jueves, 23 de junio de 2016

Aire breve


(Mujer de vestido rojo. Ramón Casas)

Cuando la vida se escribe en letra mayúscula
y los acentos recaen siempre en la misma palabra,
cuando las horas transcurren como olas
marchando y regresando de continuo
a modo de canción de una sola estrofa...

es entonces cuando entiendo que la nostalgia prende
que las manos se curvan, que los ojos se llenan
de una velada penumbra sin secretos
de un resplandor fugaz
de una victoria
que no sé describir sin hablar de besos encendidos. 

Cuelgo entonces en mis labios la risa
como una máscara de un teatro inventado
callada soledad, abierta, plena, difusa soledad en lo que soy,
mastico el nombre que te di al tenerte
maldito corazón, vigilia rota,
dentro de esa razón hallo un secreto
que no sabes, ni sé, ni se comparte, 
que no está,
que no existe,
que no es nada salvo aire, la tenue sombra anclada en el vacío. 

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