viernes, 11 de marzo de 2016

"El Libro de los Baltimore" de Joël Dicker

Cuando en agosto de 2013 yo pasaba las horas sentada en un hospital en el que mi marido iba a morir un día diez, los libros caían en mis manos compulsivamente, los leía con rabia y con una furia inmensa y así intentaba arrastrar cada día, cada tarde, cada noche, en la soledad que antecede a la muerte. 

Uno de esos libros que, durante algunos momentos, lograba que mi cabeza dejara de vivir esa atroz pesadilla, lo escribió precisamente Joël Dicker y fue un libro que alcanzó gran fama y tuvo muchísimos lectores. "La verdad sobre el caso Harry Quebert". Podéis creerme si os digo que no recuerdo de qué trataba. Solo que las páginas se sucedían en un vértigo inenarrable. 

Ahora, cuando la vida continúa sin detenerse, otro libro de Dicker aparece en la misma editorial y me llama la atención. En este nuevo libro reaparece Marcus Goldman para que sepamos algo más de él. Y la acción se desarrolla en una de las ciudades con el índice de criminalidad más alto de Estados Unidos, Baltimore. Ya sabéis que, aunque él es un suizo que escribe en francés, sitúa su acción en ese país y le sale la mar de bien. 

Hay una gran expectación por conocer este libro. Los lectores de "La verdad..." quedaron expectantes después de leerlo. Su joven autor, nacido en Suiza en 1985, publicó después una primera novela que había quedado atrás, pero que no estaba en la misma línea ni tuvo ese éxito. Cuando un libro apabulla es difícil repetir y esa duda, la duda de si Dicker será un autor de un solo libro la podremos descifrar cuando pase algún tiempo y este "El Libro de los Baltimore", lleve el rodaje suficiente como para opinar. 

En todo caso, aquel Harry me salvó, al menos un instante. 

"El Libro de los Baltimore" de Joël Dicker. Editorial Alfaguara
Traducción de María Teresa Gallego y Amaya García Gallego
Marzo de 2016 

Sinopsis de la editorial Alfaguara: Con un argumento cargado de misterio y una trama construida a base de saltos en el tiempo, Dicker sitúa la acción en Baltimore, una de las ciudades con los índices de criminalidad más altos de los Estados Unidos. Allí el periodista de Baltimore Sun, David Simon, siguió durante un año, día tras día, la unidad de los inspectores de homicidios en la ciudad. Desde la primera llamada telefónica anunciando un asesinato hasta que el caso se daba por cerrado, David Simon estaba siempre, sin descanso y en todo momento, detrás del hombro de los investigadores en la escena del crimen y en las salas de examen del servicio de urgencias.

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