domingo, 22 de mayo de 2016

"La vida resguardada" de Ellen Glasgow


Tengo un amigo al que le gusta despegar con las uñas las etiquetas adhesivas de los objetos, esas en las que viene el precio y el código de barras. Encuentra un raro placer en levantarlas por una de las esquinas y hacer que, enteras, se separen definitivamente. Yo acabo de quitarle la etiqueta  de la contraportada a este libro, a pesar de que no es una compra reciente sino del año 2008. Concretamente y como reza en la primera página, lo compré el día 22 de diciembre de ese año en la Casa del Libro de Madrid. Recuerdo bien ese viaje. Habíamos llegado en el AVE y parábamos en un hotel de esos con encanto en la calle Serrano. La calle estaba en obras, ahora lo pienso. El barrio de Salamanca era, para mí, el oasis del bienestar. Sus tiendas de marca, su ambiente, sus restaurantes. El clima era excepcionalmente bueno para tratarse de la Navidad. Y nosotros estábamos muy felices porque allí todo presagiaba momentos llenos de entretenimiento y de diversión. Y así fueron sin duda. 

El libro lo compré a la vuelta y lo leí casi entero en el AVE de camino a casa. Ya sabéis lo que ocurre con algunos libros. Los abres, lees las primeras líneas y ya te adentras en ellos como si fueran un santuario, un lugar del que quieres descifrar todos los secretos. Su autora, Ellen Glasgow (Richmond, Virginia, 1873-1945), era una desconocida para mí hasta ese momento. Pero la hermosísima portada, el aire sereno que transmitía el libro, fueron suficientes para comprarlo. Rara vez me equivoco en estos casos. Tampoco entonces. 

Glasgow es considerada una de las mejores novelistas americanas del siglo XX. Escribió novelas, relatos y su autobiografía. Desgraciadamente, pocos se han publicado en castellano. En 1942, tres años antes de morir, recibió el Premio Pulitzer. He soñado alguna vez, en esas fantasías que tienes cuando tu ánimo decae, en ganar este Premio. También en obtener un Oscar de Hollywood. Me veo a mí misma, elegantemente vestida, pisando la alfombra roja, del brazo de....Gerald Butler....Tanta fantasía termina por cansar cuando ves que el tiempo pasa y que no ganas nada. Ni el tal Butler aparece...

"La vida resguardada" transcurre, como toda la obra y la vida de Ellen Glasgow, en Virginia. Ella, que era de salud débil, apenas salió de allí. Ambientada en los años inmediatamente anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial, nos cuenta la historia de una niña Jenny Blair, que conduce la historia al tiempo que se va convirtiendo en una mujer, enamorada por más señas del marido de la mejor amiga de su madre. George Birdsong podía ser su padre por edad. Algo ocurre entre ellos y ese algo es vislumbrado por la esposa de George, que está muy enferma. 

Esta es una relación condenada por todos. La sociedad sureña nunca la entenderá y por eso la obra habla de la falta de comunicación entre hombres y mujeres. Habla también de prejuicios, convenciones sociales y soledades. De incomprensión y de deseos no satisfechos. De pasiones humanas, al fin y al cabo, que la autora disecciona como si hubiera vivido en primera persona todas ellas, aunque sabemos que no fue así y que su vida, tranquila, transcurrió en torno a los libros y a algunas buenas amistades. 

Fue la lectura, sin duda, lo que hizo de ella una mujer sensata, sensible y culta. Lo que la ayudó a desprenderse del corsé que le imponía la sociedad tradicional y acomodada en la que nació y se crió. Lo que le dio la valentía de describir, con ironía y elegancia, la decadencia de esa misma sociedad.

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