lunes, 21 de mayo de 2018

"Julia Bride" de Henry James

Estamos en Nueva York durante los primeros años del siglo XX. La alta sociedad neoyorkina está sujeta a tantas convenciones como la aristocracia rural inglesa o la nobleza centroeuropea. Las normas han de ser seguidas y el desacato puede provocar, de hecho lo provoca, el ostracismo, el aislamiento social. Las mujeres son el elemento más débil de esta estructura. Las posibilidades de un buen matrimonio (la salida natural para todas ellas) se ven seriamente afectadas si la familia no es "come il faut", si hay algo en el pasado que resulte preocupante o si algún acontecimiento del presente tambalea la consideración pública de los parientes. 

Julia Bride tiene las de perder. El divorcio de su madre (el último, hay que decir) no es una buena noticia. Tampoco ella ha llevado una vida ejemplar. No ha respondido como debía a sus compromisos, no ha estado a la altura. Todo se vuelve en su contra en el momento menos propicio y el rechazo de los demás se convierte en un acicate para intentar lograr la redención social, para encontrar ese puesto a la sombra, lejos de la intemperie, ese lugar en el que nadie tiene nombre ni existe a los ojos de los otros.

Julia Bride es una joven muy hermosa pero con una parentela bajo la luz de los focos. Así que su pretendido matrimonio con Basil French está en la picota. Ningún hombre de posición, en este tiempo, se enamora tanto como para poner en riesgo su propio papel en la sociedad. Tampoco Basil French. La intervención de Pitman, el último marido de su madre, tendrá una doblez innegable: yo te ayudo a ti y mi ayuda se vuelve en mi favor. Argucias de comedia de salón que aquí se manifiestan con la maestría de James, un escritor que creó escuela y que sigue resultando actual, pasados los años y en un nuevo siglo. 

Cuando se leen las pretendidas novelas sentimentales de ahora se echa tanto en falta el ingenio... El verdadero ingenio, ese que nace de una inteligencia clara y de una mirada original. Se perciben de una forma tan clara la tramoya, el engaño, las cuerdas que sujetan las narraciones con tan escaso fuste que se añora una escritura como la de Henry James y como, desde luego, la de sus discípulas, entre ellas, la gran, grandísima Edith Wharton, diseccionadora eficaz de la clase alta neoyorkina. No basta con contar "algunas cosas", sino que hay que saber hacerlo, hay que usar con tiento, cuidado y belleza ese delicado instrumento que es el lenguaje. La palabra, he ahí el secreto. 

"Julia Bride" es una encantadora nouvelle (o un relato largo, como dicen algunos críticos de estas pequeñas y no tan pequeñas obras de James) que te deja el sabor de boca agridulce de la propia vida. Cincuenta páginas, ilustraciones evocadoras a cargo de W. T. Smedley, y una edición tan preciosa como lo son todas las de D´Epoca Editorial, que en este caso es una edición conmemorativa del centenario de la muerte de Henry James (1916-2016).  La traducción es de Rosa Sahuquillo Moreno y Susanna González.

El libro tiene una introducción muy interesante y esclarecedora a cargo de Laura López García. Tras aludir a la magna biografía que Leon Edel realizó sobre el escritor, referencia para conocerlo en profundidad, Laura López García nos acercar la personalidad de James en unas breves pinceladas. "Henry James era una persona curiosa, inteligente y sociable, ampliamente dotado para las profesiones de escritor y periodista que desempeñaba" Su familia estaba muy relacionada con el mundo de la cultura. Su padre, era teólogo especulativo y pensador social y él y su esposa, hija de un comerciante neoyorquino de algodón de origen escocés, decidieron darle a sus hijos una educación cosmopolita, por lo que emigraron a Europa cuando el pequeño Henry tenía doce años y estuvieron viajando por Francia, Inglaterra, Suiza y Alemania. Cuenta López García que "a medida que llegaban a una nueva ciudad, Henry, William (que sería un importante psicólogo) y sus hermanos, asistían a un nuevo colegio, desde un internado suizo a una escuela pública durante su etapa en Boulogne".

Henry James era un estadounidense que vivía en Inglaterra y que siempre contrapone en sus obras los modos de vida de ambas sociedades. Tuvo contacto con grandes personalidades de la ciencia y la cultura y dedicó la mayor parte de su tiempo a perfeccionar su arte. Era meticuloso, perfeccionista y dotado de una gran capacidad de trabajo. Por eso sus obras nos suenan tan perfectas, conseguidas, con tramas ajustadas y sin fisuras y, sobre todo, con un estilo literario único, propio, complejo y rico. No es fácil leer a Henry James y hay que hacerse un buen itinerario lector para no caer en la tentación de dejarlo. Pero, una vez se entra en ese mundo, es imposible no quedar prendados por su elegancia, su calidad y su maravillosa recreación de situaciones, ambientes y tipos humanos.

Una historia, unos personajes, que en Henry James, siempre significan emociones y sentimientos bien trabados y predispuestos a convertirse en historias que pueden ser leídas en un momento cualquiera de la tarde, cualquier tarde de cualquier día del mes o de la vida. 

Julia Bride de Henry James. Centenario. D´Epoca Editorial. 2016. 

Apunte biográfico sobre Henry James 1843-1916 (Lecturalia). Este año se conmemora el primer centenario de su muerte. 
Autor y ensayista americano, Henry James fue uno de los grandes escritores de finales del siglo XIX, conocido tanto por sus novelas y relatos cargados de tensión psicológica como por sus ensayos sobre teoría literaria.

James pasó la mayor parte de su vida en Europa, sobre todo en París y Londres, llegando a obtener la nacionalidad británica, aunque pasó su juventud en Estados Unidos, estudiando en universidades como Harvard y Cambridge, donde estudió Literatura.

Sus obras se caracterizan por una gran fuerza de los personajes y de su mundo interior, así como por la combinación de ideas y situaciones a caballo entre la vieja Europa y los Estados Unidos. A lo largo de su carrera, James escribió títulos tan conocidos como Otra vuelta de tuerca, Retrato de una dama, Los embajadores, La copa dorada o Las bostonianas.

Como crítico literario, James fue uno de los renovadores del estudio de la novela y apostó por una nueva interpretación del desarrollo y la relación del autor con el lector, como se puede leer en su ensayo más importante, El arte de la novela. Además, James también se adentró en el mundo del teatro, tanto en la crítica como en la propia dramaturgia.

La recepción de su obra en vida no fue del agrado de los críticos y durante la primera mitad del siglo XX recibió numerosas críticas negativas que con el paso del tiempo han ido desapareciendo hasta reconocer la calidad de sus textos.

Varias de sus novelas y relatos han sido adaptados al cine con gran éxito, como Otra vuelta de tuerca, La heredera, La copa dorada o Las bostonianas.

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