pretende? ¿de qué pasado oculto proviene? ¿son ciertas sus palabras, su ocupación, su origen? ¿por qué husmea continuamente libros de los que Delphine guarda en su casa? ¿por qué los hechos que le relata tienen tan sospechoso parecido con algunas escenas de esos libros? ¿de qué conoce a Delphine? ¿cómo la conoce tan bien?

Sepamos que, al final, el libro se escribe, la editora lo recibe pero nunca va a ver la luz. Sepamos que esa luz tampoco alumbrará la vida y la fantasía de L. Sepamos que Delphine tiene suerte de tirar de un misterioso hilo, algo deshilachado e informe, pero, al fin y al cabo, revelador y decisivo.

Este es un libro desazonante. Una de esas novelas escritas con afilada inteligencia y con potente intuición. Las ausencias se revelan tan exactas como las presencias. Las relaciones humanas se llenan de esquinas de sombra que es imposible recorrer sin sentir el dardo de la desconfianza. Trata del vacío creador, tanto como de las vidas torturadas, las mentes incompletas, las razones imposibles y los recuerdos que no conducen a la luz sino a la pérdida de la razón.


Basada en hechos reales. Delphine De Vigan. Editorial Anagrama. Panorama de Narrativas. 2016. Traducción Javier Albiñana. 

Otros libros de la autora: Días sin hambre. Nada se opone a la noche. 

 Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) vive en París. Su novela No y yo recibió el Premio de los libreros y fue llevada a la pantalla por Zabou Breitman. Las horas subterráneas (2009), con una gran acogida crítica y muchos lectores, figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de Los Lectores de Córcega. Nada se opone a la noche ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la Heroina Madame Figaro y el Gran Premio de las Lectoras de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia, donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el ranking de las novelas más vendidas. Asimismo ha sido publicada, o está en vías de publicación, en veinte editoriales extranjeras. (Sinopsis de la autora de Editorial Anagrama) 

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