lunes, 9 de noviembre de 2015

Románticas de hoy en día


Hay conceptos que se pervierten por el mal uso. Hay palabras que dejan de tener significado por lo mismo. Buscas en Internet, en los escaparates de las librerías, en los expositores de los grandes almacenes y ahí están, cientos de títulos, todos ellos bajo la santa advocación de "novela romántica".La nueva novela romántica o, lo que es lo mismo, la novela romántica de andar por casa, pret-a-porter, la novela romántica de hoy en día. 

El Romanticismo, con mayúsculas, es un movimiento cultural y artístico con todos sus avíos. No es una moda, ni una costumbre, ni una tradición, ni un juego. Es algo serio. Con sus filósofos, sus escritores, sus pintores y sus artistas en general. Tiene su ideología, su marco histórico y geográfico, su corpus literario y científico, todo lo que subyace en una corriente de peso, que ha tenido antecedentes y consiguientes, como cualquier movimiento que se precie. 

Su propia fama, su grandeza, lo ha desbordado. Y ha devenido en estos frutos fugaces, efímeros, resucitados con su nombre, aunque sin tener, aparentemente, nada que ver son su esencia. La novela romántica es el trasunto de un momento en el que lo emocional se ha puesto en valor y entre esas emociones nada mejor que sacar del armario el amor y ponerlo a pasear envuelto en literatura. Una selva de títulos y una endiablada colección de nombres de escritores, mejor escritoras, porque la mayoría son mujeres.

Los que saben de esto dicen que la novela es cosa de mujeres, que las mujeres son las mayores consumidores de novela. En lo que se refiere al fenómeno de la novela romántica supongo que entre las lectoras habrá legión de jovencitas, de chicas que se asoman al fenómeno amoroso a través de estas lecturas. Sin embargo, dudo mucho acerca del interés que puedan tener para lecturas maduras o, cuanto menos, para mujeres que han pasado ya el encandilamiento literario.

Los ambientes de estas novelas suelen ser medievales, góticos, ultramarinos, coloniales, como la que aparece en la ilustración, una de tantas que se podían haber elegido. En estos momentos hay tanta oferta de estas novelas románticas como de novela histórica, otro fenómeno que inunda las librerías y que tiene multitud de lectores aficionados. No deja de resultar interesante que esos lectores de novela histórica al por mayor sean también mujeres. Los hombres parecen decantarse por el ensayo o por la novela policíaca, negra, thriller o psicológica. Cuestión de psicología y de gustos.

La lectura siempre es una actividad positiva, nada que objetar al respecto. Más difícil me parece crear o educar un verdadero sentido lector para apreciar lo bueno y distinguir lo menos bueno, o lo malo directamente. A pesar de que la lectura es un acto individual y casi intransferible, una educación lectora tendría que procurar cultivar nuestro espíritu, de la manera en que se hace con la música o el arte.

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