sábado, 11 de junio de 2016

Si tú estuvieras...


En esa hora calma del atardecer
cuando el sol pasa de súbito del azul al rojo
cuando el agua parece vibrar y convertirse en ascua
es entonces cuando miro a mi alrededor
y descubro las sillas vacías y el silencio.

La ciudad se estremece esperando la noche
esa vaga promesa de encuentros y de besos
mientras el horizonte se tiñe de ojos claros
de nubes convertidas en simientes apenas
horadadas de tiempo sin raíces.

Así tú ya no estás. No queda 
nada de lo que fuiste ni palabras ni ecos ni emoticonos
no hay nada y la pantalla permanece vacía
sin lágrimas ni risas, en total soledad, 
total desgana. 

Si tú estuvieras, estallaría un enjambre de besos imposibles 
contaríamos historias que nunca tendrían fin
y un sueño inmaculado a veces inconstante
otras veces dorado, otras de tinta azul
en tantas soledades terminaríamos siendo
tú y yo como otras noches
como otros días
ayer. 

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