domingo, 13 de marzo de 2016

Completamente tuya


Este libro que he retratado sobre mi cama, con esas rosas de Francia color melocotón, es la primera biografía que se escribió sobre Jane Austen. Fue en 1870, aproximadamente cincuenta años después de su muerte, que había tenido lugar en 1817. 

El autor de la biografía es su sobrino James Edward Austen-Leigh, hijo del hermano mayor de Jane y el objetivo que tuvo al escribirla no fue solamente dar certezas sobre ella, sino reivindicar su obra que, en esos años y durante todavía mucho tiempo, era considerada menor, novelitas para damas. A pesar de que su técnica narrativa tenía como base lo que todo buen novelista sabe que es la esencia de un texto (un entorno reducido, reconocible y cercano), Austen tuvo que soportar (y aún ocurre) el sello de superficialidad que las novelas en las que las emociones tienen un papel importante sufren. Sobre todo, si están escritas por mujeres y no tienen adulterios, suicidios ante trenes en marcha o trasfondo de capa y espada. Ya se sabe, los hombres leen ensayo y las mujeres novela. Y las mujeres nunca han decidido mucho en nada. 

James Edward Austen-Leigh, que se define a sí mismo como "el más joven del cortejo fúnebre" en el funeral de Jane Austen (enterrada en la catedral de Winchester aunque su epitafio no alude a su condición de escritora), escribe este texto cuando es un anciano, puesto que nació en 1798 y murió en 1874. Después de estudiar en Oxford siguió la senda de su padre y su abuelo: rector de una parroquia rural. Su padre y su abuelo lo fueron de Steventon, de tan grato recuerdo para la infancia de Jane y él de Bray, en Berkshire. Tras la primera publicación hubo otra un año después, en 1871, a la que el autor añadió una serie de apéndices de gran interés: un capítulo suprimido de "Persuasión", la novela corta "Lady Susan" y fragmentos de sus novelas inacabadas, "Los Watson" y "Sanditon"

El recorrido del libro sigue la cronología de la vida de la escritora y sus diferentes lugares de residencia. Resulta extremadamente interesante como esos lugares influyeron tanto en esa vida. Desde Stevenson, la rectoría donde pasó su infancia y primera juventud, hasta Bath, Southampton y la llegada final a Chawton hay toda una peripecia literaria y, desde luego, personal, que merece la pena conocer con detalle. En el libro se habla de cómo era Jane Austen, de su recorrido como escritora, de las opiniones que existían sobre ella y de su final. Suponemos que el autor incorporó no solamente sus propias vivencias, sino toda la parafernalia de conocimiento que poseía por lazos familiares y por su propio interés en el tema. La ayuda de sus dos hermanas, por ejemplo, reconocida por el autor y sus primas, las hijas del almirante Charles Austen. 

Podemos leer un párrafo en el libro que nos parece excepcional a la hora de entender el sentido del mismo: 

Su vida estuvo singularmente desprovista de incidentes: ninguna crisis importante, tan sólo algunos pequeños cambios interrumpieron su plácido curso. Incluso su fama puede decirse que fue póstuma: no se consolidó hasta después de su muerte. Su talento ni llamó la atención de otros escritores, ni la vinculó al mundo literario, ni en modo alguno traspasó la oscuridad de su retiro doméstico.

Hay tres adjetivos que dedica a su tía, desde el punto de vista del niño que la conoció: amable, comprensiva y divertida. George Austen, el padre de Jane, se había quedado huérfano siendo niño y fue gracias a la ayuda de un tía como logró tener una buena educación y recibir dos parroquias como rector: Deane y Steventon, muy cercanas la una de la otra. Se casó con Cassandra Leigh en 1764. Ella era hija, a su vez, de otro reverendo y pertenecía a la familia de los "Leigh de Warwickshire". Toda la familia de Jane Austen era, por tanto, de un alto nivel cultural y muy cercana a la iglesia. 

Resulta encantadora la forma en la que el autor de este libro retrata la vida de los Austen en Steventon, que se prolongó durante treinta años, hasta que una ocurrencia paterna decidió el traslado a Bath. Impagable el testimonio de esa manera de pasar los días que tanto influyó en el carácter de Jane y en su capacidad de observación de sentimientos y emociones humanas. 

"Recuerdos de Jane Austen" de James Edward Austen-Leigh
Traducción de Marta Salís
Editorial Alba (Col. Clásica)
Primera edición febrero de 2012


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