lunes, 21 de septiembre de 2015

George Eliot, una mujer sin límites

Mary Ann Evans había nacido en las Midlands, esa zona del Reino Unido de la que habla en sus libros D. H. Lawrence, el escritor que descubrí con pocos años y del que aprendí algunas cosas imposibles de explicar. 
Allí, en South Farm, Arbury, condado de Warwick, en una familia de la clase media rural y de fuertes convicciones evangélicas, nació y se crió esta escritora que, tras pasar por un colegio de primera enseñanza, estuvo en un internado hasta que, a los diecisiete años tuvo que volver a su casa por la muerte de su madre. 

Ese era el destino que la esperaba. Cuidar de casa, hacienda y de su padre. Pero, de forma autodidacta, Mary Ann estudió griego, latín, alemán, italiano y adquirió una formación inaudita para una mujer de su tiempo. Y para un hombre, añado. Y para cualquier persona de cualquier época, me parece. 

Tras viajar por Europa durante dos años se dedicó a realizar reseñas de libros en la revista "Westminster Review", hasta que, en el año 1856 publicó, por entregas como era habitual, su primera novela "Amos Barton" y en 1857/58 "Escenas de la vida clerical" que salió en formato libro y puso en la calle su pseudónimo, George Eliot, con el que se la conoce. 

La serie de obras que continuó publicando sigue con "Adam Bede" de 1859, "El molino junto al Floss" de 1860, "Silas Marner" de 1861, "Romola" de 1863, "Felix Holt, el Radical" de 1866, "Middlemarch" de 1871/72, "Daniel Deronda" de 1876, "Las impresiones de Theophrastus Such", de 1879 y otros textos dedicados a ensayos y, en menor medida, a la poesía. 

Su vida personal fue extremadamente curiosa, sobre todo si tenemos en cuenta la época en la que vivió. Pero hay mujeres que cruzan los límites de la cronología y son capaces de crearse una vida sin que les afecten las opiniones externas. Son esas mujeres cuya inteligencia emocional acompaña a su inteligencia creadora, casos quizá extraños, porque lo corriente es que las emociones devasten las vidas de quienes se sienten plenas de fervor creativo. Durante muchos años fue amante de un hombre casado, George Henry Lewes, filósofo, científico y crítico. La pareja vivía junta, a pesar de que la situación matrimonial de él, ya que estaba claro que no podía divorciarse. A pesar de eso, tuvieron una relación plena, basada en su complicidad intelectual y en su amor personal. Cuando murió Lewes, su gran apoyo durante toda su vida, se casó, meses antes de morir, con John Cross, amigo de siempre de los dos, que actuó como su albacea testamentario y se ocupó de escribir la primera biografía de la escritora. 

La obra de George Eliot está caracterizada por la sensibilidad, por realizar certeros retratos de la vida de la gente sencilla. Fue una racionalista que se alejó de las creencias puritanas que había recibido de niña y que se cuestionó aspectos de la vida que todavía la situaron más adelantada a su tiempo que el resto de escritores de la época. "Middlemarch" una de sus obras más representativas, se subtituló como "A study of provincial life", dando así muestras de su apego a la tierra, de su forma de acercar la vida cotidiana a los libros, de la misma manera en que lo hacía, por ejemplo, Jane Austen, maestra de todas las narradoras inglesas. 

En 1994, la BBC captó de forma muy acertada el ambiente y los personajes de este libro en una miniserie de 7 capítulos protagonizado por Juliet Aubrey y Rufus Lewell. 

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